15/01/2026
Lo que no eliminas, tu cuerpo lo paga
A veces con la vida
Un varón de 44 años.
Vida acelerada. Comidas rápidas. Poco descanso.
Y la frase de siempre: “no tengo tiempo ni para ir al baño”.
Al principio eran dos o tres días sin evacuar.
Luego una semana.
Hasta que su cuerpo aguantó treinta días completos en silencio.
No lo contaba. Por vergüenza.
Probó laxantes, tés, automasajes… nada funcionaba.
El abdomen estaba distendido, duro, doloroso. Caminar ya era un esfuerzo.
En urgencias, la imagen fue clara y contundente: megacolon por estreñimiento severo.
El intestino estaba completamente colapsado por heces endurecidas, tan comprimido que rozaba la perforación. La presión interna empezaba a afectar a otros órganos. Los riñones ya mostraban signos de fallo.
Hubo que operar de urgencia.
Durante la cirugía extrajeron más de siete kilos de materia f***l compactada.
Estuvo al borde de una sepsis abdominal.
—Un día más… y no lo cuenta —dijo el cirujano.
Aprendió, de la forma más dura, algo que solemos minimizar:
El estreñimiento crónico no es normal.
Aguantarse por rutina, estrés o vergüenza pasa factura.
Comer mal, beber poco y no moverse convierte al intestino en una bomba de relojería.
El cuerpo siempre avisa primero en susurros.
Si no lo escuchas… termina gritando.
Hoy, tras meses de recuperación, solo repite una idea:
“Ir al baño no es un lujo. Es una necesidad básica. Cuídala antes de que tu cuerpo te pase la factura.”
Consejo final
Si no evacúas a diario, si te hinchas con facilidad, si vives cansado, con niebla mental o digestiones pesadas, no lo normalices. El intestino regula mucho más que la digestión: influye en tu energía, tu sistema nervioso y tu estado emocional.
Si quieres hacer una limpieza intestinal completa, profunda y bien acompañada, puedes venir a mi consulta.
Trabajo junto a mi compañera, gran profesional del intestino, .pinilla para ayudarte a resetear desde la raíz y devolverle al cuerpo su equilibrio natural.
Tu salud empieza ahí. En lo que eliminas… y en lo que por fin decides cuidar.