13/03/2026
🇨🇺🤝🇬🇲Jarama: cuando la gratitud también salva
“Jarama”. Así dicen gracias en idioma fula, una lengua muy hablada en África occidental y que en Gambia circula como una moneda silenciosa entre quienes han aprendido a agradecer con el cuerpo entero.
Los cirujanos Esmeralda Fernández Gómez y su esposo Yohanny Ledesma escucharon esa palabra por primera vez en Bansang, una región situada a 267 kilómetros de la capital Banjul.
Son los únicos en la región. Atienden pacientes que llegan desde aldeas cercanas y centros de salud dispersos, enfrentando cada día emergencias quirúrgicas: peritonitis, hemoperitoneos traumáticos, accidentes graves o hernias que han crecido durante años junto a la resignación de quienes las padecen.
No hay protocolos escritos para todo. Están sus manos, su experiencia, su ética y la responsabilidad de no fallar.
También enfrentan barreras culturales y lingüísticas. Mandinga, fula, wolof o yola se entrecruzan en la consulta, y muchas historias clínicas viajan a través de intérpretes. Aun así, cuando intentan decir algunas palabras en los idiomas locales, los pacientes sonríen. Saben que el intento también cura.
A miles de kilómetros de distancia, su hija Karla, de siete años, espera el regreso de sus padres. Esa ausencia también forma parte del sacrificio que implica salvar vidas lejos de casa.
En Gambia, bajo un sol que no perdona, la palabra Jarama dejó de ser solo “gracias”.
Para Esmeralda y Yohanny significa reconocimiento, confianza y vida compartida.
Es la certeza de que la medicina cubana sigue sembrando esperanza allí donde más se necesita.
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Por Mylenys Torres