23/01/2026
𝐔𝐑𝐆𝐄𝐍𝐓𝐄
Estadod Unidos consuma su salida de la OMS tras años de tensiones por el manejo del COVID-19
La salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no fue una decisión repentina, sino el resultado de años de desacuerdos acumulados, particularmente a raíz del manejo internacional de la pandemia de COVID-19 desde 2020.
Durante la emergencia sanitaria global, autoridades estadounidenses cuestionaron de forma reiterada la respuesta inicial de la OMS ante el brote del virus, así como su relación con China y la demora en emitir alertas más severas en las primeras etapas de la crisis. Washington sostuvo que estas fallas contribuyeron a una expansión más rápida del virus a nivel mundial, con consecuencias humanas y económicas sin precedentes.
Las críticas se intensificaron durante la administración del entonces presidente Donald Trump, quien acusó a la OMS de falta de independencia, transparencia y liderazgo durante la pandemia. Estos señalamientos derivaron en la suspensión de aportes financieros y, posteriormente, en el inicio formal del proceso de retiro del organismo internacional.
Aunque la OMS defendió su actuación y aseguró haber actuado conforme a la información disponible en cada momento, Estados Unidos mantuvo su postura de que el organismo no implementó las reformas necesarias tras la crisis sanitaria, lo que profundizó la ruptura entre ambas partes.
La retirada estadounidense en las últimas horas tras cumplirse el plazo legal de notificación, marca un hecho inédito en la historia del organismo, ya que se trata del primer país en abandonar la OMS desde su fundación en 1948.
Por su parte, expertos en salud pública han advertido que esta decisión podría debilitar la coordinación internacional frente a futuras pandemias, mientras que sectores políticos en Estados Unidos defienden la medida como un paso para replantear su participación en organismos multilaterales y exigir mayores estándares de rendición de cuentas.
La salida de Estados Unidos deja abiertas interrogantes sobre el futuro de la cooperación sanitaria global y reaviva el debate sobre el papel de los organismos internacionales ante crisis de alcance mundial.