02/04/2026
En estos días de Semana Santa, se habla mucho de conversión, de reflexión y de dejar atrás lo viejo para dar paso a lo nuevo. Es el momento perfecto para cuestionar esos mitos que, sin darnos cuenta, limitan nuestra vida y nuestra felicidad.
Solemos enfocarnos en los tabúes externos de la fecha, pero nos olvidamos de los tabúes internos que cargamos sobre nuestro propio cuerpo. El mito de que, al envejecer, debemos "jubilar" nuestra intimidad es uno de los más pesados.
Crecimos pensando que el placer tiene fecha de caducidad y que el dolor es el compañero inevitable de la madurez. Qué gran error.
La verdadera conversión que te propongo hoy es esta: Reconoce tus cicatrices invisibles y deja de habitarlas. Tu seguridad es tu vida. Tu cuerpo tiene memoria, sí, pero también una capacidad infinita de renovación y disfrute.
No te acostumbres a vivir con miedo ni con resignación. El placer es vitalicio. Despierta tu intimidad. Despierta tu cuerpo. Te lo mereces.
Comparte esta reflexión con esa persona que necesita recordar su valor. ❤️