12/08/2020
TRASTORNO POR SOMATIZACIÓN.
La somatización como tal no es un diagnóstico psiquiátrico, sino un denominador común de una
serie de procesos patológicos agrupados según el DSM-IV (manual diagnóstico y estadístico de
los trastornos mentales) como trastornos somatomorfos. Los trastornos somatomorfos son un conjunto de patologías cuyo diagnóstico se realiza por la presencia de síntomas corporales que que los explique completamente y por la presunción razonable de que dichos síntomas están
asociados a factores psicológicos o estrés. Los pacientes con trastornos somatomorfos crónicos
y graves (sobre todo el trastorno por somatización, la hipocondría, la dismorfofobia y el dolor
psicógeno) suelen presentarse también con trastornos de la personalidad que determinan la
evolución o, incluso, son el diagnóstico principal del caso.
Con frecuencia, además, estos pacientes presentan un estrés psicosocial importante cuando
acuden al médico y problemas de ajuste social que muchas veces tienen un refuerzo ambiental de los síntomas. Las ganancias derivadas de la enfermedad y de la asunción del papel de enfermo, los mecanismos cognitivo-perceptivos anómalos y los trastornos de la relación médico-enfermo somatomorfos y para articular el tratamiento de éstos.
El trastorno por somatización, por tanto, se debe conocer y tener en cuenta en la consulta del
médico de familia porque muchos de los síntomas somáticos que presenta un paciente puede vitales, familiares y sociales que pueden poner en peligro la relación médico-paciente.