20/08/2018
ACETAMINOFEN
A continuación 5 cosas que debes saber acerca de este popular analgésico:
1. No es bueno para combatir dolores musculares.
El acetaminofén forma parte de una clase de analgésicos llamados no opiáceos, los cuales son usados para tratar dolores leves o moderados.
"Lo que esto significa es que el acetaminofén es bueno para los dolores de cabeza, fiebre, malestares y dolores leves, pero no reducirá la inflamación causada por un esguince muscular, por ejemplo".
2. Se encuentra en muchos medicamentos.
A pesar de que muchas personas saben que el acetaminofén es el ingrediente activo en varios medicamentos, también se encuentra en muchos otros medicamentos que se venden sin receta.
Para determinar si tu medicamento lo contiene, lee la etiqueta de la medicina. Busca la palabra "acetaminofén" o las letras "APAP", una abreviatura que algunas veces se utiliza para la droga.
3. Es fácil tomar mucho accidentalmente.
La FDA ha establecido que la cantidad diaria máxima recomendada para adultos es de 4.000 mg. Alcanzar este límite es más fácil de lo que crees; una pastilla de gel de Tylenol Extra Fuerte, por ej, contiene 500 mg.
Tomar demasiado acetaminofén puede llevar a un fallo hepático o a la muerte. Las sobredosis del Acetaminofen son algunos de los envenenamientos más comunes en el mundo.
4. No es la mejor manera de combatir la resaca.
La mayoría de nosotros nos hemos tomado un analgésico después de una noche fuera para prevenir la resaca. Pero expertos dicen que debes elegir cuidadosamente, especialmente si eres un bebedor empedernido.
Tomar acetaminofén con alcohol, incluso en pocas cantidades, puede aumentar el riesgo de causar daño hepático y/o enfermedades renales.
5. No es como "una cucharadita de azúcar".
Los niños pueden tomar acetaminofén para combatir el dolor o la fiebre, pero los padres deberían leer cuidadosamente la etiqueta del medicamento para evitar errores en la dosis.
La sección de "indicaciones" de la etiqueta te dice si la medicina es apropiada para tu hijo y cuánto debes darle. "Si la dosis para el peso o la edad de tu hijo no aparece en la etiqueta o si no sabes cuánto administrarle, pregúntale qué hacer a tu doctor".