09/02/2026
Creatina y Alzheimer
Durante años hemos hablado del Alzheimer como una enfermedad de la memoria.
Pero la memoria es solo la consecuencia visible.
Mucho antes de que aparezcan los síntomas cognitivos, el cerebro ya está fallando en algo más básico y silencioso: la gestión de la energía.
Las neuronas son células extremadamente demandantes. Necesitan ATP de forma constante para mantener gradientes eléctricos, transmitir señales, reparar daño y sostener su función.
Cuando el sistema energético se deteriora —por disfunción mitocondrial, estrés oxidativo e inflamación crónica—, la vulnerabilidad neuronal aumenta.
Aquí es donde entra en juego la creatina.
No como una “pastilla para la memoria”, sino como parte de un sistema fisiológico clave: creatina–fosfocreatina, una reserva rápida de energía que ayuda a amortiguar déficits energéticos cuando la demanda supera a la producción.
La investigación actual no plantea la creatina como una cura, sino como una posible herramienta para:
– sostener el metabolismo energético neuronal
– proteger la función mitocondrial
– reducir la fragilidad de las neuronas en contextos de déficit energético crónico
Mirar el Alzheimer desde esta perspectiva no es simplificarlo.
Es profundizar.
Porque antes de que el cerebro olvide,
primero se queda sin energía.
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