14/02/2026
La condición, que a menudo ocurre por causa de la enfermedad arterial periférica (EAP), resulta del flujo de sangre inadecuado a las piernas y los pies causado por la arterioesclerosis, o acumulación de placa, en las arterias que suplen sangre a esas extremidades inferiores. También puede ser causada por la diabetes, la enfermedad crónica renal y la hipertensión. Cuando los tejidos de las piernas y los pies son carentes de esa sangre rica en oxígeno, pueden estar adoloridos, sanar lentamente y eventualmente pueden morir, creando la necesidad de la amputación. Sin embargo, más allá de causar discapacidad en sus víctimas, la ICMI puede conducir a la muerte.
Si no se trata, el riesgo de amputación a los 6 meses es alto (hasta 40%), con una mortalidad elevada al año (hasta 60%). Estas altas tasas de mortalidad se acreditan a la falta de conciencia por parte del público y de muchos médicos acerca de la ICMI, su diagnóstico y sus opciones de tratamiento. Para cuando la mayoría de las personas son diagnosticadas con la enfermedad, se requiere una intervención agresiva.
Generalmente, esta enfermedad afecta a personas en alrededor de los 60 años, cuando los procesos de las enfermedades como la arteriosclerosis, la hipertensión y la diabetes comienzan a hacerse sentir en la salud vascular, sin embargo, cualquier persona con enfermedad arterial periférica, enfermedad de las arterias coronarias, enfermedad de la arteria carótida, presión alta, enfermedad crónica renal y diabetes puede llegar a padecerla y debe estar especialmente conscientes de las siguientes señales que marcan el desarrollo de la isquemia crítica de los miembros inferiores:
- Dolor en la pierna, el tobillo o el pie mientras descansa, especialmente durante la noche.
- Heridas que no sanan en las piernas y los pies, con o sin dolor.
- Piel brillante, lisa y seca de las piernas o los pies.
- Engrosamiento de las uñas de los pies
- Ausencia o disminución del pulso en las piernas o los pies.