19/03/2026
Querido paciente,
Hoy quiero que te detengas un momento y mires hacia atrás. Mira todo lo que has caminado hasta aquí. Ha habido días nublados, días de tormenta, y también días en los que una pequeña luz te recordó por qué seguir adelante. Eso que ves en el espejo no es solo una persona luchando contra una enfermedad; es un guerrero, un ejemplo viviente de lo que significa la palabra fuerza.
Entiendo que a veces el cuerpo pesa y el ánimo flaquea. Está bien sentirse cansado, está bien tener miedo. Pero quiero recordarte algo importante: no estás solo en esto. Detrás de ti hay un equipo de profesionales que trabajan con dedicación para darte lo mejor de sí, y a tu lado hay personas que te admiran profundamente por tu valentía, aunque a veces no encuentren las palabras para decírtelo.
El tratamiento no solo se lleva a cabo en el cuerpo, también se libra en el alma. Por eso, permítete llorar si lo necesitas, pero también permítete reír. Busca esos pequeños placeres: una taza de café caliente, una canción que te transporte, la llamada de un amigo, el abrazo de un ser querido. Cada sonrisa que te regalas es una dosis extra de energía para tu espíritu.
No te exijas ser fuerte todo el tiempo. La verdadera fortaleza también reside en saber pedir ayuda, en aceptar los malos días y en confiar en que mañana puede amanecer de otra manera. Confía en tu cuerpo, confía en tu equipo y, sobre todo, confía en ti. Tú eres el protagonista de esta historia y, aunque el camino sea cuesta arriba, cada paso que das es un acto de amor propio y de vida.
Sigue adelante, a tu ritmo, sin compararte con nadie. Tu camino es único, y en él estás escribiendo un testimonio de coraje que inspira a todos los que tenemos el privilegio de acompañarte.
Hoy es un nuevo día, y aquí estás. Y eso ya es una gran victoria.
Con todo mi cariño y apoyo incondicional,
Mayra