Vascumed - Doctora Lorena Grillo

Vascumed - Doctora Lorena Grillo Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad vascular. Le atendemos en Alajuela, Escazú y Liberia 🌻 La Dra.

Lorena Grillo es una reconocida Vascular Periférico y Cirujana General en Costa Rica, atiende consulta en Liberia, Alajuela y San José. Se destaca por su clínica de úlceras y heridas y sus programas de tratamiento del pie diabético.

La encefalitis puede presentarse en niños y adultos no vacunados durante o después de una infección por sarampión. Esto ...
26/03/2026

La encefalitis puede presentarse en niños y adultos no vacunados durante o después de una infección por sarampión. Esto puede ocurrir debido a la infección del cerebro con el virus durante la fase de erupción de la enfermedad o por una inflamación cerebral mediada por el sistema inmunitario tras la infección por sarampión. El sarampión también causa una enfermedad llamada panencefalitis esclerosante subaguda (PEES). Esta es una afección poco común que puede desarrollarse años después de una infección natural por sarampión. La PEES es una enfermedad neurológica degenerativa que destruye progresivamente las células nerviosas del cerebro y casi siempre conduce al deterioro mental y la muerte. Los síntomas suelen aparecer entre 6 y 15 años después de la infección por sarampión.

- Entre 1 y 3 niños de cada 1000 que contraen sarampión desarrollarán encefalitis simultáneamente con la infección, lo que se conoce como encefalitis primaria por sarampión.
- Entre el 10% y el 15% de esos niños fallecerán y otro 25% sufrirá daños neurológicos permanentes.
- 1 de cada 1.000 niños con sarampión desarrollará encefalitis postinfecciosa aguda entre 2 y 30 días después de la infección.
- 1 de cada 25.000 niños (1 de cada 5.500 si son menores de un año) con sarampión desarrollará panencefalitis esclerosante subaguda (PESA), que tiene un desenlace fatal (muerte).

La vacuna Triple viral (SRP o MMR) es una forma muy eficaz de prevenir el sarampión, las paperas y la rubéola. Dos dosis de la vacuna MMR proporcionan una protección del 97 % contra el sarampión. Por otro lado, el 90% de las personas no vacunadas expuestas al sarampión se infectarán, y una sola persona con sarampión puede infectar a otras nueve personas que no son inmunes. Estas infecciones son causas de alto riesgo de encefalitis.

El sarampión es una enfermedad vírica sumamente contagiosa que se propaga a través del aire y y por contacto directo con...
24/03/2026

El sarampión es una enfermedad vírica sumamente contagiosa que se propaga a través del aire y y por contacto directo con secreciones respiratorias (gotitas invisibles) de personas infectadas al toser, estornudar o hablar. Puede causar síntomas graves, complicaciones e incluso la muerte. Aunque puede afectar a cualquier persona, y es más frecuente en los niños.

Antes de diseminarse por todo el organismo, el virus infecta las vías respiratorias. Los síntomas iniciales, que suelen aparecer entre 8 y 12 días después de la infección, consisten en fiebre alta, rinorrea, inyección conjuntival y pequeñas manchas blancas en la cara interna de la mejilla. Varios días después aparece una erupción cutánea o sarpullido generalmente de color rojo (exantema) que comienza en la cara y cuello, y se va extendiendo gradualmente al resto del cuerpo. No hay tratamiento específico para el sarampión, y la mayoría de los pacientes se recuperan en 2 o 3 semanas. Sin embargo, el sarampión puede causar complicaciones graves, tales como ceguera, encefalitis, diarrea intensa, infecciones del oído, neumonía y hasta la muerte, sobre todo en niños malnutridos y pacientes inmunodeprimidos. El sarampión es una enfermedad prevenible mediante vacunación.

En Costa Rica, el esquema oficial contempla dos dosis de la vacuna triple viral (SRP): a los 15 meses y a los 4 años de edad, por lo que las autoridades piden a la población verificar que los niños cuenten con el esquema completo. El Ministerio de Salud habilitó la aplicación de un refuerzo de la vacuna contra el sarampión para personas mayores de 15 años que viajen a países con brotes, como parte de las medidas de prevención.

Nuestro Ministerio de Salud hizo un llamado especial a vacunarse a los costarricenses que viajarán a mediados de año al Mundial de fútbol que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá o a quienes viajen a países donde el brote se encuentra activo.

Las vacunas se pueden aplicar en cualquier Ebais de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) bajo el horario del centro médico de salud. Para garantizar la efectividad, deben aplicarse 10 días antes del viaje.

Debido al brote de sarampión en México y a su fácil transmisión y contagio, la OMS emitió una alerta para las Américas para reforzar de manera prioritaria las actividades de vigilancia y vacunación de rutina, y asegurar una respuesta rápida y oportuna ante casos sospechosos.

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Vivir con dolor genera una amplia gama de emociones que pueden ser difíciles de gestionar. La frustración por la dificul...
21/03/2026

Vivir con dolor genera una amplia gama de emociones que pueden ser difíciles de gestionar. La frustración por la dificultad de controlar el dolor, la angustia por la incertidumbre sobre el futuro, el miedo a que el dolor se intensifique o se vuelva crónico, la tristeza por la pérdida de la calidad de vida, la rabia por la sensación de injusticia, y el aislamiento por la incomprensión de quienes no viven con dolor son emociones comunes.

Es importante por parte de su entorno social y familiar poner en práctica:

Empatía: Entender y compartir las emociones de la persona con dolor, sin minimizarlas o juzgarlas. Esto significa ponerse en su lugar, intentar comprender su perspectiva y sus sentimientos, y expresar que se está con ella en este momento difícil.
Escucha activa: Prestar atención a lo que la persona con dolor dice, sin interrumpir o juzgar, y demostrar que se está escuchando con gestos y expresiones. Esto significa concentrarse en lo que está diciendo, hacer preguntas para aclarar dudas, y mostrar interés genuino en su experiencia.
Validación de las emociones: Reconocer y validar las emociones de la persona con dolor, sin minimizarlas o trivializarlas. Decir frases como «Entiendo que te sientas así» o «Es normal que estés frustrado» puede ayudar a la persona con dolor a sentirse comprendida.
Ofrecer ayuda práctica: Ayudar con las tareas del hogar, preparar comidas, acompañar a citas médicas, etc. Esto puede ser una forma muy valiosa de apoyo, especialmente cuando la persona con dolor se siente limitada en sus capacidades.
Crear un ambiente de paz y tranquilidad: Un ambiente tranquilo y relajante puede ayudar a aliviar el dolor y a reducir el estrés. Esto puede significar crear un espacio tranquilo para que la persona con dolor pueda descansar, o simplemente ofrecer compañía y conversación tranquila.
Ser paciente y comprensivo: El dolor puede ser un proceso largo y complejo, es importante ser paciente y comprensivo con la persona que lo experimenta. Recuerda que el dolor puede afectar el estado de ánimo, la energía y la capacidad de concentración, por lo que es importante ser paciente y comprensivo con las reacciones de la persona con dolor.

Las consecuencias de la falta de apoyo pueden ser:

Aumento de la percepción del dolor: La falta de apoyo puede aumentar la percepción del dolor de la persona, ya que se siente sola, incomprendida y sin recursos para afrontar sus desafíos.
Dificultad para gestionar las emociones: La falta de validación y escucha puede generar sentimientos de frustración, soledad y desesperanza, lo que dificulta la gestión de las emociones asociadas al dolor.

Mayor estrés y ansiedad: La falta de apoyo puede aumentar el estrés y la ansiedad de la persona con dolor, lo que puede exacerbar el dolor y afectar su capacidad de recuperación.
Deterioro de las relaciones: La falta de comprensión y apoyo puede generar tensión y conflicto en las relaciones, lo que puede aislar a la persona con dolor y dificultar su bienestar.
Aumento de la sensación de impotencia: La falta de ayuda práctica puede aumentar la sensación de impotencia de la persona con dolor, ya que se siente incapaz de controlar su situación y de afrontar sus necesidades.

Tener dolor de vez en cuando ya es bastante malo de por sí, pero vivir con dolor durante largo tiempo hace que la situac...
19/03/2026

Tener dolor de vez en cuando ya es bastante malo de por sí, pero vivir con dolor durante largo tiempo hace que la situación empeore. El dolor suele limitar la habilidad para trabajar, disfrutar y para cuidar de uno mismo.

Muchas personas con dolor crónico quedan incapacitadas para trabajar, añadiendo así la pérdida del nivel económico al problema. Si el tiempo pasa y no se mejora, las personas tienden a hacerse introvertidas y deprimirse, lo cual sólo aumenta la soledad y el aislamiento social.
Conforme el dolor aumenta, muchas personas suelen abandonar su lucha, admitiendo que la enfermedad les ha ganado y consiguiendo entonces que la enfermedad se convierta en un problema que involucra tanto al que sufre como a los que le rodean.

Hoy el dolor crónico no se considera un síntoma, sino una enfermedad. Su tratamiento se lleva a cabo por un equipo de especialistas de diferentes áreas que estudian un solo caso.
Se procura analizar al paciente en todos los aspectos de la vida: físico, laboral, psicológico, familiar y espiritual. Así se logran resultados aceptables, con el objetivo de reintegrar a la persona social y laboralmente.

El manejo del dolor crónico requiere un enfoque integral y personalizado que combina medicamentos (AINEs, analgésicos, parches), fisioterapia, cambios en el estilo de vida y apoyo psicológico para mejorar la funcionalidad y calidad de vida. No busca una cura definitiva, sino el alivio y control del dolor, a menudo usando terapias físicas, ejercicio, yoga, acupuntura y, en casos necesarios, procedimientos intervencionistas.

Los pilares del manejo del dolor crónico se basan en:

- Tratamiento farmacológico: Incluye analgésicos no opioides (acetaminofén, AINEs como ibuprofeno, naproxeno), opioides (tramadol), y medicamentos coadyuvantes como antiepilépticos (gabapentina, pregabalina) o antidepresivos para dolores neuropáticos.
- Terapias físicas y rehabilitación: La fisioterapia es clave, incluyendo ejercicio de bajo impacto (caminar, nadar, bicicleta), estiramientos, yoga, pilates y terapia ocupacional para mejorar movilidad.
- Abordaje psicológico y conductual: Técnicas como mindfulness, meditación, respiración profunda y terapia cognitivo-conductual ayudan a gestionar el componente emocional del dolor, como la ansiedad o la depresión.
- Procedimientos intervencionistas: Si el dolor persiste, se utilizan técnicas en unidades especializadas, como infiltraciones, bloqueos nerviosos, radiofrecuencia o neuroestimulación.
- Medicina funcional y alternativa: Sueroterapia, acupuntura, masajes y masoterapia para manejo complementario.

Sentir dolor no siempre significa que exista una lesión activa en un músculo o una articulación. En algunos casos, el or...
17/03/2026

Sentir dolor no siempre significa que exista una lesión activa en un músculo o una articulación. En algunos casos, el origen está en el propio sistema nervioso: los nervios que deberían "transmitir" la información funcionan de forma alterada y generan señales de dolor de manera persistente o desproporcionada. Eso es lo que ocurre en el dolor neuropático, un tipo de dolor que puede volverse crónico y afectar al descanso, el estado de ánimo y la vida diaria.

Es uno de los dolores crónicos más complejos, y en consulta se ve con más frecuencia a partir de los 55 años y en mujeres. No suele responder a analgésicos convencionales y necesita un abordaje específico, con tratamientos dirigidos al mecanismo del dolor y un seguimiento estrecho para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

El dolor neuropático tiene características típicas por ejemplo, ardor, descarga eléctrica, pinchazos o hipersensibilidad y, a menudo, con una evolución persistente si no se aborda de forma específica.

Según la zona del sistema nervioso afectada, se distingue entre dolor neuropático central, cuando la lesión afecta al cerebro o a la médula espinal, y dolor neuropático periférico, el más frecuente, cuando afecta a nervios periféricos o ganglios.

Además, según cómo se distribuya el dolor, puede ser localizado, cuando existe un área concreta y bien delimitada donde el dolor es máximo y consistente, o difuso o irradiado, cuando no se limita a un punto sino que se extiende.

Los síntomas más comunes como se manifiesta son:

- Dolor espontáneo intenso, punzante, ardiente o persistente.
- Parestesias: hormigueo, entumecimiento o sensación extraña.
- Disestesias: tacto desagradable que puede resultar doloroso.
- Alodinia: dolor ante un estímulo habitualmente no doloroso.
- Hiperalgesia: respuesta exagerada a un estímulo doloroso.
- Áreas hipersensibles, temblores o contracciones involuntarias.
- Cambios autonómicos, como exceso de sudoración.
- Menor sensibilidad al tacto o a la temperatura (hipoestesia).
- Menor sensibilidad al dolor (hipoalgesia) o ausencia de dolor ante estímulos dolorosos (analgesia).
- Zonas con anestesia (falta total de sensibilidad).
- Disminución de la sudoración.
- Debilidad o pérdida parcial de la función muscular en casos concretos.

El dolor neuropático puede aparecer por distintas lesiones o enfermedades que afectan al sistema nervioso. En el caso del dolor neuropático central, puede deberse a accidentes cerebrovasculares, enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple, lesiones o inflamación de la médula espinal, quistes o tumores medulares y algunas enfermedades neurodegenerativas.

Entre las posibles causas del dolor neuropático periférico se encuentran la compresión de raíces nerviosas, algunas infecciones como el herpes zóster o el VIH, y trastornos metabólicos o autoinmunes como la diabetes, la artritis reumatoide o el lupus.

El diagnóstico se basa en criterios clínicos consensuados internacionalmente (IASP), que permiten clasificar el dolor neuropático como posible, probable o definitivo según la historia clínica, la exploración y las pruebas complementarias.

Los patrones y tipos de dolor se nombran según la duración y la frecuencia con la que se presenta. Entre estos podemos n...
14/03/2026

Los patrones y tipos de dolor se nombran según la duración y la frecuencia con la que se presenta. Entre estos podemos nombrar el dolor agudo, crónico o episódico. También puede clasificarse según su posible causa como: nociceptivo (causado por daño en el tejido o inflamación), neuropático (causado por daño en los nervios) o nociplástico (causado por cambios en la forma en que el sistema nervioso procesa el dolor).
Al clasificarse según la duración podemos encontrar:

El dolor agudo suele aparecer de repente debido a una enfermedad, lesión o inflamación (irritación, enrojecimiento o hinchazón) y remite con relativa rapidez. Este tipo de dolor suele actuar como una advertencia de que algo no está bien. Por lo general, desaparece cuando se trata o se cura la causa, aunque a veces puede convertirse en un dolor crónico. Algunos ejemplos de causas de dolor agudo incluyen huesos rotos o problemas dentales. El dolor agudo se considera un mecanismo de supervivencia útil que cumple una función protectora y curativa.

El dolor crónico dura más de tres meses o el tiempo en el que debería haberse curado. Puede afectar todos los aspectos de la vida diaria, incluido el estado de ánimo y las relaciones. Algunas afecciones que pueden causar dolor crónico incluyen artritis o problemas de espalda. El dolor crónico puede ser el principal o el único problema clínico en algunos pacientes y es un fenómeno complejo que implica una interacción dinámica entre varios factores biológicos, psicológicos y sociales.

El dolor episódico puede aparecer de vez en cuando y puede presentarse con afecciones médicas a largo plazo. Algunas afecciones que pueden causar dolor episódico incluyen la enfermedad de células falciformes o las migrañas crónicas.

Al clasificarse según el mecanismo fisiopatológico podemos encontrar:
- Nociceptivo: Daño real en tejidos (músculos, huesos, vísceras) como un golpe o inflamación.
- Neuropático: Causado por lesión o enfermedad directa del sistema nervioso (ej. ciática, neuralgia).
- Nociplástico: Dolor funcional por disfunción en el sistema nervioso central, sin daño tisular o nervioso evidente (ej. fibromialgia).
- Mixto: Combina componentes nociceptivos y neuropáticos (ej. dolor oncológico).

Podemos clasificarlo también según la localización o causa encontrando:

- Somático: Localizado, punzante, se origina en piel, huesos o músculos.
- Visceral: Difuso, profundo, originado en órganos internos.
- Radicular/Irradiado: Sensación dolorosa a lo largo de un nervio, a menudo lejos del origen de la lesión.

Al medirlo según su intensidad (Escala numérica) están:
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- Leve: Permite realizar actividades habituales (0-3).
- Moderado: Interfiere con actividades habituales (4-6).
- Severo/Intenso: Interfiere con el descanso y actividades diarias (7-10).

Y también podemos encontrar tipos especiales de dolor como:

- Irruptivo: Exacerbación repentina y transitoria de dolor en pacientes con dolor crónico de base.
- Idiopático: Dolor espontáneo sin causa conocida.

El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada, o similar, a un daño tisular real o potencial. ...
12/03/2026

El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada, o similar, a un daño tisular real o potencial. El dolor es siempre una experiencia personal, influida en diversos grados por factores biológicos, psicológicos y sociales.

El dolor puede ser agudo o sordo, leve o intenso, intermitente o constante. Es posible que sientas dolor en una zona del cuerpo o que lo sientas en todo el cuerpo.

El dolor puede ayudarte a saber que hay un problema. Si nunca sintieras dolor, no sería posible que supieras que te hiciste daño grave o que tienes una enfermedad que necesita tratamiento. Averiguar qué está causando el dolor ayuda a un profesional de la salud a determinar la mejor manera de controlarlo o tratarlo.

El dolor tiene una función protectora, evolucionó como mecanismo de defensa para evitar lesiones o proteger el cuerpo mientras se cura, como al tocar algo caliente. Sus componentes no son solo físicos; involucra la percepción nerviosa (nocicepción), emociones y el estado psicológico, variando de una persona a otra.

La nocicepción se refiere a la codificación del sistema nervioso de eventos potencialmente dañinos (por ejemplo, tocar una estufa caliente o cortarse accidentalmente). Sin embargo, se puede experimentar dolor sin nocicepción y tener nocicepción sin dolor. El dolor no es sinónimo de nocicepción. La nocicepción es objetiva, pero el dolor es subjetivo y no surge únicamente de la actividad de las neuronas sensoriales.

A través de sus experiencias vitales, las personas aprenden el concepto de dolor. El relato de una persona sobre una experiencia como dolor debe ser respetado.

¿Podemos medir el dolor? Sí. Las medidas son autoinformadas. Actualmente no existen medidas objetivas válidas, como un análisis de sangre o una tomografía, para detectar el dolor. La única forma de saber si una persona tiene dolor es que te lo diga, ya que el dolor es una experiencia subjetiva y personal.

Se utilizan diversos cuestionarios para medir la intensidad del dolor de una persona o la discapacidad relacionada con este. Las medidas más populares son las escalas numéricas y visuales analógicas, en las que se pide a los pacientes que califiquen su dolor en una escala de 0 a 10 o de 0 a 100.

Entender qué causa el dolor y por qué las personas lo sienten de manera diferente puede ser difícil. En algunos casos, no hay una causa clara. Los factores ambientales y psicológicos, como el estrés y las creencias sobre el dolor, pueden afectar la forma en que siente el dolor y responde al tratamiento.

Aunque el dolor suele tener una función adaptativa, puede tener efectos adversos en la función y el bienestar social y psicológico. La descripción verbal es solo una de las diversas conductas para expresar el dolor, ya que la incapacidad de comunicarse no excluye la posibilidad de que un ser humano o un animal experimente dolor.

10/03/2026

El lipedema no tiene ninguna relación con la obesidad y la celulitis con lo que se suele confundir, es un padecimiento q...
05/03/2026

El lipedema no tiene ninguna relación con la obesidad y la celulitis con lo que se suele confundir, es un padecimiento que a largo plazo provoca un aumento anormal de grasa debajo de la piel, afectando no solo físicamente sino de manera emocional, creando frustración y deteriorando el bienestar físico y psicológico de las mujeres que lo padecen. Varios estudios han calculado que a nivel mundial el 18% de las mujeres son afectadas por este padecimiento.

El lipedema es una enfermedad crónica y progresiva que puede provocar una discapacidad considerable, un deterioro del funcionamiento diario y angustia psicosocial. Es una enfermedad del tejido conjuntivo, donde las células grasas de las extremidades se inflaman y proliferan creando un depósito anormal de tejido adiposo subcutáneo, lo que conduce a un aumento bilateral y desproporcionado del volumen de las extremidades inferiores y, en algunos casos, extremidades superiores; sin comprometer pies, manos ni tronco. Afecta casi exclusivamente a las mujeres, comenzando con mayor frecuencia entre la pubertad y la tercera década de la vida. A diferencia de la obesidad, los depósitos de grasa y el edema asociados al lipedema son resistentes a los cambios en la dieta, la restricción de la ingesta calórica, la actividad física o la cirugía bariátrica.

Se desconoce el origen de la enfermedad, pero se le relaciona con trastornos genéticos combinados, existen varios genes, bajo influencia estrogénica, implicados en la función hormonal, microvascular y linfática que pueden ser en parte responsables de su desarrollo.

Entre sus síntomas podemos destacar:

- Tejido duro al tacto y bastante sensible al contacto o presión.
- El lipedema duele, a diferencia de la obesidad. Al tocar o pellizcar la zona, se puede producir dolor fuerte.
- El volumen en la zona aumenta de forma desproporcionada respecto al resto del cuerpo.
- Sensación de pesadez en las piernas, que provoca que cueste trabajo caminar.
- Aparición de arañas vasculares.
- Formación de hematomas sin causa aparente.
- Por más que hagas dietas y ejercicio, la grasa apenas disminuye.
- La grasa se acumula hasta el tobillo, pero los pies permanecen normales. En estados avanzados aparece la copa de Cuff en esta zona.

Cuando piensas en la salud de la mujer, probablemente piensas en la salud del corazón, el bienestar mamario o la atenció...
03/03/2026

Cuando piensas en la salud de la mujer, probablemente piensas en la salud del corazón, el bienestar mamario o la atención reproductiva. Pero hay un aspecto del bienestar femenino que a menudo se pasa por alto: la salud venosa. Y aquí está la razón por la que no se puede ignorar: los problemas venosos como las várices, las arañitas y la insuficiencia venosa afectan a millones de mujeres y pueden impactar seriamente su vida diaria.

Entender la salud venosa y cómo afecta de forma desproporcionada a las mujeres es el primer paso para sentirse mejor, moverse mejor y vivir una vida plena.La insuficiencia Venosa crónica afecta entre menos del 1% y el 17% de los hombres, mientras que en mujeres la prevalencia va de menos del 1% hasta el 40%. Esto subraya que las mujeres se ven afectadas de forma desproporcionada.

Las principales razones de la mayor incidencia en mujeres son:

- Influencia hormonal: Los estrógenos y la progesterona, que fluctúan durante el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia, tienden a relajar las paredes de las venas y debilitar las válvulas venosas, favoreciendo su dilatación.
- Embarazo: Es un factor de riesgo crítico debido al aumento del volumen sanguíneo y la presión física del útero en crecimiento sobre las venas pélvicas, lo que dificulta el flujo sanguíneo de las piernas.
- Anticonceptivos y terapias hormonales: La terapia de reemplazo hormonal y los anticonceptivos orales pueden contribuir al desarrollo de problemas venosos por sus efectos hormonales.
- Genética y longevidad: Los antecedentes familiares (madre o abuela con várices) influyen en gran medida, y al tener una mayor esperanza de vida, las mujeres tienen más años para desarrollar la enfermedad.
- Factores de vida y estilo: El uso de tacones altos, largos periodos sentada o de pie, y el sobrepeso aumentan la presión en las venas de las piernas.

La combinación de estas causas explica por qué, por ejemplo, hacia los 60 años, cerca del 70% de las mujeres pueden presentar arañas vasculares o venas varicosas, síntomas comunes de la insuficiencia venosa.

Para que surja la onicomicosis, se requieren factores predisponentes que puedan promover una infección potencialmente gr...
28/02/2026

Para que surja la onicomicosis, se requieren factores predisponentes que puedan promover una infección potencialmente grave. Por regla general, las uñas sanas no suelen verse afectadas. Los trastornos circulatorios de las extremidades inferiores, como la insuficiencia venosa crónica (IVC) y la enfermedad arterial periférica, son los principales. Los trastornos metabólicos como la diabetes mellitus también se consideran factores predisponentes, además de una predisposición hereditaria. Especialmente en personas jóvenes sanas, a menudo se encuentran daños en la placa ungueal como resultado de un traumatismo (a menudo en el hogar o debido al deporte) o después de una lesión debido a la pedicura.

Los cambios en las uñas de los pies, especialmente en forma de onicomicosis, también ocurren significativamente más a menudo con los cambios en la piel de la insuficiencia venosa crónica, principalmente una úlcera venosa en la pierna. La onicomicosis se desarrolla muy frecuentemente a partir de la tiña del pie de los espacios interdigitales y las plantas de los pies que a menudo ha estado presente durante años. Los zapatos apretados, las deformidades de los pies, la psoriasis ungueal, los traumatismos repetidos o graves (por ejemplo, en el deporte), las uñas postizas y la transpiración frecuente y excesiva (hiperhidrosis pedis, por ejemplo, en el deporte) también favorecen la infección por hongos.

La insuficiencia venosa crónica disminuye el flujo sanguíneo, lo que debilita las uñas y las hace más susceptibles a infecciones fúngicas. El edema (hinchazón) asociado a la insuficiencia venosa crónica crea un ambiente húmedo en la piel y los pies, ideal para la proliferación de hongos (pie de atleta/tinea pedis) que luego se extienden a las uñas. Además los pacientes con insuficiencia venosa crónica a menudo tienen cambios en la piel que facilitan microtraumatismos repetitivos, aumentando el riesgo de infección.

Es fundamental que un especialista trate la insuficiencia venosa (uso de medias de compresión, control de peso, elevación de piernas) simultáneamente con el hongo para asegurar la curación y prevenir recurrencias, especialmente si existe una úlcera venosa asociada.

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San José

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