19/12/2025
1️⃣ Dormir siempre del mismo lado 🛏
Cuando apoyamos la cara en el mismo lado todas las noches, esa compresión constante va
marcando líneas en la mejilla y en la frente.
No se nota de un día para otro, pero con el tiempo sí.
2️⃣ Hablar con el celular pegado a la cara 📲
Tu teléfono tiene más bacterias de las que imaginas… incluso más que un inodoro.
Y cuando lo mantienes tan cerca, favorece brotes justo en la famosa zona “U”.
3️⃣ No lavar la funda de la almohada con frecuencia 🧼
Si la cambias solo de vez en cuando, ahí se queda atrapada grasa, sudor y bacterias.
Es casi una receta perfecta para el acné.
👉 Ideal: 1–2 veces por semana.
4️⃣ Pasarte la mano por el pelo y luego tocarte la cara 💆♀️
Los aceites del cabello pasan directo a la piel
y terminan obstruyendo poros sin que te des cuenta.
5️⃣ Usar lentes sucios 👓
La parte que toca la nariz y las mejillas acumula suciedad.
Eso se traduce en comedones y textura irregular.
6️⃣ El aire acondicionado todo el día 🌬
El clima tan seco del AC deshidrata la piel,
la vuelve más sensible y hasta puede desencadenar brotes.
7️⃣ Vivir con estrés alto por mucho tiempo 😰
Cuando el cortisol se mantiene elevado, la piel lo refleja:
más acné, inflamación, opacidad…
todo empieza por dentro.
8️⃣ Usar demasiados productos al mismo tiempo (skin-stacking) 🧴
Mezclar ingredientes sin saber puede irritar,
dañar la barrera y dejar la piel en constante sensibilidad.
9️⃣ Frotarte la cara al secarla 🚿
Ese “jaloncito” diario parece inofensivo,
pero crea microtrauma, más rojeces y líneas finas a largo plazo.
👉 Mejor presionar suavemente.
🔟 Duchas muy calientes y eternas 🔥
El agua muy caliente elimina los lípidos naturales que protegen tu piel,
dejándola más seca y reactiva.
Pequeños cambios, grandes resultados.
Empieza por uno, mantenlo, y verás cómo tu piel responde más de lo que imaginas.