25/11/2025
Para muchos de nosotros la alfombra, el mat, es nuestro lugar feliz. No porque siempre sea cómodo o alegre sino porque allí nos encontramos.
Qué mayor felicidad que encontrarse con uno mismo, abrazarse, aceptarse y reconstruirse ?
En la alfombra, durante nuestra practica de Yoga, no hay nada que lograr, nada que alcanzar, no importa si estamos iniciando o si tenemos años de experiencia, no importa si estamos apenas recordando los Saludos al Sol o sumergiéndonos en Sthira Bhaga (series avanzadas) Lo importante es practicar.
Parafraseando a Sharath, no hay práctica buena o mala. Hay o no hay práctica. Sentirse estancado, que un día logremos una postura y luego ya no, que topemos con retos, todo eso es parte integral de la práctica. Ese es el proceso que nos nutre y hace crecer.
Practicar no es lograr algo, práctica es darnos la oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos, de observarnos de forma honesta, amorosa y compasiva, de celebrar nuestra humanidad, de aceptarnos tal cual somos y abrazarnos y, a partir de ese abrazo, comenzar, orgánicamente y de forma natural, a convertirnos en esa persona que nos encantaría tener como amiga.
La alfombra es ese espacio donde, en momentos de profunda tristeza y soledad, cuando el corazón se rompe, encontramos el pegamento que une e integra los pedazos. Es el espacio en el cual, en momentos de gran alegría, celebramos con la serena dicha de un corazón agradecido.
Nuestra práctica de Yoga es ese conjunto de herramientas que nos permiten recordar, más que aprender. Recordar que todo es Uno, recordar lo que ya habíamos practicado, recordar que somos amor y humilde grandeza.
No juzgués tus prácticas, por el contrario, agradecé y celebrá cada una de ellas. 🙏❤️🕉️☀️