30/07/2023
Control del dolor en la artritis reumatoide.
¿Qué es la artritis reumatoide y qué fármacos se utilizan para tratar el dolor?
Cuando se presenta la artritis reumatoide, el sistema inmunitario, que normalmente combate la infección, ataca las articulaciones. Lo que hace que las articulaciones se hinchen, se pongan rígidas y dolorosas. Habitualmente, la artritis reumatoide afecta primero las articulaciones pequeñas de las manos y los pies o además la columna. En la actualidad no existe cura para la artritis reumatoidea, por lo que los tratamientos intentan aliviar el dolor y la rigidez y mejorar la capacidad de movimiento. Los pacientes comienzan cuanto antes con fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME) (p.ej. metotrexato, sulfasalazina, hidroxicloroquina y leflunomida) en un intento por controlar la inflamación y prevenir la progresión de la enfermedad. Muchos pacientes continúan con dolor a pesar del tratamiento óptimo de la enfermedad y necesitan medicación específica para controlar el dolor.
En la artritis reumatoide se pueden utilizar varios fármacos para tratar el dolor. El paracetamol / acetaminofeno se utiliza para aliviar el dolor, pero no afecta la tumefacción; los AINE como el ibuprofeno, el diclofenaco y los COX-2 (p.ej. celecoxib), se utilizan para aliviar el dolor y la tumefacción. Otros fármacos tienen algunas propiedades para aliviar el dolor, por lo que se pueden utilizar principalmente para su control. Este es el caso de los denominados neuromoduladores como los antidepresivos (p.ej. la fluoxetina, la paroxetina y la amitriptilina), los anticonvulsivantes (p.ej. gabapentina y pregabalina) o los relajantes musculares (p.ej. diazepam).. Este medicamento se puede tomar con alimentos o antiácidos (tales como Maalox® o Mylanta®) para que no le dé mal de estómago.
Nota: a tumefacción se define como el aumento de volumen local debido a inflamación, edema o tumor. Cuando esta se presenta sobre una articulación puede ser difícil diferenciar su origen (piel, tejido celular subcutáneo, músculo, partes blandas o derrame sinovial).
Qué evitar
Fumar. Si eres adicto al tabaco, puedes usarlo como una herramienta de afrontamiento emocional. No obstante, es contraproducente: las toxinas del humo causan tensión en el tejido conectivo, lo que provoca más problemas en las articulaciones.
Una actitud negativa. Los pensamientos negativos se perpetúan. En la medida en que pienses en ellos, se intensificarán, lo que puede aumentar el dolor y el riesgo de tener una discapacidad. En cambio, distráete con actividades que disfrutas, pasa tiempo con las personas que te apoyan y considera la posibilidad de consultar con un terapeuta