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Es cierto que cuando la vida se vuelve ajetreada y surgen dificultades, es fácil sentir que no tenemos control sobre lo ...
10/06/2023

Es cierto que cuando la vida se vuelve ajetreada y surgen dificultades, es fácil sentir que no tenemos control sobre lo que sucede a continuación.

Aprecio esta cita porque me recuerda que cuando se trata de nuestra salud, tenemos cierto control al tomar decisiones conscientes.

Creo que es importante tener un equilibrio saludable entre dejar ir las cosas que no podemos controlar y apoyarnos en las acciones positivas que tenemos el poder de tomar.

que cuando la vida se vuelve ajetreada y surgen dificultades, es fácil sentir que no tenemos control sobre lo que sucede a continuación.

Aprecio esta cita porque me recuerda que cuando se trata de nuestra salud, tenemos cierto control al tomar decisiones conscientes.

Creo que es importante tener un equilibrio saludable entre dejar ir las cosas que no podemos controlar y apoyarnos en las acciones positivas que tenemos el poder de tomar.

Síndrome de ovario poliquístico (SOP): qué es, síntomas y tratamientoPor Ann Schreiber Reportero de HealthDayMIÉRCOLES, ...
09/06/2023

Síndrome de ovario poliquístico (SOP): qué es, síntomas y tratamiento
Por Ann Schreiber Reportero de HealthDay

MIÉRCOLES, 24 de mayo de 2023 -- El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es un trastorno hormonal complejo que puede tener un profundo impacto en la vida de una mujer.

Caracterizado por la sobreproducción de andrógenos, que a menudo se consideran hormonas masculinas pero que también se encuentran en las mujeres en cantidades más pequeñas, el SOP puede afectar varios aspectos de la salud reproductiva y el bienestar general.

Este artículo explorará las causas, los factores de riesgo, los síntomas, el diagnóstico y los tratamientos disponibles.

¿Qué es el SOP?

El SOP, dijo, es un trastorno común que causa problemas menstruales.

"Es muy común y este desequilibrio hormonal puede hacer que las pacientes tengan más acné, más vello en el cuerpo y desarrollen quistes dentro de los ovarios", dijo Comkornruecha.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. señalan que las mujeres de todas las razas y etnias pueden tener SOP. A menudo se descubre cuando las mujeres tienen problemas para quedar embarazadas, pero puede comenzar poco después del primer período de una niña, generalmente alrededor de los 11 o 12 años de edad. También puede desarrollarse durante los años 20 o 30.

Es importante destacar que el SOP no aparece exclusivamente como un problema de fertilidad y puede afectar varias etapas de la vida reproductiva de una mujer.

A. Causas y factores de riesgo del SOP

La causa exacta del SOP aún se desconoce, pero la Clínica Mayo apunta a varios presuntos contribuyentes:

1. Resistencia a la insulina
2. Inflamación de bajo grado
3. Herencia
4. Exceso de andrógenos (se trata de un grupo de hormonas sexuales que ayudan a desencadenar la pubertad y desempeñan un papel en la salud reproductiva y el desarrollo corporal, según la Clínica Cleveland).

B. Síntomas del síndrome de ovario poliquístico

El inicio de los síntomas del síndrome de ovario poliquístico comúnmente ocurre alrededor del momento del primer período menstrual, según la Clínica Mayo. Sin embargo, en algunos casos, los síntomas se desarrollan después de que una niña ha estado menstruando por un tiempo. Los síntomas del síndrome de ovario poliquístico pueden variar y, por lo general, se realiza un diagnóstico cuando se cumplen al menos dos de los siguientes criterios:

1. Períodos irregulares: los ciclos menstruales poco frecuentes o impredecibles son un indicador común de PCOS. También son característicos los períodos que duran más de dos a siete días típicos o que ocurren menos de nueve veces al año, con más de 35 días entre ellos.
2. Exceso de andrógenos: los niveles elevados pueden conducir al desarrollo de un exceso de vello facial y corporal, una condición conocida como hirsutismo. En algunos casos, también pueden ocurrir acné severo y calvicie de patrón masculino.
3. Ovarios poliquísticos: las mujeres con SOP pueden tener ovarios agrandados con múltiples folículos pequeños que contienen óvulos inmaduros. Es posible que estos ovarios no funcionen de manera eficiente, lo que afecta la liberación normal de óvulos durante el ciclo menstrual.

C. Diagnóstico de SOP

Para un diagnóstico de PCOS, se deben cumplir dos de esos criterios sintomáticos.

Un endocrinólogo, especialista en trastornos hormonales, realiza un examen físico completo para hacer el diagnóstico, según NYU Langone Health. Este examen evalúa la presencia de exceso de vello facial y corporal, adelgazamiento del cabello del cuero cabelludo, acné y otros síntomas asociados con niveles elevados de andrógenos.

D. Tratamiento de SOP

Cuando se trata de controlar el SOP, una combinación de medicamentos y estrategias de autocuidado puede mejorar los síntomas y el bienestar general. Actualmente, no existe una cura para el SOP.

E. Autocuidado del SOP

Un componente clave del manejo de la condición en los adolescentes gira en torno a las modificaciones del estilo de vida, según un estudio publicado en el Journal of Pediatric Nursing. En las niñas que tienen sobrepeso u obesidad, la adopción de un estilo de vida más saludable mediante el aumento de la actividad física y la pérdida de peso ha mostrado resultados prometedores en la reducción de los niveles de andrógenos y la regulación de los períodos.

F. Algunas formas comunes de demostrar autocuidado mientras maneja su SOP y su salud en general incluyen:

1. Adoptar una dieta equilibrada y nutritiva que se centre en cereales integrales, frutas, verduras, alimentos con proteínas magras y leche, queso o yogur bajos en grasa o sin grasa.
2. Participar en 150 minutos a la semana de actividad física de intensidad moderada.
3. Mantener un peso saludable.
4. Incorporar técnicas de manejo del estrés como la meditación consciente, ejercicios de respiración profunda, yoga o participar en actividades que disfrute para reducir el estrés.
5. Priorizar el sueño, con el objetivo de siete a nueve horas cada noche.
6. Dejar de fumar y moderar el consumo de alcohol.
7. Programar chequeos regulares con su proveedor de atención médica para monitorear sus síntomas de SOP y su salud en general.

G. Medicamentos para el síndrome de ovario poliquístico

Varios medicamentos se enfocan en diferentes aspectos del SOP. Aquí hay algunos medicamentos recetados comúnmente como lo describe NYU Langone Health:

1. Píldoras anticonceptivas: los anticonceptivos orales a menudo se recetan para regular los ciclos menstruales, reducir los niveles de andrógenos y aliviar síntomas como el acné y el crecimiento excesivo de vello. Proporcionan una dosis constante de hormonas y previenen la sobreproducción de andrógenos y aliviar síntomas como el acné y el crecimiento excesivo de vello. Proporcionan una dosis constante de hormonas y evitan la sobreproducción de andrógenos.

2. Antiandrógenos: estos medicamentos pueden ayudar a reducir síntomas como el crecimiento excesivo de vello, el acné y la calvicie de patrón masculino. Los antiandrógenos a menudo se usan en combinación con las píldoras anticonceptivas.

3. Metformina: originalmente utilizada para controlar la diabetes, la metformina ha demostrado beneficios para el control del SOP. Mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda a regular los ciclos menstruales y puede ayudar a controlar el peso. La metformina para el síndrome de ovario poliquístico se puede recetar sola o en combinación con otros medicamentos.
Las opciones de medicamentos y las dosis pueden variar según las circunstancias individuales, los síntomas y la salud en general. La consulta con un profesional de la salud es esencial para determinar la medicación y el plan de tratamiento más adecuados para sus necesidades específicas.

H. Las mujeres con SOP pueden llevar una vida plena

Si bien el SOP puede afectar significativamente varios aspectos de la vida de una mujer, no es una enfermedad intrínsecamente peligrosa o mortal. La mayoría de las mujeres con SOP pueden llevar una vida plena mediante modificaciones en el estilo de vida, prácticas de autocuidado e intervenciones médicas adecuadas.

El Dr. Mark Hyman, es un médico de familia orador, educador y defensor reconocido internacionalmente en el campo de la m...
08/06/2023

El Dr. Mark Hyman, es un médico de familia orador, educador y defensor reconocido internacionalmente en el campo de la medicina funcional. Es el fundador y director de The UltraWellness Center, fundador y asesor sénior del Centro de Medicina Funcional de la Clínica Cleveland.

Es cierto que cuando la vida se vuelve ajetreada y surgen dificultades, es fácil sentir que no tenemos control sobre lo que sucede a continuación.

Aprecio esta cita porque me recuerda que cuando se trata de nuestra salud, tenemos cierto control al tomar decisiones conscientes.

Creo que es importante tener un equilibrio saludable entre dejar ir las cosas que no podemos controlar y apoyarnos en las acciones positivas que tenemos el poder de tomar.

Por Mark Hyman, MD
Functional Medicine

Cómo el ayuno puede apoyar las hormonas, los músculos y sanar el cuerpo Contrariamente a la creencia popular, las mujere...
08/06/2023

Cómo el ayuno puede apoyar las hormonas, los músculos y sanar el cuerpo

Contrariamente a la creencia popular, las mujeres no pueden seguir los mismos protocolos de salud y fitness que los hombres y esperar ver los mismos resultados. A diferencia de los hombres, las mujeres en sus años reproductivos tienen consideraciones hormonales específicas, y su subida y bajada a lo largo del mes afectan todo, desde la energía hasta la concentración, el estado de ánimo, el metabolismo y la capacidad de adaptarse a factores estresantes como el ejercicio o el ayuno.

En el episodio de hoy, estoy emocionada de hablar con la Dra. Mindy Pelz sobre los beneficios del ayuno y cómo las mujeres, en particular, pueden cultivar una rutina de ayuno de una manera que respete sus hormonas.

La Dra. Mindy es una reconocida experta en salud holística y una de las principales voces en la educación de las mujeres sobre su salud hormonal. Ha empoderado a cientos de miles de personas en todo el mundo para aprovechar las habilidades curativas innatas de sus cuerpos a través de su "Enfoque de 5 pasos", que utiliza el ayuno, la nutrición personalizada, el manejo del estrés, la desintoxicación química y los cambios en el estilo de vida para optimizar la salud y reducir la velocidad. el proceso de envejecimiento

La Dra. Mindy tiene la misión de iniciar una revolución en la salud de la mujer. Su grupo de entrenamiento privado, The Reset Academy, les enseña a las mujeres cómo sincronizar un estilo de vida de ayuno con sus hormonas. Es autora de tres libros superventas: The Menopause Reset, The Reset Factor y The Reset Kitchen. Su grupo de Facebook solo para miembros, The Resetter Collaborative, incluye más de 50 000 miembros activos que participan regularmente en los programas mensuales exclusivos de la "Semana de entrenamiento rápido" de la Dra. Mindy. Su libro más reciente, Rápido como una niña, es una guía definitiva para que las mujeres de todo el mundo aprovechen los beneficios del ayuno mientras se aseguran de apoyar y cuidar sus hormonas a lo largo de las diferentes etapas de su ciclo y durante la perimenopausia, la menopausia y la posmenopausia.

La mayoría de los consejos de ayuno ofrecen un enfoque único para todos que deja a las mujeres con más preguntas que respuestas. La Dra. Mindy y yo discutimos el ciclo menstrual y las fases de la vida en las que las mujeres pueden beneficiarse más del ayuno y cuándo hacer pausas en los ayunos más prolongados y en el ayuno en general. La Dra. Mindy recomienda evitar el ayuno por completo durante el embarazo y no ayunar más de quince horas durante la lactancia. También insta a cualquier persona que haya tenido un trastorno alimentario o una afección de la tiroides a trabajar en estrecha colaboración con su médico antes de comenzar cualquier rutina de ayuno.

Las mujeres de cuarenta años a menudo enfrentan problemas específicos, como sudores nocturnos, cambios de humor y otros síntomas incómodos y difíciles que resultan de los cambios hormonales. Hablamos de las cinco cosas que las mujeres mayores de cuarenta años deben hacer para facilitar su camino hacia la perimenopausia y la menopausia: ayunar, reciclar carbohidratos y obtener las proteínas adecuadas, reparar el microbioma, desintoxicarse e incorporar más herramientas de atención plena.

En esta conversación, también cubrimos los diferentes tipos de ayuno, cómo romper un ayuno correctamente, las pruebas hormonales y mucho más. Espero que te sintonices.

Deseándote salud y felicidad,

Mark Hyman, MD

The Dr. Hyman Show · Episode

¿Qué 7 sustancias químicas son responsables del amor?Más allá de cuestiones metafóricas o literarias, el amor es un sent...
07/06/2023

¿Qué 7 sustancias químicas son responsables del amor?
Más allá de cuestiones metafóricas o literarias, el amor es un sentimiento que se fragua científicamente en nuestro cuerpo a partir de la generación de ciertas hormonas, neurotransmisores y procesos químicos. ¿Sabes cuáles son?
19.04.2023

¿Cómo podemos describir qué es el amor? Seguramente existan tantas formas de hacerlo como personas en el mundo han estado enamoradas y podría tener que ver con cuestiones más literarias o metafóricas difíciles de explicar. Sin embargo, el amor puede explicarse desde los procesos biológicos en función de las reacciones químicas que tienen lugar en el interior de nuestros cuerpos cuando estamos cerca de esa persona que hace que salten chispas.


El amor es pura químicaiStock

En ese sentido, existe un cóctel específico de siete sustancias químicas cuyas alteraciones hacen que sintamos esa sensación tan explosiva:

1.Dopamina.
La dopamina es la droga del amor, ya que es el neurotransmisor principalmente responsable de hacernos sentir placer y también de la atracción. Esto último se señaló en el estudio "Dopamina, motivación y la ecología del amor" publicado en 2010 por Aron, Fisher y Brown.

Además de en el enamoramiento, interviene en procesos de adicción a las dr**as o al juego, ya que genera una sensación de recompensa: nos hace estar eufóricos y luego nos provoca síndrome de abstinencia, haciendo que queramos repetir los comportamientos que nos habían hecho sentir tan bien.
Que el amor tiene efectos similares a la adicción fue algo que un grupo de investigadores plasmó en el estudio: "El amor romántico reduce la actividad del sistema de recompensa cerebral en respuesta a las señales de la pareja" publicado en 2011 por Acevedo, Aron, Fisher y Brown. Este estudio encontró que el amor romántico puede reducir la actividad en las regiones del cerebro asociadas con la recompensa y la motivación, sugiriendo los efectos parecidos a los de las adicciones.
2. Norepinefrina y adrenalina.
La norepinefrina provoca que nos suba la adrenalina, con lo que aumenta el ritmo de nuestras pulsaciones, sube nuestra presión arterial y nos acabamos poniendo rojos como tomates y teniendo esa sensación de nerviosismo que sentimos cuando nos gusta alguien. Asimismo, está relacionada con que perdamos el sueño y el apetito cuando nos enamoramos. Y es la que nos lleva a hacer incluso cosas temerarias "por amor".

3. Feniletilamina.
Este neurotransmisor es de la familia de las anfetaminas y uno de los que nos acaban provocando las sensaciones más intensas del enamoramiento. Consigue ponernos tan contentos como cuando comemos chocolate, ya que es la misma sustancia que nuestro cuerpo libera en ese caso.

4. Oxitocina.
La oxitocina es la hormona del orgasmo, ya que se libera principalmente durante este proceso, pero también motivada por el contacto físico o la idea de tenerlo: abrazos, caricias, besos... . Está también presente en otros procesos como el parto o la lactancia y es que, en general, es la que motiva que se refuercen los vínculos.

5. Endorfinas.
Las endorfinas nos hacen sentirnos felices al contemplar a la persona amada a pesar de que todo lo que esté sucediendo alrededor sea una hecatombe. ¡Son las hormonas de la felicidad y el amor por antonomasia!

6. Acetilcolina, endovalium y gonadotropinas.
La acetilcolina es segregada por cualquier animal que se encuentra en estado de celo y es la que nos empuja a sentir deseo por mantener relaciones sexuales con la persona que nos atrae. Junto al endovalium y las gonadotropinas, son la mezcla que más actúa en el ámbito del s**o y el deseo.

7. Serotonina.
Es la hormona de la felicidad y, al igual que la dopamina, nos empuja a buscar por instinto las sensaciones que el amor nos provoca y nos hacen sentir tan bien. Casi como lo hace una droga.
La serotonina podría estar involucrada también en la obsesión amorosa.

  2018UN estudio confirma que caminar más rápido reduce en un 24% el riesgo de mortalidad y un 46% el riesgo de muerte p...
02/06/2023

2018

UN estudio confirma que caminar más rápido reduce en un 24% el riesgo de mortalidad y un 46% el riesgo de muerte por causas cardiovasculares

EUROPA PRESS 1 de Junio de 2018

Andar reduce el 20% el riesgo de infarto.
Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Sydney (Australia) ha confirmado que caminar a un ritmo rápido reduce en un 24% el riesgo de mortalidad por cualquier causa, mientras que andar a un ritmo normal se asocia a una reducción de un 20%.

Esta investigación, publicada este viernes en un número especial de la revista 'British Journal of Sports Medicine', ha encontrado un resultado similar en el riesgo de morir por enfermedad cardiovascular, con una reducción del 24% al andar a un ritmo promedio, y 21% por caminar a un ritmo rápido o acelerado, en comparación con andar a un ritmo lento.

Esta tendencia también ha sido más pronunciada en los grupos con mayor edad. Los participantes de 60 años o más que andan a un ritmo normal experimentaron una reducción del 46% en el riesgo de muerte por causas cardiovasculares, y los que lo hicieron de forma rápida una reducción del 53%.

Relacionando los registros de mortalidad con los resultados de 11 encuestas poblacionales en Inglaterra y Escocia entre 1994 y 2008, en los que se registró el ritmo de cada uno de ellos, el equipo de investigación ha encontrado que si bien el s**o y el índice de masa corporal no parecen influir en los resultados, caminar a un ritmo promedio o rápido se asoció con un riesgo significativamente reducido de mortalidad por cualquier causa y enfermedad cardiovascular, mientras que no hay evidencia que sugiriera que el ritmo tuviera una influencia significativa en la mortalidad por cáncer.

Annals of Internal MedicineObjetivo:Caracterizar la eficacia y seguridad de los anticoagulantes y antiagregantes plaquet...
29/05/2023

Annals of Internal Medicine

Objetivo:
Caracterizar la eficacia y seguridad de los anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios para la prevención del ictus en pacientes con fibrilación auricular.

Fuentes de datos:
Ensayos aleatorios identificados mediante la estrategia de búsqueda desarrollada por el Grupo de Revisión de Accidentes Cerebrovasculares de la Colaboración Cochrane.

Selección de estudios:
Todos los ensayos aleatorios publicados que probaron agentes antitrombóticos para prevenir el accidente cerebrovascular en pacientes con fibrilación auricular.

Extracción de datos:
Dos investigadores extrajeron de forma independiente los datos sobre las intervenciones, el número de participantes, la duración de la exposición y la aparición de todos los accidentes cerebrovasculares (isquémicos y hemorrágicos), hemorragia extracraneal grave y muerte.

Síntesis de datos:
Dieciséis ensayos incluyeron un total de 9874 participantes (media de seguimiento, 1,7 años). La dosis ajustada de warfarina (seis ensayos, 2900 participantes) redujo el accidente cerebrovascular en un 62 % (IC del 95 %, 48 % a 72 %); las reducciones absolutas del riesgo fueron del 2,7 % anual para la prevención primaria y del 8,4 % anual para la prevención secundaria. El sangrado extracraneal mayor aumentó con la terapia con warfarina (aumento del riesgo absoluto, 0,3% por año). La aspirina (seis ensayos, 3119 participantes) redujo el accidente cerebrovascular en un 22% (IC, 2% a 38%); las reducciones absolutas del riesgo fueron del 1,5 % anual para la prevención primaria y del 2,5 % anual para la prevención secundaria. La dosis ajustada de warfarina (cinco ensayos, 2837 participantes) fue más eficaz que la aspirina (reducción del riesgo relativo, 36 % [IC, 14 % a 52 %]). Otras comparaciones aleatorias arrojaron resultados no concluyentes.

Conclusiones:
Las dosis ajustadas de warfarina y aspirina reducen el accidente cerebrovascular en pacientes con fibrilación auricular, y la warfarina es sustancialmente más eficaz que la aspirina. El beneficio de la terapia antitrombótica no se vio contrarrestado por la aparición de hemorragia importante entre los participantes en los ensayos aleatorios. El uso juicioso de la terapia antitrombótica, adaptada de acuerdo con el riesgo inherente de accidente cerebrovascular, reduce significativamente el accidente cerebrovascular en pacientes con fibrilación auricular.

Sanos y Felices: “Descubre el Primer Capítulo del libro LA MEDICINA DE LA FELICIDAD”Para celebrar el Día Internacional d...
29/05/2023

Sanos y Felices: “Descubre el Primer Capítulo del libro LA MEDICINA DE LA FELICIDAD”

Para celebrar el Día Internacional de la Felicidad, te traemos en exclusiva el primer capítulo del libro La Medicina de la Felicidad (editorial Pinolia), escrito por la doctora Paloma Fuentes.

Revista MUY IINTERESANTE
Por Christian Pérez

02.04.2023
Esa fue la respuesta de mi abuela Mercedes cuando, a sus noventa y cinco años, un día le pregunté cómo le gustaría dar el paso a la eternidad. «Pues... creo que sana y feliz», me dijo. Y lo logró. Murió un sábado de febrero, con noventa y nueve maravillosos años, y la gratitud instalada en su corazón y en su expresión.
Yo aspiro a lograr lo mismo que mi abuela, morir sana y feliz. Y sé que parece un contrasentido en sí mismo, pero no lo es en absoluto. Quiero explicarte por qué.
El día que se inauguraron las clases del primer curso de mis estudios de Medicina yo estaba sentada en la segunda fila del anfiteatro del aula 4 de la Facultad de Medicina de la Complutense. Eran las 8 de la mañana de un día de finales de octubre de 1975. Aquel precioso recinto por el que habían pasado muchas generaciones de médicos estaba lleno a rebosar. Había muchísima curiosidad, expectación y nervios a partes iguales. Casi todos teníamos diecisiete o dieciocho años, una vida entera por vivir, y un sueño compartido que revoloteaba por las alturas del aula. Por cierto, las mujeres ya éramos mayoría. Varios profesores nos dieron una calurosa bienvenida. Cuando el de Anatomía tomó la palabra, pronunció una frase que nos impactó a todos: «Queridos estudiantes, tengan en cuenta que la profesión que han elegido para su vida es la única en la que, tarde o temprano, fracasarán. Porque LA SALUD ES UN ESTADO TRANSITORIO QUE NO CONDUCE A NADA BUENO».
Se hizo el silencio. No se oía ni una mosca. Aquel baño de realidad sin anestesia nos zarandeó directamente la utopía que nos había conducido hasta allí, se notaba en nuestras expresiones.
Aquel comentario sobre la Salud distaba muchísimo de la definición «oficial», todavía en vigor, que la Organización Mundial de la Salud estableció en 1948: «La Salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad».
Es verdad que apenas habían transcurrido tres años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y definir la salud enlazándola con el concepto de bienestar debió resultar muy progresista para la época, pero a lo largo de estos años de ejercicio profesional intenso he aprendido que la vida verdadera discrepa abiertamente con esta definición, que parece más un deseo que algo que corresponda con la realidad, porque, estarás de acuerdo conmigo en que el «completo» bienestar físico, psíquico y social simplemente no existe. ¿Vivimos, entonces, en un planeta con 7500 millones de personas enfermas? Por supuesto que no… ¡En absoluto!
Te propongo que reflexionemos sobre esta cuestión con dos ejemplos muy conocidos.
Para el primero, te voy a pedir que mentalmente tararees la famosísima melodía del Himno a la Alegría, la pieza más famosa de la Novena Sinfonía de Beethoven, una de sus obras más reproducidas de la música clásica. ¿La tienes ya en la cabeza?
¿Sí? Pues ahora piensa por un momento que Beethoven jamás escuchó esa música, pues desde los cuarenta y cuatro hasta los cincuenta y siete años, con los que falleció, padeció una profunda sordera. Es decir, Beethoven compuso algunas de las obras musicales más sublimes de la Historia sin poder escuchar ni una sola de las notas que escribía.
¿Era un enfermo Beethoven?
El segundo ejemplo que quiero compartir contigo es el de Stephen Hawking, físico teórico, cosmólogo y astrofísico británico, que sobrevivió con ELA durante cincuenta y cinco años, cuando la media de supervivencia de esta enfermedad se sitúa en los catorce a dieciséis meses. Pero no es correcto utilizar el término «sobrevivió», puesto que, paralizado completamente, respirando a través de una traqueostomía y comunicándose mediante un generador de voz, continuó trabajando activamente, impartiendo clases en la universidad, investigando, realizando programas divulgativos y publicando varios libros, algunos de los cuales han sido best-sellers. Stephen Hawking padecía una gravísima enfermedad neurológica, pero ¿sería justo calificarlo de enfermo?
Podríamos poner miles de ejemplos más de personas que no solo integran con normalidad sus discapacidades físicas o cognitivas, sino que lo hacen con un espíritu de superación que les hace alcanzar logros admirables y sorprendentes en todas las facetas de la vida. También, al contrario, podríamos encontrar muchísimos ejemplos de personas que, sin padecer reducciones anatómicas o dolencias de ningún tipo, no están satisfechos con su vida, lo que repercute negativamente en todo su entorno personal y profesional. ¿Son personas sanas?
A la vista de la definición de la OMS, es más que evidente que la salud del maestro Beethoven y del profesor Hawking distaba mucho de definirse como de un completo bienestar físico y sensorial, pero yo atrevo a afirmar que eran personas sanas, capaces de llevar adelante su proyecto de vida, poniendo en práctica sus talentos a pesar de sus discapacidades y limitaciones físicas.
¿Qué es la Salud realmente? Reflexionemos sobre ello.
El avance de la Medicina y de otras Ciencias de la Salud en los últimos cincuenta años está siendo extraordinario.
Desde la Radiología por Emisión de Positrones, la impresión de órganos humanos en 3D para trasplantes, los chips para implantación en tejido medular, los tratamientos oncológicos individualizados mediante Teragnosis de precisión, los trasplantes de heces, los avances logrados en los medios de diagnóstico y tratamiento médico son una realidad que hace «apenas» treinta años hubiera sido pura ciencia-ficción.
Vivimos más años, pero ¿vivimos más saludables y felices que nuestros abuelos? La respuesta rotunda a esta pregunta merecería una reflexión profunda por parte de toda la Sociedad, pero poniendo foco en los comentarios de las redes sociales, las estadísticas asistenciales médicas, las encuestas psicosociales organizacionales y de las grandes consultoras del mundo del trabajo, los informativos de radio y TV, los periódicos o nuestras propias conversaciones privadas diarias, parece claro que la respuesta es no, no somos más saludables y mucho menos más felices que ellos. ¿O resulta que sí lo somos, pero no lo sabemos?
Hace unos años, un compañero médico que trabaja en Atención Primaria me comentaba que cuando las personas acudían a su consulta le contaban que tenían hipertensión, lumbalgia, diarreas o estreñimiento, dolores articulares o molestias gástricas, pero lo que le estaban relatando en realidad era que el trabajo no les llenaba, que el hijo mayor no sacaba adelante el curso, que la hipoteca se hacía muy cuesta arriba o que su matrimonio estaba a la deriva. No se puede hacer un diagnóstico más certero.
Porque según la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, casi el 80 % de las personas que acuden cada día a una consulta de Atención Primaria lo hacen por dolencias crónicas (dolor de cuello, dolor lumbar, cefalea, hipertensión arterial, diabetes, trastornos digestivos y depresión) que en la mayoría de los casos están ligados directamente o agravados por conflictos psicoemocionales que no se han resuelto.
Así que, ahora que cada día surgen nuevos síndromes psicoemocionales recogidos en el DSM-V, yo propongo incluir uno nuevo en esa ingente cantidad de nombres que lastran la salud, uno provocado por carecer de la fortaleza y recursos mentales suficientes para plantarle cara al caos en el que vivimos inmersos, y no dejarnos arrastrar por él hacia la angustia, la ansiedad o el sufrimiento. Es el TRASTORNO POR DÉFICIT DE AFRONTAMIENTO VITAL (TDAV). No es un chiste ni una ocurrencia. Es el problema real que lleva a muchas personas a sentarse cada día en la consulta de su médico de Atención Primaria, y la causa del malestar y la infelicidad que crece en otro gran número de personas que ni siquiera se lo confían a sus médicos.
Nuestra vida está repleta de altibajos, de momentos dulces, dulcísimos, malos y terribles. Resulta impensable tener una vida sin momentos de dolor. Y son las respuestas de afrontamiento que nuestra mente genera en esas circunstancias las que determinan de forma dramática la calidad y la cantidad de nuestra vida, nuestra salud y plenitud. Una respuesta inadecuada ante cualquier dificultad provoca un «agujero negro emocional» que nos engulle la energía mental que precisamos para caminar por la vida.
El progreso tecnológico del que disfrutamos ha logrado que laboratorios de todo el mundo hayan conseguido investigar y crear varias vacunas contra la COVID-19 en un tiempo que nos parece milagroso. Y, sin embargo, aún no somos capaces de prevenir, minimizar o resolver la zozobra emocional que provocan estímulos negativos, objetivamente de poca entidad en su gran mayoría, pero repetidos o muy frecuentes en nuestra vida cotidiana. Ese Trastorno por Déficit de Afrontamiento Vital es consecuencia de haber relegado a un papel muy secundario el desarrollo y fortalecimiento de nuestra mente, sin tener presente que una vida de calidad solo se puede lograr contando con una mente de calidad. Exactamente igual que la Salud.
En su obra La asistencia médica en la obra de Platón, el profesor Laín Entralgo relata que la asistencia médica de los esclavos que se realizaba en la Atenas Clásica del siglo iv a. C. difería esencialmente de la que recibían los hombres libres, y describe en ese tratamiento tres notas principales:
1. A los esclavos les atendían, por lo común, los aprendices que al lado de algún médico, casi siempre como esclavos suyos, estaban familiarizados con el arte de curar.
2. La comunicación verbal entre el cuidador y el paciente era mínima.
3. También era mínima la individualización del tratamiento, solo se les aplicaba tratamientos básicos, generales, encaminados a lograr la recuperación más rápida posible. El enfermo quedaba sometido al rasero igualitario de la norma general.
Muy distinta era la conducta del médico en el caso de los hombres libres. En ellos, tras aplicar la primera asistencia, su médico lo «retiraba» del mundo, en un lugar silencioso y tranquilo donde podía escuchar con detenimiento y nitidez el mensaje que su cuerpo intentaba enviarle a través de los síntomas que estaba presentando. Tras la fase de autorreflexión, ya juntos, médico y paciente se adentraban en una terapia exquisitamente individualizada interpretando los significados, las causas y las mejores medidas terapéuticas para sus dolencias, las físicas y las del «alma».
La importancia del diálogo en la práctica del arte de sanar para el gran Hipócrates era tal que en los restos del Asclepeion de la isla de Cos se han encontrado taburetes de tamaño diminuto, que servían de asiento a los discípulos y los médicos de la famosa Escuela Médica que allí creó mientras entablaban conversación con los enfermos que tenían a su cargo. La idea era brutal. Se trataba de que los enfermos quedaran situados en un plano claramente superior respecto al de sus cuidadores, para que fuera patente en todo momento quién era la persona relevante en ese instante único.
Siempre me ha parecido que la relación entre el médico y la persona que solicita su ayuda es extraordinaria, única. Hoy hemos relegado a un tercer o cuarto plano el diálogo reflexivo de la práctica médica. Hoy prima la inmediatez de las pruebas complementarias que nos permiten alcanzar un rápido y certero diagnóstico para administrar el rápido y certero tratamiento.
En el estudio realizado en 2004 sobre «Tiempos durante la visita médica en Atención Primaria» por Seguí Díaz y colaboradores, se establece que el tiempo medio por encuentro directo en la consulta médica en nuestro país es de 9.1 minutos, y el tiempo medio por problema atendido es de 7.4 minutos con un recorrido entre los 76 segundos y los 25 minutos. El tiempo medio dedicado a explicar el tratamiento y los consejos terapéuticos fue de 2.4 minutos, y el dedicado a la exposición del problema de salud de tan solo 18.3 segundos. Y esto no es exclusivo para España. Según un estudio de la revista digital BMJ Open, las consultas de Atención Primaria duran menos de 5 minutos para la mitad de la población mundial, con un rango que va desde 48 segundos en Bangladesh hasta los 22.5 minutos en Suecia.
Siguiendo el modelo de la Grecia Clásica, es evidente que nuestro Modelo Sanitario actual se parece mucho más a la Medicina de los esclavos que a la de los hombres libres, y que, además de otras consideraciones sobre la calidad de la asistencia prestada, sabemos que la reducción del tiempo de las consultas médicas se relaciona con peores resultados de salud para los pacientes y un mayor riesgo de agotamiento para los médicos.
Pero no solo eso. Existen ya varias plataformas de Inteligencia Artificial que diagnostican telemáticamente y en tiempo récord con los datos que aportan los usuarios. Y si una máquina puede realizar un diagnóstico y dar un consejo terapéutico, ¿es posible que estemos asistiendo al fin de la profesión médica, tal y como la conocemos? Yo creo que no, y que la clave es recobrar su auténtica esencia, la de ayudar a sanar a las personas mediante un proceso basado en los conocimientos técnicos, por supuesto, pero solo desde la apertura, la confianza y la humanidad. Desde un espíritu de cuidado y servicio hacia el ser humano que lo necesita.
Me consta que somos los propios médicos los más interesados en desarrollar esa Medicina de excelencia con la que se inició nuestra vocación, y sé que se están dando algunos pasos positivos hacia el cambio (los Proyectos de Humanización que se están poniendo en marcha en algunos hospitales son el mejor ejemplo). Pero hay que seguir avanzando con rapidez. La pandemia es un punto más de inflexión en la situación de deterioro que está sufriendo el mundo sanitario, y que afecta e imbrica a toda la sociedad.
Por eso es urgente que todos reflexionemos sobre las múltiples facetas de la Salud y los ladrillos con los que la construimos cada día, para empezar a generar Salud en la población con otra visión más amplia, la que exige una comunidad que avanza tecnológicamente a una velocidad inusitada, pero integrada por personas cuya vida se dirige desde el mismo cerebro que tenían nuestros primeros antepasados del género Homo hace 200 000 años.
Es un reto apasionante, y mi propuesta para contribuir a él es entender la Salud como la condición que nos permite desarrollar en cada momento nuestro máximo potencial, en beneficio propio y de la comunidad. Un concepto de Salud relacionado con SER sano y no tanto con ESTAR sano. Y es que Salud y Enfermedad no son situaciones contradictorias entre sí, sino que forman parte del mismo continuum biológico que se renueva a cada momento, coexistiendo, a la vez, con un mismo objetivo compartido: preservar la vida. La enfermedad protege la vida llamando nuestra atención sobre aquella parte del cuerpo que se ha desviado de la homeostasis, para repararla y armonizarla con el resto del organismo. En su extremo, la muerte constituye otro mecanismo biológico para preservar la excelencia de la vida.
La Salud no implica necesariamente la ausencia de Enfermedad, ni padecer una Enfermedad supone necesariamente la desaparición de la Salud.
En el mismo instante en que yo escribía estas líneas y que tú las lees, en nuestro cuerpo se están librando multitud de reacciones bioquímicas de distinto sentido, unas creando Salud y otras Enfermedad.
Y creo que esto que os voy a contar a continuación lo ilustra muy bien. En abril de 2018 me noté lo que parecía un típico grano en mi brazo derecho. Después de dos meses sin prestarle mucha atención pensando que desaparecería solo, noté que había crecido un poquito y cada vez me molestaba más. Intenté eliminarlo con pomadas sin ningún éxito, así que a primeros de junio me fui directamente al cirujano para que lo extirpara. Una semana después de la operación me llamó para darme la mala noticia. Aquel grano raro en realidad era un cáncer de piel de moderada malignidad, un epitelioma epidermoide. Él mismo me citó en la consulta de Oncología para valorar la realización de nuevas pruebas y tratamientos. Me recibió una doctora muy amable que me hizo la Historia Clínica. Leí lo que iba escribiendo en ella: «Enferma de 58 años de edad…». No seguí leyendo y con suavidad le dije que lo que había escrito no era correcto.
—¿No me ha dicho que tiene 58 años? —Sí, tengo 58 años, pero no soy una enferma.
—¿Cómo? ¿Usted sabe que le han extirpado un epitelioma epidermoide?
—Sí, sí, pero eso no significa que sea una enferma. Cuando el cirujano me llamó para darme el diagnóstico de la biopsia me sentía fantásticamente, con una vida profesional y personal intensísimas… ¿Sabe usted todo lo que hice ayer, lo que voy a hacer hoy o lo que tengo previsto hacer mañana? El diagnóstico de una biopsia no ha cambiado ni mi actividad ni la percepción que tengo sobre mi salud. Me han extirpado un cáncer de piel, es verdad, pero me siento genial y sigo adelante con mi vida igual que antes. Ese cáncer de piel es una enfermedad, claro que sí, pero ser enferma es una condición, y yo me siento de condición sana, se lo aseguro.
—¿Y entonces qué le parece que ponga?
—Creo que es mejor poner mujer, por favor. Es más correcto. Salí de allí con la decisión firme de evitar adjudicar etiquetas. Incluso con la mejor intención, las etiquetas son barreras inexpugnables que, lejos de ayudar, se convierten en un obstáculo insalvable para alcanzar el objetivo más importante de un médico: contribuir con su ciencia a que la persona consiga desarrollar su máximo potencial. Eso es parte del cuidado que le debemos a las personas.
Pero ¿qué hace que las personas podamos desarrollar nuestro máximo potencial? La clave es la felicidad.
Estarás haciéndote la misma pregunta que yo me hice cuando empecé a desarrollar todas estas ideas: Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de felicidad? Pues hablamos de salud, de plenitud, de satisfacción, de calma, de sosiego, de proactividad…
En definitiva, hablamos de lo que brota del cerebro y de la mente. Todo lo que hacemos al cabo del día, desde que nacemos hasta que morimos, pasa por el cerebro. Es nuestra energía cerebral/mental la que marca la diferencia. Porque si la Salud es la condición que nos permite desarrollar en cada momento nuestro máximo potencial, en beneficio propio y de la comunidad, la felicidad es la energía biológica mental que nos conduce a lograrlo, y que, además, podemos generar a voluntad.
A mí me gusta decir que felicidad es el biomarcador de una mente de calidad para una vida de calidad.
Para contar con una buena calidad mental necesitamos conocer nuestro cerebro y entrenarlo, es decir, reprogramarlo en lo que le hace más potente y más sólido. Gracias a los procesos de neurogénesis (menos) y de neuroplasticidad (muy especialmente), se ha demostrado que cuando llevamos a cabo una serie de prácticas se genera más actividad sináptica en la corteza prefrontal izquierda que aumenta nuestros niveles de felicidad. ¿Qué prácticas son esas? Lo veremos en detalle en el libro, pero te adelanto algunas: practicar meditación o mindfulness, ser altruistas, desapegarnos de lo material, perdonar, cuidar de nosotros mismos y de otras personas, etcétera. Todas ellas están a nuestro alcance y practicarlas depende únicamente de nosotros. Dicho de otra forma, somos capaces de entrenar nuestro cerebro para lograr lo que nos propongamos, entre ello ser más felices y estar más sanos.
Una de las investigadoras más destacadas sobre felicidad es Sonja Lyubomirsky, de la Universidad del Sur de California. Ella defiende que la felicidad depende en un 50 % de nuestra carga genética, en un 10 % de las circunstancias y en un 40 % de nuestra voluntad de ser felices y cómo afrontamos esas circunstancias inciertas:

F= 50 % G (Genética) + 10 % CV (Circunstancias Vitales) + 40 % Actitud
Esta fórmula, que desde su creación contribuyó a crear una visión global de los factores implicados en nuestros niveles de felicidad, ha perdido validez en la actualidad. Esto se debe a que el 50 % de los factores ligados a la genética eran calificados como «inmodificables», y el avance espectacular de la Epigenética nos ha enseñado que incluso nuestros genes pueden ser «modificados».
Como nos enseña el profesor Carlos López-Otín en su maravilloso libro La vida en cuatro letras (editorial Paidós), todos los seres vivos estamos compuestos por un alfabeto único compuesto por cuatro letras (ATCG). Cada ser humano lleva en su código genético 3000 millones de esas letras, y son apenas 4000 las que nos diferencian y hacen únicos.
Ahora bien, los 3000 millones de letras con los que está escrito el texto de la Vida solo tienen significado legible, como todos los textos, cuando añadimos las comas, los puntos, los acentos y los espacios correspondientes. Esos puntos, comas y acentos constituyen la Epigenética, cambios funcionalmente relevantes en el genoma, que surgen como consecuencia de la interacción con el ambiente (el interno o endosoma, y el externo o exosoma), lo que supone que no es nuestro material genético el que prima sino cómo lo reescribimos cada día con nuestra alimentación, el ejercicio que hacemos, nuestra vida social o la valencia de nuestras emociones. Es decir, nuestros genes son inmutables, pero no su expresión, que puede modificarse en función de nuestro estilo de vida.
Por tanto, tenemos un margen de maniobra enorme para trabajar sobre nuestra felicidad. Porque excepto ese 10 % referido a las circunstancias vitales (¿quién nos iba a decir en enero de 2020 que pasaríamos semanas confinados en casa por culpa de un virus y que muchas personas morirían y otras muchas se quedarían con mala salud y sin empleo?), en la gran mayoría, sí tenemos mucho que hacer y qué decir. Por eso estamos aquí. Porque al levantarnos cada mañana iniciamos una etapa de nuestro recorrido, y parece que cada día es casi calcado al anterior y al siguiente…, pero solo si lo elegimos. Te invito a que formemos equipo, tú y yo, y en las páginas siguientes veamos la cantidad de posibilidades que se nos abren cada día para alcanzar eso que nos falta.

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