04/02/2026
Hoy, Día Mundial Contra el Cáncer, es un momento para hablar con responsabilidad y, sobre todo, con humanidad.
La prevención es importante: el acceso a información clara, a chequeos oportunos y a sistemas de salud que funcionen salva vidas. Pero prevenir no significa culpar. Nadie “provoca” una enfermedad de este tipo de manera intencionada. El cáncer no es un fallo moral ni una falta personal.
Quienes trabajamos en salud y en psicoeducación tenemos el deber de acompañar, informar sin juzgar y sostener procesos que respeten la dignidad de cada persona. El abordaje del cáncer debe ser integral: cuerpo, mente, emociones y contexto.
También es fundamental que el Estado continúe invirtiendo en asistencia, salud mental e investigación, porque el cuidado no puede depender solo del esfuerzo individual.
Hoy honramos la fortaleza y la resiliencia de quienes viven o han vivido esta condición, y acompañamos con respeto a quienes han perdido a alguien a causa del cáncer. Particularmente, haber perdido este año a uno de mis primos por este sentido, me ha dado una mirada más cercana a lo complejo que puede ser tanto para la persona como su familia un diagnóstico como este.
Todos tenemos un rol en el cuidado y la atención en la salud colectiva. Humanizar y psicoeducar también es cuidar.