31/03/2026
Hay una fase del mes en la que muchas mujeres empiezan a sentirse más cansadas, más lentas, más sensibles y con la sensación de que su cuerpo no responde igual.
Y no, no siempre es falta de ganas.
Esto suele pasar sobre todo en la fase lútea tardía, es decir, en los días previos a la menstruación. En ese momento, después de la ovulación, el cuerpo entra en un cambio hormonal importante: la progesterona y los estrógenos empiezan a descender, y esa bajada puede sentirse muchísimo a nivel físico y emocional.
Por eso en esos días es más frecuente notar:
más fatiga, más hambre, peor recuperación, más inflamación, niebla mental, menos tolerancia al estrés y esa sensación de “hoy no puedo con mi vida”.
No estás exagerando.
No te falta fuerza mental.
No te estás volviendo vaga.
Tu cuerpo está atravesando una fase en la que necesita más recursos, más descanso y menos exigencia absurda.
Entender esto no es poner excusas.
Es dejar de luchar contra tu fisiología y empezar a jugar a favor de ella.
Porque cuando una mujer entiende su ciclo, deja de interpretarse mal.
Si tú también te has dicho alguna vez “pero qué me pasa esta semana”, comenta “era la lútea, no era yo”.