04/11/2025
La aparición de caries es la forma en que el cuerpo manifiesta un desbalance nutricional y funcional.
Estudios clínicos muestran que la deficiencia de vitaminas como la Vitamina D3, K2 y A, así como de minerales clave (como calcio y magnesio) afectan la calidad de la saliva, la mineralización dental y por ende favorecen el desarrollo de caries.
🔬 Por ejemplo, en una revisión se encontró que la deficiencia de vitamina D reduce el flujo salival y disminuye los niveles de calcio en saliva, lo que compromete la capacidad de remineralización de esmalte y dentina.
📊 Otro estudio halló que menor concentración de calcio y magnesio en saliva se correlacionó con mayor actividad cariogénica.
🧪 Las alteraciones en la composición de la saliva implican que el equilibrio entre remineralización y desmineralización se rompe: la saliva ya no puede entregar minerales ni neutralizar ácidos eficazmente.
🍭 A este escenario se suma una dieta alta en azúcares y alimentos ultraprocesados, que alimentan bacterias cariogénicas (por ejemplo Streptococcus mutans) que fermentan azúcares generando ácido láctico, lo que acelera la desmineralización localizada.
➡️ Cuando el ritmo de desmineralización supera al de remineralización, surge la lesión cariosa.
Por eso, la caries puede interpretarse como un síntoma de que existe una deficiencia nutricional, un desequilibrio salival o una exposición excesiva al medio ácido. No basta solo con cepillarse: es importante evaluar la nutrición, la función salival, la dieta y la frecuencia de exposición a azúcares.
🎯 Mi invitación: Cuida tu microbiota oral, revisa tu ingesta de vitaminas y minerales, baja la frecuencia de consumo de ultraprocesados, y potencia la saliva como tu aliada en la remineralización.
Una boca sana empieza por desde tus hábitos.