Dra. Katiuska De Camps

Dra. Katiuska De Camps Médico Psiquiatra .MA: Alta Gerencia, Neuropsicología Clínica y Terapia Familiar. Column Writers. Online consultations 🧠

Propósitos 2026 🧠Un nuevo año no se construye con exigencias, sino con claridad emocional, salud mental y metas reales q...
30/12/2025

Propósitos 2026 🧠
Un nuevo año no se construye con exigencias, sino con claridad emocional, salud mental y metas reales que el cerebro puede sostener.

Cada inicio de año despierta la misma escena colectiva: listas interminables, resoluciones radicales, cambios drásticos y expectativas irreales que duran apenas unas semanas. Lo que muchos desconocen es que, desde la neuropsicología, este patrón es totalmente predecible: el cerebro humano no sostiene metas extremas, pero sí responde muy bien a objetivos medibles, realistas y emocionalmente significativos.

Diversas guías clínicas publicadas por organismos como la American Psychological Association (2023) y la Organización Mundial de la Salud (actualizadas en 2024) coinciden en algo fundamental: los hábitos que permanecen son aquellos que se integran lentamente, con propósito y con autocuidado, no los que surgen desde la presión o la culpa.

El 2026 nos invita a un enfoque distinto: metas que preserven tu salud mental, mejoren tu vida laboral y fortalezcan tu entorno familiar. Metas que no te rompan: metas que te construyan.

Metas realistas: cómo el cerebro crea cambios sostenibles

Desde la neuropsicología clínica sabemos que el cerebro se reorganiza mediante la neuroplasticidad, un proceso que requiere tiempo, repetición y estabilidad emocional. Por eso, comenzar el año con exigencias extremas—bajar 20 libras en un mes, cambiar de empleo en enero, transformar todos los hábitos de golpe—activa circuitos de estrés y genera abandono temprano.

Por el contrario, los objetivos medibles y saludables permiten:

☆ Activar el circuito dopaminérgico de recompensa de manera estable.
☆ Reducir el cortisol (hormona del estrés) mediante metas alcanzables.
☆ Fortalecer la corteza prefrontal, responsable de la planificación, la atención y el control emocional.

Ejemplos de metas “amigables con el cerebro” para 2026:

♡ Dormir 30 minutos más cada noche durante el primer trimestre.
♡ Hacer actividad física 2–3 veces por semana, no 7.
♡ Acudir a terapia al menos una vez al mes.
♡ Reducir el uso del celular en las noches 15–20 minutos por semana.
♡ Practicar 5 minutos diarios de respiración consciente.

Cambios pequeños → impacto grande.

La ciencia ya lo dejó claro durante los últimos años: la búsqueda de perfección aumenta ansiedad, mientras que la autocompasión y el autocuidado aumentan resiliencia.

En 2024, expertos en salud mental laboral señalaron que la combinación de sueño adecuado, pausas activas, y claridad en límites laborales mejora el rendimiento en un 20–30% en comparación con trabajadores sin hábitos de autocuidado (datos presentados en conferencias de salud ocupacional en EE.UU., 2024).

La clave para el 2026 no es “hacer más”, sino hacer mejor, con bienestar como brújula.

Salud Mental: el eje central del nuevo año

El nuevo año no debe comenzar con frases de castigo:
“debo cambiar todo”, “tengo que ser diferente”, “este año sí seré perfecto”.

Debe comenzar con una pregunta científica y humana:
¿Qué necesita mi mente para estar bien?

La respuesta suele incluir:

✔ Terapia psicológica o psiquiátrica

No para “quien está mal”, sino para quien desea crecer.

✔ Chequeos médicos preventivos

La salud física y mental están profundamente conectadas.

✔ Rutinas de sueño saludables

Dormir es el mecanismo neurobiológico más poderoso de regulación emocional.

✔ Espacios de familia con límites sanos

La familia no solo acompaña: también estructura y protege.

✔ Planes laborales posibles

Estudios de 2023–2024 en salud ocupacional demuestran que trabajadores con objetivos realistas presentan menor agotamiento y mayor desempeño.

Tips laborales para iniciar 2026 con equilibrio

Desde la psiquiatría laboral y la neurogerencia, estas son prácticas de alto impacto:

☆ Define solo 1–3 objetivos laborales trimestrales.
☆ Dedica 10 minutos al día a organizar prioridades.
Desconéctate digitalmente por la noche.
☆ Sustituye multitarea por bloques cortos de enfoque (15–25 min).
☆ Solicita apoyo cuando lo necesites: no es incapacidad, es inteligencia emocional.

Un trabajador emocionalmente estable es más productivo, más creativo
y sostiene mejor la carga familiar.

La psiquiatría contemporánea no solo trata crisis: previene, organiza, educa y transforma. Consultar a un psiquiatra y psicólogos no es un signo de locura; es un acto de madurez, responsabilidad y liderazgo personal.

Un acompañamiento psiquiátrico y psicológico adecuado:

◇ Mejora la regulación emocional.
◇ Optimiza el rendimiento laboral.
◇ Reduce riesgos de depresión y ansiedad.
◇ Fortalece relaciones familiares mediante psicoeducación.
◇ Ayuda a establecer metas realistas y sostenibles.

El cerebro rinde mejor cuando se siente acompañado y comprendido.

El 2026 no exige perfección: exige presencia.

No necesitas empezar perfecto, solo empezar. Y empezar significa priorizar tu salud mental.

En Santo Domingo, contar con un psiquiatra con formación en neuropsicología clínica, terapia familiar, rehabilitación neurocognitiva y alta gerencia permite a las familias dominicanas, así como a los turistas que nos visitan, acceder a un tratamiento integral y especializado en los momentos más cruciales.

Tu bienestar es un derecho, y este puede ser el año en que finalmente decidas ponerte a ti primero.

https://teleuniversotv.com/propositos-2026/

#2026

2025: Lo Esencial 🧠Lo que permanece en nosotros: resiliencia, vínculos y el verdadero balance emocional del año.Las expe...
23/12/2025

2025: Lo Esencial 🧠
Lo que permanece en nosotros: resiliencia, vínculos y el verdadero balance emocional del año.

Las experiencias del 2025 no se miden por metas cumplidas, sino por la madurez emocional, la reorganización cerebral y la fortaleza que se construye entre vínculos, adversidad y aprendizaje.

A las puertas del cierre del año, la sociedad vuelve a enfrentarse a un ejercicio inevitable: hacer balance. Las luces y sombras del 2025 dejaron huellas profundas en la vida laboral, familiar y emocional de miles de personas. Sin embargo, desde la perspectiva psiquiátrica y neuropsicológica, este balance no debe realizarse desde la culpa ni desde la autocrítica desmedida, sino desde la comprensión plena de cómo el cerebro humano se adapta, aprende y se fortalece incluso en medio de escenarios complejos.

Investigaciones en neurociencias y psicología contemporánea destacan que la resiliencia es uno de los procesos más protectores para la salud mental. Diversos estudios de la American Psychological Association y múltiples trabajos en neurobiología del estrés confirman que el cerebro es capaz de reorganizar su estructura mediante neuroplasticidad, especialmente cuando la persona recibe apoyo emocional, reflexiona sobre lo vivido y transforma la adversidad en aprendizaje. Este proceso involucra la activación de la corteza prefrontal —centro de regulación emocional— y la modulación del sistema límbico, responsable de las respuestas de supervivencia.

En este sentido, valorar lo que sí se logró durante el año no es un gesto optimista superficial: es un acto terapéutico. La gratitud y el reconocimiento del avance, por mínimo que parezca, regulan hormonas del estrés como el cortisol y aumentan la actividad en regiones cerebrales responsables de la motivación y el bienestar. Por ello, cerrar el 2025 mirando únicamente los errores genera una lectura incompleta e injusta de la realidad.

Este diciembre, valoremos:

☆ Los vínculos que nos sostuvieron en momentos complejos.
☆ Los días en que seguimos adelante a pesar del cansancio.
☆ Las metas alcanzadas, incluso las más discretas.
☆ Las decisiones difíciles que tomamos con responsabilidad.

Cada persona atravesó luchas distintas: presiones laborales, inestabilidad económica, tensión familiar, episodios de ansiedad o depresión, duelos personales o agotamiento. Sin embargo, lo verdaderamente valioso no es la dificultad en sí, sino lo que el individuo aprendió al atravesarla. La ciencia ha demostrado que los vínculos familiares y el apoyo social son factores protectores más fuertes que incluso algunos determinantes biológicos. Es decir, no se trata solo de lo que enfrentamos, sino de quiénes caminaron con nosotros.

Aceptar sin culpa los desaciertos del año es un ejercicio de madurez emocional. La autocompasión —no confundir con conformismo— activa circuitos cerebrales que reducen ansiedad y fomentan resiliencia. Reconocer errores sin castigarse permite integrar lecciones de manera más saludable y sostenida. En un mundo donde prevalece la hiperexigencia, no juzgarse es una forma de autocuidado profundo.

El aprendizaje del 2025, entonces, no se encuentra en los títulos alcanzados, en los bienes adquiridos o en los logros visibles, sino en la capacidad interna de sostenerse, reorganizar prioridades, fortalecer vínculos y seguir avanzando con más claridad que antes. La verdadera evolución emocional sucede en silencio, entre decisiones cotidianas, conversaciones honestas y la valentía de pedir ayuda cuando es necesario.

El cierre de año puede amplificar emociones acumuladas: tristeza, agotamiento, irritabilidad, nostalgia o confusión sobre el futuro. Consultar a un psiquiatra no es un signo de debilidad, sino una intervención oportuna que permite comprender procesos internos, prevenir crisis y promover bienestar integral. Los abordajes actuales —que combinan neuropsicología, psiquiatría biológica, terapia familiar y estrategias de alta gerencia para organizar la vida emocional— ofrecen soluciones que mejoran la funcionalidad y la calidad de vida.

Mientras el calendario cambia, también cambia nuestra oportunidad de fortalecernos. La salud mental es un pilar fundamental para comenzar un nuevo ciclo con equilibrio y claridad. En Santo Domingo, contar con un psiquiatra con experiencia en neuropsicología clínica, terapia familiar, rehabilitación neurocognitiva y alta gerencia permite a las familias dominicanas, así como a los turistas que nos visitan, acceder a un tratamiento integral y especializado en los momentos más cruciales.

Recuerda:
☆ El 2025 te dejó aprendizajes.
☆ El 2026 te espera con nuevas posibilidades.

Buscar ayuda no solo transforma el presente: redefine el futuro. Y este puede ser el año en que finalmente te pongas a ti primero❤️

https://teleuniversotv.com/2025-lo-esencial/

Mobbing  /Bullying (2da parte)🧠Cuando el trabajo, que debería ser fuente de crecimiento y estabilidad, se convierte en u...
16/12/2025

Mobbing /Bullying (2da parte)🧠
Cuando el trabajo, que debería ser fuente de crecimiento y estabilidad, se convierte en un espacio de miedo, humillación y desgaste, no estamos ante un simple problema de carácter, sino frente a una combinación peligrosa de factores psicosociales que afectan el cerebro, la salud mental y el futuro laboral de la persona.

El bullying / mobbing, no solo destruye carreras: altera el cerebro, dispara trastornos mentales y erosiona la productividad organizacional. La buena noticia: se puede prevenir con liderazgo responsable y atención clínica oportuna

Como médico psiquiatra con formación en neuropsicología clínica, terapia familiar y alta gerencia, veo cada vez más un mismo patrón en consulta: profesionales que llegan con insomnio, ansiedad (ataque de pánico antes de ir al trabajo, sensación de “nudo en el estómago” al ver el nombre del jefe en el celular), sintomatología somática (palpitaciones, cefalea, problemas gastrointestinales, trastornos tiroideos) llanto al pensar en “el trabajo”. Pérdida de confianza profesional y autopercepción de “inutilidad”, deterioro familiar (irritabilidad en la casa, aislamiento) y una frase repetida: “Doctor, el problema es el ambiente laboral (maltrato del superior y la ausencia de apoyo de RRHH); siento que me están destruyendo poco a poco”.

Eso tiene nombre clínico y organizacional: mobbing o acoso laboral.

Las investigaciones recientes describen el mobbing como una exposición prolongada a actos negativos, principalmente de tipo psicológico, que pueden incluir críticas desproporcionadas, humillaciones, rumores, exclusión de reuniones, sabotaje del trabajo, silenciamiento de la voz profesional o sobrecarga injustificada y puede empujar a la salida de un trabajador, en un contexto de desigualdad de poder (formal o informal).

No es un conflicto puntual ni una diferencia de opinión. Es una estrategia de desgaste.

De acuerdo con el primer estudio global sobre violencia y acoso en el trabajo, realizado por la OIT junto con Gallup y Lloyd’s Register Foundation, (2022) “más de uno de cada cinco trabajadores en el mundo ha experimentado alguna forma de violencia o acoso laboral a lo largo de su vida laboral”. No se trata de casos aislados, sino de un fenómeno estructural que afecta la salud mental, la dignidad y la economía. Es decir: el mobbing no es una rareza, es un riesgo psicosocial masivo. Y aún así, muchas víctimas no denuncian por miedo a represalias o porque sienten que “no servirá de nada”.

La OMS (2024) señala explícitamente que el acoso y el bullying son causas frecuentes de estrés laboral y problemas de salud mental. Además, hasta un 62 % de los trabajadores sanitarios ha experimentado algún tipo de violencia en el trabajo, incluyendo acoso psicológico y verbal.

Desde la neuropsiquiatría, el acoso laboral no se interpreta solo como un problema “relacional”, sino como una forma de estrés crónico interpersonal con impacto directo en el sistema nervioso:

1. Eje del estrés y respuesta de amenaza: la exposición reiterada a humillaciones, amenazas veladas, desprecio o exclusión activa de forma persistente el eje hipotálamo–hipófisis–adrenal (HHA), responsable de la respuesta al estrés. Esto conlleva:

◇ Aumento sostenido de cortisol, hiperactivación de la amígdala (centro del miedo y la vigilancia), sobrecarga de la corteza prefrontal, encargada del control de impulsos y la toma de decisiones. Con el tiempo, esto se traduce en: irritabilidad, hipervigilancia, ataques de pánico, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, sensación de estar “al borde” todo el día, dentro y fuera del trabajo.

2. Impacto en neurotransmisores: la evidencia de estudios sobre estrés laboral y acoso indica que:

◇ Serotonina puede verse afectada, favoreciendo depresión, ansiedad e irritabilidad.
◇ Dopamina, clave en motivación y recompensa, se altera, lo que reduce el interés por el trabajo y aumenta la sensación de fracaso.
◇ La desregulación de neurotransmisores excitatorios como el glutamato se asocia a dificultades en memoria y aprendizaje, esenciales para el desempeño profesional.

3. Cambios en personalidad y funcionamiento: a medida que el bullying laboral se prolonga, las víctimas muestran cambios en rasgos de personalidad relacionados con confianza, apertura y estabilidad emocional, S Farley (2025)

Desde la consulta, lo vemos como profesionales que “ya no se reconocen a sí mismos”: antes eran proactivos y seguros; hoy se perciben torpes, inseguros y temerosos.

El mobbing laboral aumenta de forma significativa el riesgo de:

☆ Trastorno depresivo mayor.
☆ Trastornos de ansiedad (generalizada, de pánico, fobia social).
☆ Trastorno de estrés postraumático (TEPT), sobre todo cuando hay humillaciones prolongadas o episodios de violencia grave.
☆ Abuso de sustancias como intento de automedicación.
☆ Ideación suicida, especialmente cuando el trabajo es vivido como “sin salida”.

Se conoce que en algunos individuos la exposición al mobbing laboral predice problemas de salud mental incluso cinco años después.

Desde la perspectiva de la alta gerencia, el mobbing es un riesgo estratégico. La OMS (2024) estima que la ansiedad y la depresión vinculadas al trabajo —a las que el acoso contribuye de manera importante— cuestan alrededor de 1 billón de dólares anuales en productividad perdida a nivel mundial.

La violencia y el acoso en el mundo del trabajo producen:

♡ Aumento del ausentismo y presentismo (ir a trabajar enfermo y rendir poco).
♡ Incremento en costes sanitarios y reclamaciones.
♡ Fuga de talento y rotación.
♡ Deterioro del clima organizacional y de la innovación.
♡ Daño reputacional, que puede afectar contratos, clientes y la confianza del mercado.

En la actualidad las organizaciones con culturas marcadas por el bullying muestran cómo una cultura de miedo y silencio puede incluso comprometer la seguridad del servicio. Desde mi doble mirada de psiquiatra y profesional en alta gerencia, el mensaje es claro: tolerar mobbing es una mala decisión clínica y una mala decisión de negocio.

En otras palabras: la gestión del mobbing en las empresas ya no es solo un tema “ético”; es parte de las buenas prácticas de seguridad y salud en el trabajo.

En Santo Domingo, contar con un psiquiatra con experiencia y conocimiento en neuropsicología clínica, terapia familiar y rehabilitación neurocognitiva, y al mismo tiempo formado en alta gerencia, permite a las empresas y a los trabajadores acceder a un abordaje integral: clínico, humano y estratégico. Esta combinación de perspectivas ofrece a las familias dominicanas, así como a los profesionales y turistas que nos visitan, la posibilidad de recibir atención especializada en los momentos más cruciales, cuando el acoso laboral amenaza no solo la carrera, sino la salud y los vínculos personales.

El mobbing no es un “daño colateral” del alto rendimiento. Es un indicador claro de mala gestión, liderazgo disfuncional y riesgo para la salud.

Para el trabajador, pedir ayuda no es rendirse: es trazar una línea clara entre lo que es exigencia laboral legítima y lo que es violencia encubierta. Para la empresa, reconocer y abordar el mobbing es una decisión de responsabilidad social… y de inteligencia empresarial.

La salud mental es lo primero: sin ella, no hay carrera, ni familia, ni empresa que resista.

Bullying 🧠 (1era Parte)Un fenómeno social, emocional y neurológico que puede prevenirse si sabemos detectarlo a tiempo.E...
09/12/2025

Bullying 🧠 (1era Parte)
Un fenómeno social, emocional y neurológico que puede prevenirse si sabemos detectarlo a tiempo.

El bullying ya no puede considerarse un “conflicto escolar” ni un simple problema de disciplina, debido que en la actualidad también podemos encontrarlo en las empresas, lo conocemos como acoso laboral (mobbing).

Hoy sabemos, gracias a estudios en neurociencia y psiquiatría, que el acoso sistemático deja huellas medibles en el cerebro, altera la química cerebral, deteriora la regulación emocional y aumenta significativamente el riesgo de ansiedad, depresión, autolesiones y trastornos del desarrollo socioafectivo. A nivel laboral la exposición reiterada a humillaciones, amenazas veladas (gaslighting), desprecio o exclusión, también activa de forma persistente el eje hipotálamo–hipófisis–adrenal (HHA), responsable de la respuesta al estrés observable en el bullying.

Lo ocurrido recientemente (fallecimiento de una menor) pone en evidencia una realidad dolorosa: el bullying es un riesgo letal, no metafórico. Lejos de ser un “juego de niños”, se ha convertido en una emergencia de salud pública. Este fenómeno rompe familias, afecta el desempeño académico, deteriora la salud mental de docentes y daña profundamente la confianza de los niños en el mundo que los rodea. Lo más alarmante: muchos casos pueden detectarse —y evitarse— si conocemos sus señales y sus causas.

¿Qué es realmente el bullying?

La investigación actual define el bullying como una conducta:
☆ Intencional: hay intención de dañar o humillar.
☆ Repetida en el tiempo, no un conflicto puntual.
☆ Con desequilibrio de poder (físico, social, económico, digital o simbólico), Cubillo (2022).

Puede ser:
☆ Físico: golpes, empujones, daños a objetos.
☆ Verbal: insultos, burlas, apodos degradantes.
☆ Relacional: exclusión, rumores, aislamiento social.
☆ Ciberacoso: humillaciones, amenazas o difusión de contenido íntimo por redes.

Cuando estos patrones se mantienen semanas o meses, el individuo deja de estar “solo triste”: entra en un estado de estrés crónico con impacto neurobiológico real.

¿Cómo se ve el bullying en la vida real? Señales para no ignorar.

Las víctimas: niños y adolescentes con alguna diferencia visible (peso, apariencia física, discapacidad, acento, origen nacional o étnico).
◇ Cambio brusco en el deseo de ir al colegio: llanto, excusas físicas, resistencia intensa, disminución del rendimiento académico.
◇ Aislamiento, pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.
◇ Irritabilidad, llanto fácil, silencios prolongados.
◇ Dolor de cabeza, de estómago o molestias físicas recurrentes sin explicación médica clara.
◇ Alteraciones del sueño (insomnio, pesadillas) o del apetito.
◇ Comentarios como: “nadie me quiere”, “soy un problema”, “sería mejor desaparecer”.

Los agresores: presenta trastornos conductuales y problemas de regulación emocional debido a entornos familiares con violencia, maltrato o modelos autoritarios que le fomentan una búsqueda patológica de poder y dominación para compensar sus sentimientos de inferioridad. Presentando:
■ Necesidad constante de dominar o ridiculizar a otros.
■ Falta de remordimiento cuando hace daño.
■ Búsqueda de “público” para sus acciones.
■ Uso de redes sociales para exponer, humillar o amenazar.

No se trata de “niños malos”, sino de jóvenes cuyos patrones de conducta se han desviado en un entorno que no les educó en empatía ni les puso límites claros.

En el grupo:
◇ Risas, silencios incómodos o desvío de la mirada cuando la víctima entra.
◇ Normalización de apodos, memes o videos ofensivos.
◇ Miedo general a “meternos” para no ser la próxima víctima.

El bullying desorganiza a la familia: los padres pueden sentir culpa (“¿qué no vi?”), rabia (“¿por qué el colegio no hizo nada?”) y una mezcla de angustia e impotencia que afecta el clima del hogar.

En la escuela, el impacto va más allá del niño afectado:
■ Aumenta la deserción escolar.
■ Se deteriora el clima de aula.
■ ■ Los docentes también se desgastan emocionalmente, especialmente cuando no cuentan con respaldo institucional.

A largo plazo, la investigación demuestra que quienes fueron víctimas de bullying tienen mayor riesgo de:
☆ Depresión y ansiedad en la adultez.
☆ Peor desempeño laboral, ausentismo o dificultades para sostener trabajos.
☆ Relaciones de pareja más conflictivas o marcadas por dependencia, ZY Han (2025).

El bullying, si no se aborda, cruza etapas: de la escuela al trabajo, de la infancia a la vida adulta.

¿Qué pueden hacer familia y escuela ahora mismo?

1. Tomar en serio cualquier señal. Si un niño dice “me están molestando”, la respuesta nunca debe ser “defiéndete tú” o “ignóralos”. Debe activarse un proceso claro de escucha, documentación y acción.
2. Registrar y documentar
Guardar capturas de pantalla, mensajes, comentarios, fechas y nombres. Esto ayuda en intervenciones escolares y legales.
3. Evitar enfrentar al agresor sin apoyo profesional. El manejo impulsivo puede escalar la situación o exponer más a la víctima.
4. Buscar ayuda profesional temprana. Consultar con psiquiatría permite evaluar si él afectado por el bullying presenta síntomas de depresión, ansiedad o trauma y diseñar un plan integral:
☆ intervención neuropsicológica: terapia cognitivo-conductual (TCC) y terapia familiar, terapia centrada en el trauma (TF-CBT).

☆ Terapias para el agresor y testigos: intervención con el agresor y formación de testigos activos.

☆ Enfoques Grupales: intervención con el grupo de clases.

☆ Enfoque comunitarios: integran a escuelas, familias y organizaciones para crear entornos seguros y empáticos

5. Exigir protocolos claros al centro educativo:
☆ Las escuelas deben tener rutas de actuación frente al bullying, no respuestas improvisadas.
☆ Programas escolares basados en evidencia, con componentes de educación emocional, mediación de conflictos, formación docente y participación estudiantil.

☆ ☆ Cada caso requiere un plan individualizado, porque no todos los niños viven el bullying de la misma manera ni arrastran las mismas vulnerabilidades biológicas, psicológicas o sociales.

El bullying, como conducta, no es un diagnóstico psiquiátrico. Pero sus consecuencias sí dan lugar a patologías reconocidas:
♡ Trastorno de ansiedad (generalizada, social, de pánico).
♡ Depresión mayor.
♡ Trastorno de estrés postraumático (TEPT), sobre todo cuando hay agresiones graves o humillaciones extremas.
♡ Trastornos de conducta alimentaria, autolesiones, abuso de sustancias en etapas posteriores. ZY Han (2025).

La Organización Mundial de la Salud (2025) recuerda que uno de cada siete adolescentes de 10–19 años padece un trastorno mental, y el suicidio es la tercera causa de muerte entre los 15 y 29 años.

El bullying no es una etapa que “se supera solo”. Es un factor de riesgo potente para trastornos mentales serios, para el fracaso escolar y para la ruptura de proyectos de vida. Pero también es una oportunidad: la de construir escuelas más humanas, familias más conscientes y comunidades que no normalicen la humillación.

Buscar ayuda profesional no es exagerar; es proteger el cerebro, la dignidad y el futuro de nuestros hijos.

La salud mental es para todos, y empieza por reconocer que ningún niño debe ir a clase con miedo.

Eje tiroides-cerebro (2da parte) 🧠Pacientes con hipotiroidismo no tratado pueden experimentar lentitud mental, pérdida d...
25/11/2025

Eje tiroides-cerebro (2da parte) 🧠
Pacientes con hipotiroidismo no tratado pueden experimentar lentitud mental, pérdida de memoria y tristeza, mientras que el hipertiroidismo provoca ansiedad, insomnio y labilidad emocional.

Trastornos del ánimo y tiroides: una conexión bidireccional

La relación entre el cerebro y el tiroides no es unidireccional. El estrés crónico, la depresión prolongada y el trauma emocional pueden alterar el eje hipotálamo–hipófisis–tiroides (HHT), afectando la conversión de hormonas tiroideas. Esto significa que las emociones también influyen en la función tiroidea: una persona con altos niveles de cortisol puede desarrollar una respuesta tiroidea disfuncional sin enfermedad glandular primaria generando un círculo vicioso de cansancio y desánimo.

Lancet Endocrinology (2024) muestran que los pacientes con trastornos depresivos mayores tienen niveles séricos de T3 más bajos y menor sensibilidad a sus receptores cerebrales, incluso con pruebas de laboratorio normales.

¿Cómo se manifiesta esta patología?

Los síntomas del desequilibrio tiroides-cerebro pueden variar según la dirección del trastorno:

Hipotiroidismo: enlentece cuerpo y mente.

☆Tristeza, lentitud mental y pérdida de memoria, sensación de “mente nublada”, aumento de peso, cansancio, somnolencia y pérdida de interés.
▪︎
☆ Depresión atípica (apatía, fatiga, aumento de sueño y apetito).
☆ En casos severos: pseudodemencia depresiva o síntomas psicóticos leves.

Las neuroimágenes funcionales recientes muestran que los pacientes con hipotiroidismo no tratado presentan una disminución del flujo sanguíneo en el córtex prefrontal, correlacionado con pérdida de iniciativa y pensamiento negativo persistente.

Hipertiroidismo: un exceso de hormonas tiroideas qué hiperestimulan el sistema nervioso central, resultando es un cerebro en modo “alerta continua”, presentando:

◇ Ansiedad generalizada o crisis de pánico, insomnio y labilidad emocional, taquicardia.
◇ Irritabilidad, pensamientos acelerados, hipersensibilidad sensorial y sensación de “no poder parar”, sensación de miedo o pérdida de control,manía con aumento de la energía.
◇ En casos severos: episodios maniformes o psicóticos breves.

Un estudio de The Lancet Diabetes & Endocrinologia (2024) destaca que hasta el 20 % de los pacientes con hipertiroidismo desarrollan manifestaciones psiquiátricas antes de ser diagnosticados.

Tiroiditis de Hashimoto: cambios bruscos de humor, episodios de llanto o euforia, niebla mental y deterioro cognitivo progresivo.

Aunque estos síntomas parecen puramente emocionales, su origen puede ser endocrino, lo que explica por qué algunos pacientes no responden a tratamientos antidepresivos convencionales hasta que se corrige la disfunción tiroidea.

En 2024, investigadores del Massachusetts General Hospital reportaron que pacientes con Hashimoto que recibieron tratamiento combinado endocrino-psiquiátrico mostraron una mejoría del 60 % en síntomas depresivos y cognitivos, comparado con los que recibieron solo tratamiento hormonal.
Este hallazgo confirma que el abordaje interdisciplinario —endocrinología, psiquiatría y neuropsicología— es esencial para una recuperación completa.

Subclínico o mixto: los casos que se “escapan”: Muchos pacientes tienen valores hormonales “en rango o ligeramente alterados con T3/T4 normales” pero con síntomas emocionales difusos, fatiga, baja motivación, distimia y niebla mental. El hipotiroidismo o hipertiroidismo subclínico afecta el metabolismo cerebral sin alterar dramáticamente los valores de laboratorio.

JAMA Psychiatry, (2023) señalan que hasta un 40 % de los pacientes con hipotiroidismo subclínico presentan síntomas depresivos, aunque muchos no son diagnosticados.

Estos casos pueden confundirse con una depresión mayor primaria, pero la diferencia radica en su origen biológico: la baja actividad tiroidea reduce la síntesis y receptividad a serotonina y dopamina, afectando la motivación y la capacidad para disfrutar la vida.

Una alteración tiroidea no tratada puede erosionar silenciosamente la vida diaria:

♧ En el ámbito laboral, se traduce en baja productividad, irritabilidad y fallos de memoria.
♧ En la familia, genera distancia emocional, falta de energía para participar en actividades y malentendidos con la pareja o los hijos.
♧ En niños puede afectar el desarrollo cognitivo, la atención y la regulación emocional, impactando el rendimiento escolar y las interacciones sociales.
♧ En adolescentes, puede confundirse con desmotivación escolar, apatía, rebeldía o cambios de personalidad propios de la edad.
♧ En los adultos mayores, empeora los trastornos neurocognitivos (demencias) o depresión senil.

En las mujeres, es tres veces más frecuente debido a la influencia de estrógenos sobre el sistema inmunitario.

En los hombres, suele pasar desapercibido hasta que se manifiesta con fatiga extrema, ansiedad inexplicable. disfunción sexual o bajo libido.

El costo humano y social de estas disfunciones endocrino-psiquiátricas sigue subestimado: la OMS (2025) advierte que los trastornos tiroideos no diagnosticados duplican el riesgo de depresión crónica y ansiedad persistente.

Cuando la tristeza no mejora, el cuerpo se fatiga y la mente se apaga, puede no tratarse solo de depresión: el tiroides puede estar hablando. Consultar a un psiquiatra con formación en neuropsicología clínica, rehabilitación neurocognitiva, terapia familiar y alta gerencia, permite detectar estos cuadros mixtos y diseñar un plan terapéutico que aborde tanto la dimensión biológica como la emocional en las diferentes épocas de la vida.

En Santo Domingo, contar con un psiquiatra con esta experiencia ofrece a las familias dominicanas, así como a los turistas que nos visitan, la posibilidad de acceder a un tratamiento integral, humano y especializado en los momentos más cruciales.

Cuidar la mente es cuidar el cuerpo. Y cuidar el tiroides es, muchas veces, proteger la salud mental. La salud mental es para todos, y es lo primero. Consultar a tiempo puede cambiar el rumbo de tu bienestar y el de quienes amas.

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Punta Cana

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Martes 16:30 - 19:00
Miércoles 16:30 - 19:00
Jueves 16:30 - 19:00
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