28/05/2018
Pretender que un niño pequeño sea independiente es un contrasentido. Los niños pequeños son dependientes por definición. Forzarlos a pasar hacia una etapa para la cual no han madurado, constituye una forma de violencia naturalizada socialmente. Es común creer que hacemos a un niño "independiente" dejándolo llorar en la cuna para que aprendan a dormir solo. Otra es forzando la retirada del pañal cuando aùn el pequeño no está listo, o no cargarlo o consolarlo para que se acostumbre a estar solo, también escolarizarlo prematuramente para que "socialice o aprenda cosas" adelantando objetivos académicos a una edad en la que El Niño básicamente necesita jugar y estar con sus figuras de apego recibiendo atención y afecto constantes ... Y asì, desde la ignorancia sobre la naturaleza evolutiva de la infancia, generamos interferencias que en lugar de dar forma a seres humanos independientes, terminan por engendrar seres inseguros, llenos de miedos, seres carenciados. Sacar a un niño pequeño de la dependencia natural de sus padres equivale a arrancar una fruta del àrbol cuando aùn està verde. Nunca madurará bien. La autonomìa del ser humano supone un proceso paulatino y prolongado que se va adquiriendo a lo largo de la vida y se consolida en la adultez. El gran problema de nuestra civilización es que no está dispuesta a esperar por los tiempos naturales, reales de maduración del niño. Necesita empujar los procesos para convertir a la crianza en un trámite que no exija el tiempo y la dedicación que se requiere invertir en el sistema productivo. Y esto es un tremendo error. ¿De qué sirve tanta productividad si no somos capaces de cuidar a los niños de este mundo respetando sus ritmos, sus necesidades, su integridad como personas? ¿Qué clase de sociedades estamos formando a partir de infancias sistemáticamente violentadas?
Fuente:
Berna Iskandar,