29/01/2026
Cuando la ciencia consigue lo que parecía imposible
Un avance histórico frente al cáncer de páncreas que cambia la conversación sobre esperanza, tiempo y rigor.
Durante décadas, el cáncer de páncreas ha sido sinónimo de mal pronóstico, de diagnósticos tardíos y de tratamientos que apenas lograban ganar meses. Por eso, que un equipo científico haya conseguido eliminar por completo tumores de páncreas en modelos animales, sin resistencias y con baja toxicidad, no es una noticia más: es un punto de inflexión.
El hallazgo llega desde el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y está liderado por uno de los grandes nombres de la oncología mundial, Mariano Barbacid. Los resultados, publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), abren una vía inédita para combatir uno de los tumores más agresivos que existen.
No es una cura inmediata. No es un anuncio milagro. Y precisamente por eso es una noticia extraordinaria.
El problema que llevaba décadas bloqueando el avance
En España se diagnostican cada año más de 10.000 casos de cáncer de páncreas. La supervivencia a cinco años sigue por debajo del 10 %. Parte del problema es conocido: cuando se detecta, suele estar ya en fases avanzadas; la otra parte es más compleja y tiene nombre propio: resistencia a los tratamientos.
En 2021 se aprobaron los primeros fármacos dirigidos contra KRAS, un oncogén mutado en alrededor del 90 % de estos tumores. Fue un hito. Pero incompleto. En pocos meses, el tumor encontraba vías de escape y volvía a crecer.
La pregunta era clara:
¿y si el problema no era el fármaco, sino atacar solo un punto de la cadena?
La clave del avance: pensar el cáncer como un sistema, no como una diana única
El equipo de Barbacid ha demostrado que bloquear simultáneamente tres eslabones clave de la vía de señalización de KRAS cambia radicalmente el escenario. No se trata de golpear más fuerte, sino de hacerlo mejor.
La estrategia combina tres tipos de fármacos:
Un inhibidor experimental de KRAS.
Un fármaco ya aprobado para determinados cánceres de pulmón.
Un degradador de proteínas que impide que el tumor reactive la vía por otras rutas.
El resultado, en modelos animales de adenocarcinoma ductal de páncreas, ha sido una regresión completa y duradera de los tumores, sin aparición de resistencias y sin toxicidades relevantes.
Una analogía sencilla lo explica bien: es mucho más difícil que una viga ceda si está sujeta por tres puntos en lugar de uno solo.
Por qué este avance importa (aunque no llegue mañana al hospital)
El propio Barbacid lo subraya con prudencia científica: no estamos aún ante un ensayo clínico, y el camino para trasladar esta triple terapia a pacientes será largo y complejo. Ajustar dosis, evaluar seguridad, confirmar eficacia… todo requiere tiempo.
Pero en ciencia biomédica hay hitos que no se miden por la inmediatez, sino por el cambio de paradigma que introducen. Este es uno de ellos.
Por primera vez:
Se logra una respuesta completa y sostenida en cáncer de páncreas.
Se demuestra que las resistencias no son inevitables.
Se valida una estrategia racional de terapias combinadas frente a un tumor históricamente refractario.
Eso modifica la conversación científica global.
Investigación, inversión y futuro: la ecuación que no admite atajos
Este avance también vuelve a poner sobre la mesa una idea incómoda pero necesaria: sin inversión sostenida en investigación, no hay milagros médicos. El estudio ha sido posible gracias a financiación pública y filantrópica, desde fondos europeos hasta entidades como la Fundación CRIS Contra el Cáncer.
El propio Barbacid lo ha repetido en numerosas ocasiones: invertir en ciencia no es un gasto, es una política de bienestar a largo plazo. Especialmente cuando hablamos de enfermedades que hoy siguen siendo letales.
Bienestar también es ciencia que avanza despacio, pero avanza
En una sección como Bienestar, este tipo de noticias son esenciales. No porque prometan soluciones inmediatas, sino porque devuelven algo igual de valioso: horizonte.
El cáncer de páncreas sigue siendo hoy uno de los mayores desafíos de la oncología. Pero ya no es un territorio inmóvil. La investigación está despegando. Y cuando la ciencia encuentra nuevas preguntas —mejor formuladas, más complejas, más ambiciosas— suele ser señal de que el cambio ha empezado.
No mañana.
Pero sí, por fin, en la dirección correcta.
❤