05/02/2026
El pie está formado por múltiples huesos, y debido a su estructura compleja y su constante uso, puede sufrir fracturas en diversas áreas. Las principales partes del pie que pueden fracturarse son:
Dedos del pie: Son de los huesos más vulnerables a fracturas. Las fracturas en los dedos suelen ser causadas por golpes directos, caídas o accidentes. Los huesos que componen los dedos son conocidos como falanges.
Metatarzos: Son los cinco huesos largos que se encuentran en la parte media del pie, entre los dedos y el arco del pie. Las fracturas en los metatarzos son bastante comunes y pueden ser causadas por lesiones como torsiones, caídas o impactos directos. La fractura más conocida en esta zona es la del metatarso 5 (el hueso del dedo meñique del pie), que suele fracturarse en casos de torsión o caídas.
Tarso: El tarso está formado por varios huesos en la parte posterior del pie, que incluyen el calcáneo (hueso del talón), el navicular, los cuneiformes y el cuboiode. Las fracturas en estos huesos suelen ocurrir en accidentes más graves, como caídas desde gran altura o accidentes de tráfico.
Calcáneo: El calcáneo, o hueso del talón, es uno de los huesos más grandes del pie y puede fracturarse, especialmente en casos de caídas o accidentes donde el talón recibe un impacto fuerte.
Tobillo (huesos del tobillo): Aunque no es parte del pie en sí, las fracturas en los huesos del tobillo (como el peroné o la tibia) a menudo involucran también al pie. Las fracturas de tobillo son comunes debido a esguinces graves o caídas.
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