08/02/2026
Ante la lamentable noticia del fallecimiento de AIS en nuestro Hospital Provincial de , es preciso ofrecer, en primer lugar, las más sentidas condolencias a su familia, seres queridos y a todo el personal de salud que luchó por su vida. Esta pérdida es profundamente dolorosa.
Se trata de una paciente portadora de una Diabetes Mellitus tipo 1 de varios años de evolución, hipotiroidismo y enfermedad renal crónica secundario a su principal enfermedad que es la diabetes.
Llega al servicio de urgencias en estado de coma con una Cetoacidosis diabética, en choque séptico secundario a Bronconuemonia comunitaria grave, se activaron los protocolos de atención establecidos. Realmente el hospital no cuenta con la norepinefrina que es el medicamento de primera línea en shock séptico.
El tratamiento descrito para la paciente —diabética tipo 1 con cetoacidosis diabética y shock séptico secundario a una neumonía grave de la comunidad— es de una complejidad extrema y requiere, efectivamente, del apoyo con fármacos vasoactivos para sostener la presión arterial y la perfusión de órganos vitales.
En efecto en estos momentos no se cuenta con disponibilidad de Norepinefrina en la institución por lo que fue necesario acudir a la epinefrina como droga de segunda línea.
Las guías internacionales establecen que la norepinefrina es el vasopresor de primera línea para el shock séptico, debido a su perfil de efectos secundarios más favorable. Sin embargo, la epinefrina es un fármaco de segunda línea válido y basado en evidencia para esta condición. Su uso está respaldado por estudios que muestran una eficacia y seguridad similares a los de la norepinefrina en términos de resultados globales.
Aunque ambos son catecolaminas, tienen efectos diferentes:
· Norepinefrina: Actúa principalmente como un potente vasoconstrictor, aumentando la resistencia vascular.
· Epinefrina: Combina efectos vasoconstrictores y estimulantes cardíacos (inotrópicos y cronotrópicos).
Por esta razón, puede ser especialmente útil en pacientes que, además de vasodilatación (el problema principal en el shock séptico), presentan cierto grado de disfunción cardíaca. En la práctica clínica, algunos pacientes responden mejor a un fármaco que al otro, y la única forma de determinarlo es evaluando la respuesta individual.
El hecho de que se iniciara terapia con "dr**as vasoactivas de segunda línea" (epinefrina) al no disponer de norepinefrina, constituye una alternativa terapéutica aceptable y reconocida para intentar salvar la vida de la paciente. La epinefrina está indicada para aumentar la presión arterial media en adultos con shock séptico. Es crucial destacar que la respuesta a estos fármacos en estado crítico es impredecible y depende de múltiples factores, incluyendo la gravedad de la infección y la respuesta individual del paciente.
Es de destacar además que la imposibilidad de contar con el medicamento de primera elección en un hospital provincial no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una política externa que ha sido documentada exhaustivamente. El bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba constituye el principal obstáculo estructural para la adquisición de medicamentos, equipos e insumos médicos. Este entramado de leyes, que tiene carácter extraterritorial, prohíbe y sanciona las transacciones con Cuba, afectando incluso a empresas de terceros países. Esta política afecta la adquisición del 69% de los medicamentos del cuadro básico de la isla.
Las autoridades de nuestro ministerio han documentado cómo, ante solicitudes de compra, decenas de compañías farmacéuticas estadounidenses se niegan a suministrar medicamentos, incluso para áreas críticas como neurología, oncología y diabetes. En un ejemplo reciente, de 69 empresas contactadas, solo 5 respondieron y ninguna culminó una venta efectiva.
La muerte de AIS no es un fallo aislado de gestión, sino una consecuencia más de una política que, según hemos denunciado las autoridades cubanas y reconocido observadores internacionales, "afecta los servicios de Salud, provoca enfermedad, provoca muertes en Cuba".
La actitud de los medios mercenarios ante este caso es la máxima expresión de deshumanización y cinismo. Mientras una familia en Camagüey enfrentaba la angustia de perder a un ser querido por la escasez de medicamentos esenciales —una escasez agravada y perpetuada intencionalmente por la política exterior de Estados Unidos—, personas como ellos optan por convertir un drama humano en munición para su agenda política. Su posición no solo ignora la evidencia médica que respalda el uso de epinefrina como tratamiento de segunda línea en estas emergencias, sino que borra deliberadamente el contexto real: el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE. UU., reconocido como el principal obstáculo para la adquisición de medicamentos en Cuba, un cerco que asfixia a la población y al que el gobierno cubano debe enfrentarse diariamente para salvar vidas.
Minimizar este hecho y culpar únicamente al sistema de salud cubano no es un error de análisis; es una elección moralmente reprobable que prioriza el ataque ideológico sobre el dolor de una madre y la complejidad de una emergencia médica. Esta postura, lejos de ser una crítica constructiva, es una herramienta de guerra no convencional que busca desmoralizar a un pueblo y deslegitimar los esfuerzos heroicos de nuestros profesionales de la salud.