28/03/2026
Sí. Gritaste.
Y probablemente después vino la culpa.
Pero el error no define el vínculo. La reparación sí.
Muchos padres y madres creen que pedir perdón les quita autoridad.
En realidad, les enseña a sus hijos e hijas cómo se asume la responsabilidad emocional.
Cuando bajás tu propio enojo, el cerebro del niño o niña deja de sentirse en amenaza.
Y desde ahí, el abrazo no es premio… es biología.
Guardá este post para el próximo momento difícil.
Y recordá: siempre se puede reparar.