31/12/2025
ste 2025 aprendí de mí
que puedo atravesar uno de los años más difíciles de mi vida sin perder mi esencia.
Que el dolor no siempre se nota, pero se carga… y aun así seguí de pie, cuidando, amando y avanzando.
Aprendí que ser vulnerable no es ser débil, es ser valiente.
Que hablar desde la verdad —aunque incomode, aunque exponga— es un acto de amor propio y dignidad.
Aprendí que amar profundo también implica sufrir profundo,
pero que sanar no significa endurecer el corazón ni dejar de creer.
Aprendí que poner límites duele, pero salva.
Que no tengo que explicarme a todo el mundo ni defender mi historia para saber quién soy.
Aprendí a caminar con juicios ajenos sin perderme a mí.
A soltar versiones que ya no me representaban.
A confiar más en mis actos que en las opiniones.
Y, sobre todo, aprendí que sigo creyendo:
en Dios, en la familia, en la reconstrucción y en los nuevos comienzos…
incluso después de sentirme rota.
✨ Sigo aquí. Más consciente. Más real. Más yo.