18/11/2025
El “cortisol alto” se ha convertido en uno de los términos más utilizados en redes sociales para explicar casi cualquier síntoma: cansancio, aumento de peso, insomnio, ansiedad… Sin embargo, el funcionamiento real del cortisol es mucho más complejo y no puede reducirse a una moda o a diagnósticos simplificados.
El cortisol es una hormona esencial para la vida. Regula la presión arterial, el metabolismo, la respuesta al estrés, la inflamación y el sistema inmunológico. Sus niveles cambian a lo largo del día siguiendo un ritmo biológico muy preciso. Por eso, una sola medición —o síntomas aislados— no permiten concluir que alguien “tiene el cortisol alto”. Los trastornos reales relacionados con el exceso de cortisol existen, pero son poco frecuentes y requieren una evaluación médica completa, con estudios específicos y criterios clínicos claros.
El problema no es el cortisol… sino la desinformación. Muchos de los cuadros atribuidos al “cortisol alto” en redes tienen causas completamente distintas: sueño fragmentado, estrés crónico, hábitos de vida, medicamentos, enfermedades metabólicas, incluso alteraciones tiroideas u hormonales que nada tienen que ver con el eje adrenal.
Hablar de cortisol con responsabilidad es fundamental. No se trata de asustar, sino de entender que las hormonas no funcionan aisladas ni responden a soluciones mágicas. Si sientes síntomas persistentes, lo correcto es una evaluación profesional, no un diagnóstico rápido basado en tendencias.
Tu salud hormonal no es una moda. Es ciencia...
Dra. Adriana Sáenz Bonilla, Especialista Endocrinóloga.