24/12/2025
Hoy les contaré algo tan íntimo pero a la vez entiendan porque mis dos hijas son lo más importante para mí. Antes que nada quiero agradecer primero a Dios por todo y luego a por ser parte de tantos momentos tan importantes en mi vida.
¿Cómo llegaron mis hijas a mi vida❓
La historia de cómo mis hijas llegaron a mi vida está marcada por el dolor, la pérdida, la fe y, sobre todo, por una esperanza que se negó a apagarse.
Antes de que ellas nacieran, viví dos embarazos ectópicos que marcaron profundamente mi camino como madre. En el primero, hubo que intervenirme de forma abierta y fue necesario cortar mi trompa de Falopio izquierda. En ese momento sentí que mi sueño de ser madre se alejaba, que quizás nunca tendría un hijo en brazos. Aun así, una parte de mí se aferró a la idea de que la vida siempre encuentra la forma.
Tiempo después, volvió a ocurrir un segundo embarazo ectópico, esta vez en mi trompa derecha, la única que me quedaba. Fue una situación muy delicada, que requería una nueva intervención quirúrgica. Mientras mi cuerpo luchaba en el quirófano, mi corazón estaba a punto de enfrentar otro golpe devastador: la muerte repentina de mi padre.
Justo en ese momento tan vulnerable, mientras trataban de salvar mi trompa derecha, también perdí a uno de los pilares más importantes de mi vida. El dolor físico se mezcló con un dolor emocional inmenso. Sentí que todo se desmoronaba a la vez: mi salud, mi sueño de ser madre y la partida de mi papá.
Sin embargo, a pesar de tanta oscuridad, los médicos lograron salvar mi trompa y con ella también conservaron una pequeña luz de esperanza. Y fue entonces, apenas un mes después de aquella cirugía y en medio del duelo por la pérdida de mi padre, cuando la vida me sorprendió con el milagro más inesperado: quedé embarazada nuevamente, y así llegó a mi vida mi amada hija Emma Camille.
El nombre Emma (de Emmanuel pues el segundo nombre de Tommy es Emmanuel significa “hija de Dios” y Camille “la mensajera, la que sirve a lo sagrado”. Para mí, Emma Camille representa justamente eso: la hija de Dios que permaneció cuando pensé que todo estaba roto y el mensaje silencioso de que Dios no se había olvidado de mí. Ella llegó para completar un corazón herido, para recordarme que después de la pérdida y el llanto también pueden nacer milagros. Siempre he sentido que, de alguna manera, mi padre también me acompaña desde el cielo.
Cuando Emma Camille tenía apenas cinco meses de edad, por un cambio en los métodos de planificación, quedé embarazada de nuevo. No estaba en mis planes, pero mi corazón empezaba otra vez a ilusionarse. Sin embargo, a los tres meses de gestación, por indicaciones médicas, fue necesario realizarme un ab**to. Fue otro momento doloroso, un duelo silencioso que se sumaba a las cicatrices que ya llevaba por dentro. Aun así, miraba a Emma y encontraba en sus ojos la fuerza para seguir adelante.
Dejamos que el tiempo pasara, que el cuerpo y el alma sanaran un poco, que el dolor de la ausencia de mi padre se fuera transformando en recuerdo y gratitud por haberlo tenido. Después de tres años, tomamos la decisión de retirar el método anticonceptivo, abriendo de nuevo la puerta a la posibilidad de agrandar la familia, con ilusión, pero también con el temor propio de todo lo que ya habíamos vivido. Y fue entonces, pocos meses después, cuando llegó la segunda gran bendición a mi vida: Sarah Camille.
El nombre Sarah significa “princesa”, “mujer noble”, y Camille, nuevamente, “mensajera, consagrada”. Para mí, Sarah Camille es la confirmación de que mis lágrimas no fueron en vano, que la nobleza del corazón también se forja en la prueba, y que ambas, Emma y Sarah, son mensajes de amor, promesas cumplidas que un día parecían imposibles. Siento que son un regalo de Dios y que, de alguna manera, también son parte del legado de amor que mi padre dejó en mí.
Así, mis dos hijas llegaron a mi vida no solo como bebés deseadas, sino como símbolos de lucha, de fe, de pérdida y de renacimiento.
Emma Camille, mi fuerza hecha niña, y Sarah Camille, mi princesa de la esperanza, son la prueba viva de que, aun en medio del dolor más profundo, el amor siempre encuentra la forma de manifestarse.❤️❤️
Gracias por llegar hasta aquí y recuerda que siempre debemos tener fe. Abrazos a todos y Feliz Navidad 🎄