26/01/2026
Hoy di clase de Sistema Nervioso Autónomo en Hamburgo, dentro de la Osteopathie Schule Deutschland. Aula llena, preguntas exigentes, personas que no aceptan respuestas memorizadas. Anoche, durante la cena, me senté con Torsten Liem, director de la escuela.
Si trabajas con osteopatía en Europa, su nombre ya se te habrá cruzado en algún momento. En una formación. En un libro abierto sobre la mesa del consultorio. En una cita que alguien menciona y cambia el rumbo del razonamiento. Liem no creó un espacio para repetir técnicas. Ayudó a estructurar enseñanza, investigación y pensamiento clínico en un nivel que exige madurez de quien aprende.
Existe un tipo poco común de profesional en nuestra área. El que asume el peso de formar a otros sin ofrecer atajos. Soporta el silencio en el aula. Soporta la pregunta que desmonta un protocolo bonito. Soporta decir “piensa mejor” cuando el alumno quiere una respuesta inmediata. Torsten Liem trabaja en ese lugar. Fundador de la escuela, implicado en investigación, autor de obras que se convirtieron en referencias reales, de las que no se quedan en la estantería para la foto, sino que vuelven llenas de subrayados y páginas dobladas.
Piensa en sistemas, organización, integración. Y nunca pierde de vista al paciente real. El paciente que llega cansado. El paciente que mejora y luego empeora. El paciente que no cabe en una diapositiva.
Al mirar al grupo aquí en Hamburgo, se nota el efecto de todo eso. Profesionales de distintos países, viajando, invirtiendo tiempo y dinero, porque quieren dejar de aplicar técnica automática y empezar a comprender adaptación, compensación, coste fisiológico y toma de decisiones clínicas. Este tipo de cultura no aparece por casualidad. Aparece cuando alguien decide mantener el nivel alto, incluso cuando sería más cómodo bajarlo.
Dejo aquí mi respeto público. Torsten Liem representa una forma de liderazgo que hace avanzar nuestra profesión. Quien haya estudiado con él, leído algo suyo o se haya visto atravesado por una idea que cambió su manera de atender, sabe exactamente de qué hablo.