Regresiones Conscientes

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¡Un saludo especial a mis nuevos fans destacados! 💎Nohemi Quintanilla Reyes, Mariam Harley Jimenez, Rosa Medina, Gretta ...
01/04/2026

¡Un saludo especial a mis nuevos fans destacados! 💎

Nohemi Quintanilla Reyes, Mariam Harley Jimenez, Rosa Medina, Gretta Cubillo Ortíz, Patricia Lizano, Ka Vargas Ch, Yessenia Rivas, Claudia Puerta Rodríguez, Judith Guzmán, Nydia María Víquez Faith

Deja un comentario para darles la bienvenida a tu comunidad,

Regresión Consciente – Caso de entidad vinculada a pacto antiguoLa persona entra directamente a la regresión.Desde el in...
01/04/2026

Regresión Consciente – Caso de entidad vinculada a pacto antiguo

La persona entra directamente a la regresión.

Desde el inicio, manifiesta que puede sentir una presencia junto a él.No logra definirla con forma clara, pero percibe que no es algo positivo. La sensación es inmediata: incomodidad que evoluciona a miedo.

Se sostiene el estado y, mediante técnicas de regresión y enfoque, se le pide dirigir la atención hacia esa presencia.

Se le pregunta:

—¿Quién eres?
—¿Qué quieres?
—¿Por qué estás aquí?

La respuesta se manifiesta como un entendimiento interno.
La persona reconoce que esa presencia corresponde a una entidad con la cual realizó un pacto en una vida muy antigua, aproximadamente 600 años antes de Cristo.

Se establece desde este punto algo importante:
la entidad no interviene, no guía ni conduce la regresión.
La regresión se desarrolla a través del propio proceso del alma de la persona, que permite comprender el origen de la experiencia.



Se le pide entonces al proceso interno que muestre lo que necesita ser comprendido.

Entramos a una en la cual.

La persona se encuentra en un puerto. Hay barcos de madera antiguos, con velas, cargando mercancía. El ambiente es activo, con movimiento constante.

Se ubica el tiempo.

Responde: 1547.

Se identifica el lugar.

Responde: España.

Se le guía a observar su cuerpo.

Está de pie, en función de vigilancia. Lleva botas de ejército y un uniforme militar de tonalidad verde, con casco. Se reconoce como soldado raso.

Se le solicita su nombre.

Responde: Luis.

Se le pregunta qué está haciendo en ese lugar.

Indica que fue enviado a espiar actividades de contrabando. Observa cómo trasladan mercancías ilegales: perlas, joyas y otros bienes.

Se le pide conectar con la emoción que surge al observar la escena.

Aparece con claridad la palabra: injusticia.

Describe que esas personas roban y actúan fuera de la ley. Para esa identidad, hacer las cosas correctamente es fundamental. Este punto establece coherencia con su estructura actual: orden, rectitud y ética.

Se le guía a avanzar en la escena.

Es descubierto.

Un grupo de dos o tres hombres lo intercepta. Lo rodean y lo golpean. Se le pide describirlos: visten pantalones oscuros, camisas sencillas. Uno de ellos destaca por su contextura más robusta.

Se le pregunta qué percibe de ese individuo.

Responde con rechazo: lo percibe como alguien sin valor, subordinado, parte de una estructura corrupta.

Se le pide conectar con la emoción en ese momento.

Responde: náusea, rechazo profundo.

Se le pregunta al proceso interno si el origen de todo esto está en esta vida.

La respuesta es clara:

no, es anterior.

Se solicita entonces ir al origen.



Entramos a otra vida.

La persona se encuentra en una cueva de piedra. El entorno es desértico. Todo el espacio es rocoso: suelo, paredes y estructura.

Hay fuego encendido.

Se le pide ubicar el tiempo.

Responde: aproximadamente 600 años antes de Cristo.

Se le solicita identificar el lugar en la actualidad.

Indica: territorio árabe.

Se le guía a observar lo que está haciendo.

Está preparando algo sobre el fuego. Está cocinando animales marinos.

Se le pide profundizar en la acción.

No es alimento cotidiano.
Es un acto ritual.

Se trata de un sacrificio que debe ser ingerido.

Se le pide identificar la intención.

La respuesta emerge con claridad:

obtener poder, riqueza, reconocimiento y dinero.

Se establece que, al consumir ese preparado, se genera una apertura que permite la vinculación con una entidad de naturaleza densa.

Se le pregunta si en ese momento tenía conocimiento de lo que implicaba ese acto.

La respuesta es: no.

No existía comprensión del alcance del pacto.

Se le pregunta si posteriormente se obtuvo lo que se buscaba.

La respuesta es: sí.
Se accede a riqueza y poder.

Sin embargo, junto con ese beneficio, se genera una deuda energética que se sostiene a lo largo de varias experiencias.



Se integra la información.

La secuencia es clara:
• En la vida del pacto → búsqueda de poder y riqueza sin conciencia.
• En la vida como soldado → confrontación directa con la injusticia.
• En la vida actual → intención de hacer lo correcto, pero con bloqueo en el flujo del dinero.

Se le permite comprender que ha sostenido un proceso de compensación durante mucho tiempo.

Se le guía a reconocer que ese proceso ya ha sido suficiente.



Liberación

Se realiza un acto consciente y directo.

La persona se permite:
• reconocer lo que hizo,
• comprenderlo sin juicio,
• perdonarse profundamente,
• liberarse de la carga asociada a esa experiencia.

Se trabaja específicamente con el tema del dinero.

La persona realiza una liberación con el dinero, comprendiendo que:

el recurso económico no está ligado a deuda ni a castigo.

Se establece internamente:

“el dinero puede fluir en mi vida sin culpa, sin miedo y sin compensación pendiente”.

En ese momento, se aborda la presencia inicial.

Se le indica con claridad:

que el pacto queda cancelado,
que el aprendizaje ya fue integrado,
y que esa entidad debe seguir su propio camino.

Se establece un límite firme:

la persona se libera completamente de ese vínculo.

La sensación interna cambia.
La presencia pierde fuerza y se disuelve.



Cierre terapéutico

La persona sale de la sesión con comprensión profunda y sensación de alivio.

Reconoce con claridad que:
• la deuda fue sostenida y ya fue cancelada hace mucho tiempo,
• no necesita seguir pagando por acciones de otras experiencias,
• puede permitirse vivir en paz, estabilidad y coherencia interna.

Se establece un compromiso consciente:

consigo mismo, con su proceso y con su propósito.

Comprende que tiene la capacidad de:
• ayudar a otras personas,
• abrir caminos,
• acompañar procesos de crecimiento.

Se permite también algo fundamental:

dejar que el dinero fluya libremente en su vida, sin remordimiento, sin bloqueo y sin deuda.

Desde este lugar, se posiciona con claridad en su presente:

con disposición real de crecer, de emprender y de apoyar a otros para que también puedan construir, expandirse y convertirse en dueños de sus propios procesos y proyectos.

Al inicio del proceso, la persona llega con un dolor profundamente marcado: la pérdida de su hijo amado, quien fue asesi...
31/03/2026

Al inicio del proceso, la persona llega con un dolor profundamente marcado: la pérdida de su hijo amado, quien fue asesinado en un conflicto completamente ajeno a él, originado por un pleito de faldas que él desconocía. Esta experiencia dejó una herida abierta, cargada de impotencia, injusticia y un duelo no resuelto.

Entramos en la imagen.

Llegamos a un lugar oscuro… es una cueva. Permítete sentirla. Toca las paredes… ¿cómo se sienten? Son rugosas, frías… hay humedad… hay silencio. Estás dentro de esta cueva y frente a ti hay algo… obsérvalo… es como una cortina de hielo. Acércate. ¿Cómo es esa cortina? ¿Es gruesa, es delgada? Tócala… siente la frialdad… la dureza… es como una barrera.

Intenta moverla… intenta abrirla… vamos a salir de aquí. Yo estoy contigo. Empuja… rompe… haz el intento… pero observa… está muy dura… no cede… no hay herramientas… el cuerpo empieza a cansarse… hay agotamiento… frustración… sensación de estar atrapada.

Ahora observa… hay unas manos tocando ese hielo. Míralas bien… son manos grandes… enrojecidas por el frío… manos de hombre. Quita las manos del hielo y mírate… observa tus brazos… ¿cómo son? Son delgados… largos… estás en un cuerpo masculino.

Mírate completo… ¿cómo estás vestido? Llevas un chaleco negro… botas… ropa de trabajo. Siente tu cuerpo… ¿eres alto, eres bajo? Eres alto… delgado.

Permite que la información llegue… pregúntale a la imagen…
¿Cómo te llamas?
Juan…
¿En qué año estás?
1825…
¿Dónde estás?
Austria…

Muy bien… vamos a observar el entorno… estamos en una ciudad… hay una penumbra… no es completamente de día… hay tensión… observa a la gente… ¿qué está pasando? La gente corre… huye… hay miedo… la guerra se acerca.

Siente eso… siente el miedo… siente la desesperación… ese susto que se mete en el cuerpo… esa sensación de peligro… de no saber qué va a pasar… permítete sentirlo.

Ahora vamos a retroceder un poco… antes de este momento… llévame a tu casa… a tu espacio.

Llegamos a un cuartito… pequeño… humilde. Observa dónde vives. Toca la mesa… pasa tus manos por ella… ¿cómo se siente? Es una mesa brusca… de madera… pesada. Intenta levantarla… siente el peso… es firme… sólida.

Ahora ve a tu cama… toca la madera… la colcha… siente las texturas… observa el espacio… es pequeño… pero para ti es suficiente… no hay incomodidad… es tu lugar.

¿Hay un espejo? Búscalo… mírate… obsérvate con claridad…
Eres un hombre moreno… con barba… de rasgos agradables.

Ahora siente esto… estás solo…
¿Qué sientes al darte cuenta de que no tienes familia?
Pregúntalo… ¿por qué estoy solo?

La respuesta llega…
Perdí a mi familia…

Respira… y vamos a ir ahí… antes de perderlos… llévame a ese momento donde están vivos.

La imagen cambia…

Ahora estás en un lugar más abierto… hay vida… hay movimiento… hay gallinas… una canasta con huevos… una vaquita… es un entorno sencillo pero lleno de vida.

Ahí están…

Acércate… observa a esa mujer… a ese niño… acércate más… siente el vínculo… el niño es pequeño… míralo… concéntrate en su carita… en sus ojos… en su mirada… recibe esa energía… deja que esa mirada llegue a ti…

Esa energía es conocida… profundamente conocida…

Permite que la emoción salga…

Llora…

Reconoce quién es en tu vida actual…

Ese niño… ese hijo…
Y esa mujer… tu esposa… en esta vida es tu madre.

Siente lo que eso genera en ti… ahora muchas cosas empiezan a tener sentido… la cercanía… el vínculo… el amor… la profundidad de esa relación.

Acércate… abrázalos… dales todo ese amor… sé consciente de que hay un lazo real… profundo… que trasciende… agradece… siente la dicha de haberlos tenido… de tenerlos… permite que ese amor se expanda.

Ahora… vamos a ver qué pasó…

Respira…

Sé que no quieres ver…
“Me va a doler otra vez…”

Está bien… no estás sola… estoy contigo… solo observa… poco a poco…

¿Qué pasó?

En medio de la guerra… los mataron…

Permite que eso llegue…

Y dilo…

Me lo mataron… otra vez…

Siente ese dolor… deja que suba… no lo contengas… siente cómo se rompe el pecho… cómo se aprieta la garganta… esa bola que no deja respirar…

Otra vez me lo mataron…
Otra vez me lo arrebataron…

Llora… deja salir ese dolor… permite que el cuerpo lo saque… no lo detengas…

Ese dolor no es solo de una vida… es un dolor que se repite… que se quedó guardado… que hoy está saliendo…

Respira… siente… suelta…

Aquí no estamos para evitar el dolor… estamos para liberarlo…



Si querés, el siguiente paso importante es que te arme el cierre terapéutico guiado, porque este caso claramente es de repetición de pérdida del hijo, y ahí es donde realmente se hace el trabajo fino.

Llega una persona a realizarse la regresión de forma presencial. Desde el inicio se percibe apertura y disposición al pr...
26/03/2026

Llega una persona a realizarse la regresión de forma presencial. Desde el inicio se percibe apertura y disposición al proceso. Comenzamos la sesión, guiando la respiración y facilitando el ingreso al estado adecuado.

Entramos en la imagen.

La persona llega a un lugar donde hay una jungla… observa… hay miles de árboles, plantas, vegetación en todos los tonos de verde. Permite que el cuerpo sienta ese entorno.

Nos acercamos a un árbol… es un higuerón grande… acércate… tócala… toca el tronco… siente la textura… ¿cómo es esa corteza?

Siente… es un árbol fuerte… con una corteza viva, ligeramente rugosa… firme. ¿Qué sientes al estar frente a un ser tan majestuoso como este árbol? Aparece una emoción clara… gratitud… mucha gratitud.

Abrázalo… conéctate con este ser… permite esa conexión.

Ahora mira hacia el suelo… observa las raíces… son grandes… visibles… bien sostenidas. Mira la tierra… es de color café… fértil.

Mírate los pies… estás descalzo… observa el tamaño… un poco más pequeños que en esta vida. Sube por tu cuerpo… no hay ropa convencional… solo un elemento cubriendo tus partes íntimas… no hay camisa… no hay pantalón… no hay zapatos.

Lleva tus manos a la cabeza… siente tu cabello… es suave… lacio… largo… llega por debajo de los hombros.

Toca nuevamente el árbol… conéctate otra vez…

Permite que llegue la información…
¿Cómo te llamas?
Jesús…
¿En qué año estás?
1900…
¿Dónde estás?
Latinoamérica…

Muy bien…

Percibes que puedes ver el mar… vamos hacia allá… atraviesa la selva… y observa cómo se abre el espacio… llegamos a la playa.

Detente… siente… la selva queda a tus espaldas… y frente a ti la inmensidad del mar.

Respira… siente el aire… puro… limpio… diferente…

¿Qué sientes?
“Soy uno con ellos…”

Aumenta esa sensación… conecta tus pies con la tierra… estás descalzo… siente esa unión… yo soy uno con ellos.

Ahora toma arena en tus manos… siente los granos… son finos… deja que se deslicen entre tus dedos… siente el viento… el aroma del mar…

Ese mar huele diferente… más limpio… más vivo… respira…

Ahora llévame a tu casa… al lugar donde vives… con la velocidad de un pensamiento llegamos un poco antes…

Observa… hay casitas… humildes… hechas con materiales naturales… cerca de la playa… en armonía con la naturaleza.

¿Qué sientes al ver este lugar? Hay agrado… pero también aparece algo que no te gusta… hay jerarquías… dinámicas de poder que te incomodan.

Observa a las personas… son nativos… conectados con la tierra.

Hay alguien que te genera un choque… acércate… obsérvalo… es el líder… un hombre mayor… rostro marcado… collares… símbolos de poder.

Míralo a los ojos…

Es un nahual… puede transformarse… jaguar… puma… pantera… su energía es más salvaje… menos humana… hay falta de empatía… independencia… poder.

Siente lo que eso genera.

Ahora vamos a tu casa… llegamos… toca las paredes… ¿qué sientes? Arcilla… huele tus manos… huelen a tierra… a barro.

Entramos…

Observa el espacio… hay un centro para el fuego… es sencillo…

¿Qué se siente estar solo?
Se siente libertad…

¿Qué edad tienes? Entre 25 y 30 años.

Ahora vamos a retroceder… en esta misma vida… antes de estar aquí… llévame a donde estabas antes…

Llegamos a una ciudad… hay un mercado… movimiento… comercio… cerca del mar… pagan con monedas de oro.

Obsérvate… camisa blanca… pantalón largo… botas… la tela es pesada… incómoda…

¿Dónde estás?
España… Sevilla…

Ahora llévame a tu casa… aparece tu abuelo… obsérvalo… es un hombre frío… rígido… poco empático… le importa más la apariencia que el sentir… no hay contención… quiere que seas igual a él.

Míralo a los ojos…

Siente eso…

Y desde ahí tomas una decisión… irte…

Subes a un barco… como polizonte… trabajas para no ser descubierto… el ambiente es hostil… poca humanidad…

Ahora llegas a tierra… a Latinoamérica…

Sientes alegría… pero también culpa… sabes que vienen a tomar… a aprovecharse… a invadir…

Eso genera rechazo… enojo… decides alejarte.

Te internas en la selva…

Te quitas las botas… el pantalón… sientes la liberación… pero también miedo…

La primera noche… los sonidos… lo desconocido… intimida…

Hay hambre… hay sed… debilidad…

Y aparece…

Una hembra jaguar…

Obsérvala… siente…

Tu vida está en sus manos… y lo sabes… te entregas…

Mírala a los ojos… esa mirada profunda…

Ella no juzga como humano… ella evalúa tu intención… tu energía…

Está viendo si eres digno de estar ahí…

Respira…

Y ella te da permiso…

Se retira…

Pero sabes que te observa…

Sientes gratitud… paz… una paz que no conocías…

Avanzas… y llegas a la tribu…

El chamán te encuentra… no necesita palabras… te reconoce… te acepta…

Te lleva con la tribu…

Los niños se acercan… curiosos… te aceptan…

¿Qué se siente ser aceptado?
Se siente apoyo… se siente pertenencia…

Te dan agua… tómala… siente esa agua… pura… viva…

Ya no hay sed… ya no hay hambre…

Estás en un lugar seguro…

Te integras…

Con el tiempo formas una familia… una mujer…

Obsérvala… en esta vida es tu expareja… conectada con los animales… con la naturaleza… una forma de amar distinta… pero real…

Forman familia…

En algún momento sabes que los españoles llegan… pero ustedes están preparados… logran huir…

Y queda contigo…

El jaguar…

Como guardián… como el que te permitió entrar…

Respira…

Integra…

Porque aquí encontraste algo esencial…

Pertenencia… libertad… y conexión real…

¡Un saludo especial a mis nuevos fans destacados! 💎Susana Ramirez C, Mariam Harley Jimenez, Seydi Cruz, Rosa Medina, Eli...
25/03/2026

¡Un saludo especial a mis nuevos fans destacados! 💎

Susana Ramirez C, Mariam Harley Jimenez, Seydi Cruz, Rosa Medina, Elias QA, Lucia Alfaro-Hall, Mauricio Vasquez Gonzalez, Kattia Rodriguez, Mayela Arguello Mora, Gretta Cubillo Ortíz, Marjorie Vásquez Calvo, Martha Eugenia Quiros Sánchez, Midory Rivas, Mayu Fonseca Romero, Patricia Lizano, Carolina Sanz, Ka Vargas Ch, Marianela Artavia, Mayra Quiros, Yancy Iveth Vargas Pereira, Yessenia Rivas, Claudia Puerta Rodríguez, Judith Guzmán, Tuta Fernando Trujillo, Nydia María Víquez Faith, Eric Calvo Granados

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Regresión Consciente – La memoria de CelesteDurante la sesión, la persona comienza a conectar con una sensación corporal...
24/03/2026

Regresión Consciente – La memoria de Celeste

Durante la sesión, la persona comienza a conectar con una sensación corporal intensa antes de poder ver con claridad la imagen.

Lo primero que aparece no es un lugar… es una emoción.

Confusión.
Nervios.
Una sensación de estar atrapada.

Surge la pregunta desde dentro:

“¿Por qué estoy aquí atada?”
“¿Quién me ató las manos y las piernas?”

El cuerpo responde antes que la mente.
Hay tensión.
Hay inmovilidad.

Y, sobre todo, una certeza que atraviesa todo el campo emocional:

“Me van a matar otra vez…”



Poco a poco, la imagen comienza a formarse.

Es de noche.

Está sentada sobre un tronco. Puede sentir la textura bajo su cuerpo: una corteza medianamente lisa rozando sus piernas y su espalda. El corazón está acelerado.

El cielo es completamente oscuro.
No hay luna.
No hay estrellas.

A lo lejos, solo se percibe el fuego.

El miedo aparece… pero no es constante.
Va y viene.
Se mezcla con algo más:

rabia.



Se le guía a sentir.

A no evitar la emoción.

Y entonces surge con fuerza:

“Ellos me traicionaron…”



Se le pide observar su lado derecho.

Hay presencia.

No quiere ver.
Sabe que le va a doler.

La resistencia es clara, pero también lo es la información que está ahí.

Finalmente logra percibirlo.

No es una figura clara al inicio, es una energía… masculina… cercana… incómoda.

Se le pide que conecte con esa presencia.

Y lo reconoce:

es su pareja.

Un hombre que le genera incomodidad, tensión, rechazo.

No quiere saber más… pero ya lo sabe.



La escena se abre con mayor claridad.

Se percibe el tiempo:
aproximadamente el año 1118.
La sensación del territorio corresponde a lo que hoy conocemos como México.

Se le solicita su nombre.

Responde:

Celeste.



El cuerpo comienza a hablar con más fuerza.

El lado derecho del rostro se activa:
calor en la oreja y la mejilla, hormigueo, incomodidad.

La garganta se cierra.

Siente presión.

Siente la cuerda.

“Me tienen atada del cuello… de las manos… de las piernas…”

La sensación de asfixia aparece.

No como recuerdo…
como experiencia.



Para proteger el proceso, se le guía a observar la escena desde afuera.

Ahí todo se ordena.

Puede ver con claridad:

Una mujer vestida de blanco.
Un vestido antiguo, sencillo.

Está siendo ahorcada con una cuerda.

Hay varios hombres.

Entre ellos está su pareja.

No interviene.
No la protege.

La traición se confirma.



La emoción que emerge no es solo miedo.

Es impotencia.

No puede defenderse.

Y esa sensación le resulta familiar.

No solo pertenece a esa vida.



Se le pregunta qué ocurrió… por qué está viviendo eso.

Y la respuesta aparece con fuerza emocional:

“Me van a matar porque soy buena…”



Se le pide profundizar.

¿Qué significa ser “buena”?

Y entonces se revela la raíz:

“Porque pienso diferente…”
“Porque soy diferente…”



La emoción crece.

Tristeza.
Frustración.
Dolor en el pecho.

Y también aparece un patrón actual:

miedo a mostrarse tal cual es.
miedo a ser diferente.



Se le guía a ir un momento antes del evento.

A un espacio seguro.

A su casa.



Aparece una imagen completamente distinta:

Una casa pequeña, humilde, de madera.
Luz tenue.

Hay plantas colgando.
Hierbas secas.
Frascos.

El ambiente es cálido.

Huele a naturaleza.
A romero.
A hogar.

Ahí hay paz.

Ahí hay identidad.



Se le invita a mirarse.

A través del agua, como si fuera un espejo.

Se observa.

Rostro fino.
Cabello ondulado.
Ojos grises, poco comunes.

Hermosos… pero incomprendidos.



Y entonces surge la verdad de esa vida:

tenía dones.

Sabía trabajar con plantas.
Sanaba.
Acompañaba.

Era una mujer conectada con la naturaleza.



Se le pregunta:

¿Desde dónde utilizaba esos dones?

La respuesta es clara:

desde la luz.



Pero en ese tiempo, ser diferente…
tener conocimiento…
sanar de otra forma…

tenía un precio.



Se le lleva al final de la experiencia.

El cuerpo ya no siente dolor.

La cuerda ya no oprime.

El corazón se calma.



Hay una nueva percepción:

“Ya no tengo cuerpo…”



Desde ese estado, aparece algo que no estaba antes:

paz.

Una paz profunda.

Sin miedo.
Sin persecución.
Sin juicio.



Se le invita a expandirse en esa sensación.

A reconocerse más allá de esa vida.

Más allá del evento.



Y entonces comprende.

Que lo que vivió no fue solo muerte.

Fue también desconexión de sí misma.

De su esencia.
De sus dones.
De su verdad.



La sesión cierra con integración.

No desde el dolor…

sino desde el reconocimiento.



Ser diferente no era el problema.

El problema fue el miedo que quedó grabado después.



Y ahora, al traerlo al consciente…

ya no necesita repetirse.

Feliz Verdadero Año NuevoSol en el grado cero de AriesNo todos los comienzos marcan un verdadero inicio.Existe un punto ...
20/03/2026

Feliz Verdadero Año Nuevo
Sol en el grado cero de Aries

No todos los comienzos marcan un verdadero inicio.

Existe un punto sagrado en el tiempo —silencioso, preciso— donde el Sol cruza el grado cero de Aries y enciende, desde lo invisible, la chispa primordial de la vida. Ese instante no responde al calendario humano, sino al pulso perfecto de la Tierra.

Ahí comienza el verdadero Año.

La Madre Naturaleza, que ha permanecido en recogimiento durante el invierno, despierta. No lo hace de forma abrupta, sino como un susurro que se vuelve canto: la savia asciende, los brotes se abren paso, la luz se expande y la vida, inevitablemente, vuelve a emerger.

Todo florece porque todo recuerda.

Y nosotros, como parte de este entramado vivo, también somos llamados a renacer.

Este es el tiempo donde los ciclos se reinician desde la raíz, donde la energía no empuja, sino que invita. Donde lo que ha estado en sombra comienza a revelarse con la claridad de un nuevo amanecer.

No es un cambio impuesto.
Es un despertar orgánico.

El inicio en Aries no solo abre un ciclo astrológico; abre un portal de conciencia donde la voluntad se alinea con la creación, y el impulso de existir se vuelve acto sagrado.

Hoy, la Tierra no celebra un número.
Celebra la vida que insiste en comenzar de nuevo.

Y en ese mismo latido, tú también puedes elegir iniciar.

Transgeneracional en regresión consciente…Rompiendo la lealtad del no ser escogidaSe presenta a consulta una persona ya ...
20/03/2026

Transgeneracional en regresión consciente…

Rompiendo la lealtad del no ser escogida

Se presenta a consulta una persona ya recurrente en proceso terapéutico, con quien se han trabajado múltiples áreas de su vida. En esta ocasión, acude con un objetivo claro y verbalizado: romper un patrón interno de no ser reconocida, no ser valorada y, especialmente, no ser escogida.

Durante la conversación inicial, se identifica que la frase “yo no soy escogida” genera una resonancia emocional profunda. A nivel funcional, se trata de una persona profesional, económicamente estable y con recursos personales adecuados; sin embargo, mantiene dificultad para establecer vínculos de pareja, lo cual entra en contradicción con su estructura externa.

Se procede a la inducción y entrada en regresión consciente.
El primer contenido que emerge de forma espontánea es la figura materna.

Al profundizar en esta línea, se observa que la madre también presenta una historia marcada por la falta de reconocimiento y elección, tanto desde su propia madre como en vínculos afectivos significativos. Se enfatiza aquí un elemento clave: la repetición del no ser elegida como núcleo emocional.

A partir de este punto, se amplía el campo de observación hacia el sistema familiar, identificándose una lealtad inconsciente al clan, particularmente en el linaje femenino, caracterizada por mujeres que no fueron vistas, no fueron valoradas y no fueron escogidas.

Se inicia entonces el abordaje transgeneracional, trabajando con la representación de nueve generaciones hacia atrás.
Para facilitar la organización del campo, se utiliza una secuencia numérica:
• Madre (generación 1)
• Abuela (generación 2)
• Bisabuela (generación 3)
• Y así sucesivamente hasta la generación 9

La persona logra percibir a cada una de estas figuras. De manera espontánea, las representa como estructuras densas, similares a piedras del tamaño de una persona, lo cual sugiere una carga acumulada, sostenida y no resuelta a lo largo del linaje.

Este elemento es relevante: la carga no aparece como algo abstracto, sino como un peso concreto, corporalizable y sostenido generación tras generación.

Durante el recorrido, se presenta una variación significativa en la generación número cinco, la cual no se manifiesta como piedra, sino como una presencia cálida, descrita como “una luz, como el sol calientito”. Esta figura actúa como punto de inflexión dentro del sistema, indicando que no toda la línea está fijada en la misma densidad, y que existen recursos dentro del propio linaje.

Se continúa el proceso hasta la generación número nueve, donde se localiza el origen estructural del patrón.
Es en esta instancia donde se consolida la lealtad:
mujeres que no son vistas, no son valoradas y no son escogidas.

A partir de esta identificación, se realiza el trabajo de intervención:
• Reconocimiento consciente de cada generación
• Acto de honra hacia el linaje
• Solicitud explícita de permiso al clan para liberar la carga

La respuesta percibida es de aceptación unánime, lo cual permite avanzar hacia el acto de devolución:

“Esto no me corresponde sostenerlo más.”

Con este movimiento, la persona experimenta un cambio somático inmediato:
pasa de un estado de contracción, presión y sensación de estar “agarrada” o “amarrada”, a una vivencia de liberación, amplitud y liviandad.

La imagen simbólica de las piedras pierde fuerza, indicando que la carga deja de ser sostenida por el sistema individual.

El proceso permite llevar al consciente una estructura que operaba de forma inconsciente, generando una reorganización interna significativa. La persona logra diferenciar entre su experiencia propia y aquello que estaba sosteniendo por lealtad al linaje.

Observación terapéutica

Este caso evidencia cómo, a través de la regresión consciente, es posible acceder a memorias transgeneracionales no elaboradas, particularmente en el linaje femenino, y cómo estas pueden manifestarse como patrones repetitivos en la vida actual.

La intervención no se basa en eliminar el pasado, sino en:
• reconocerlo
• honrarlo
• y establecer un límite claro entre lo propio y lo heredado

Testimonio 100% RealEs mi segunda regresión y en cada una he logrado entender sensaciones que llevaba años sin comprende...
18/03/2026

Testimonio 100% Real

Es mi segunda regresión y en cada una he logrado entender sensaciones que llevaba años sin comprender ni resolver.

He salido con preguntas que he ido resolviendo. Las regresiones han sido un gran avance en mi vida, y lo seguirán siendo.

18/03/2026
El alma que se sintió traidora: una memoria que aún dueleLlega a consulta con una sensación intensa de ansiedad. Refiere...
18/03/2026

El alma que se sintió traidora: una memoria que aún duele

Llega a consulta con una sensación intensa de ansiedad. Refiere falta de aire, opresión en el pecho y dificultad para tragar. El cuerpo está en alerta, como si algo dentro de sí estuviera intentando salir a la superficie.

Se inicia la regresión.

Aparece dentro de un automóvil antiguo. Es de día. Está estacionado cerca de un mercado en Ámsterdam, en plena Segunda Guerra Mundial. El ambiente es aparentemente tranquilo, pero internamente todo está en tensión.

Poco a poco se reconoce dentro de un cuerpo masculino. Joven. Alemán. Uniformado.

La ansiedad aumenta.

No es solo una sensación física…
es persecución.

Sabe que lo están buscando.
Sabe que, si lo encuentran, no hay salida.

Pero lo más fuerte no es eso.

Es lo que está a punto de hacer.

Al profundizar en la experiencia, emerge con claridad que no es un soldado cualquiera. Es alguien cercano al poder. Muy cercano.

Conoce a Adolf Hi**er desde que eran niños.
Crecieron juntos. Hubo vínculo. Hubo confianza.

Y desde ese lugar… tomó una decisión.

Va a traicionarlo.

No desde el odio.
Desde la conciencia.

Reconoce que aquello que en algún momento inició como una idea de justicia, se transformó en algo completamente distinto. Frío. calculado. deshumanizado.

Lo ve con claridad.

Ya no es el hombre que conoció.
Se convirtió en alguien capaz de sostener el daño sin remordimiento.

Y entonces aparece la frase que marca toda la experiencia:

“Por mi culpa lo van a matar.”

La emoción es profunda. No hay alivio.
Hay dolor. Hay lealtad quebrada. Hay una carga interna difícil de sostener.

Porque no está traicionando a un enemigo…
Está traicionando a alguien que formó parte de su historia.

Sin embargo, también hay una certeza interna que no puede ignorar:

“Alguien tiene que detener esto.”

La escena avanza.

Sale de ese lugar. Conduce desesperadamente.
No huye solo de otros… huye de sí mismo.

Llega a una zona cubierta de nieve. El frío es extremo.
El automóvil se detiene.

Y ahí, en medio del silencio, con el peso de lo vivido… ya no puede más.

Sale del vehículo.

Y su vida termina por hipotermia.

No como castigo.
Sino como consecuencia de una carga emocional que no logró sostener.

Al integrar la experiencia, comprende algo profundo:

Que su ansiedad actual… no es casual.
Que su sensación constante de responsabilidad… tiene raíz.
Que su facilidad para sostener presión… ya la conocía.
Y que ese vacío interno… viene de una memoria no resuelta.

Porque hay decisiones que, aunque nacen desde la conciencia…
dejan una huella profunda en el alma.

Y a veces, lo que más duele no es haber hecho lo incorrecto…

Sino haber hecho lo correcto,
y aún así… sentirse traidor.

Dirección

San José
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