24/04/2026
ENTENDIENDO LA TIMIDEZ
1. Los tímidos nacen… pero también se hacen
Mucha gente defiende que se nace tímido, casi tanta como la que sostiene que se aprende en la infancia. La realidad es que alrededor del 15% de los niños nacen con lo que se llama “temperamento inhibido”, lo que significa que las nuevas experiencias les producen un estrés excesivo.
Lo más sorprendente es que incluso parece haber una época para la timidez. Unos científicos de Harvard descubrieron que las mujeres que se quedan embarazadas alrededor de Agosto y Septiembre tienen más probabilidades de dar a luz a niños tímidos.
La explicación parece ser que durante esos meses la luz natural empieza a menguar y la madre segrega mayor cantidad de melatonina, una hormona que tiene efecto neurológico sobre el feto. Visto así, se nace tímido.
Pero no te alarmes todavía.
Aunque hay un claro factor genético implicado en la timidez, la visión más aceptada entre los científicos es que el aprendizaje tiene mucha más influencia. A pesar de que existe una predisposición genética, tus experiencias personales y ambiente social son más determinantes.
En estudios como éste y éste otro se comprobó que el 75% de los niños tímidos dejaba de serlo en su etapa adulta gracias a la influencia de su entorno. Eso es porque la timidez requiere también del sentido de la propia identidad, el cual se desarrolla a partir de los 18 meses de edad.
2. La mayor responsabilidad es de los padres
En un estudio realizado por el Dr. Zimbardo, un respetado psicólogo social, se comprobó que la incidencia de timidez es distinta en cada país. El país con menor número de tímidos es Israel (el 30%), mientras que el que presenta un mayor porcentaje, con el 60%, fue Japón.
Zimbardo viajó a estos dos países para investigar más. Allí se dio cuenta que la diferencia principal está en la forma en que los padres felicitan los éxitos y culpan los fracasos de sus hijos. Cuándo un niño lo intenta y fracasa, ¿quién se lleva la culpa? ¿Y cuándo tiene éxito?
En Japón, si un niño tiene éxito, los padres se llevan el mérito. Y no sólo ellos, sino los profesores, abuelos y tutores implicados en su educación. Pero si fracasa, todas las culpas son para el pequeño.
En Israel el reparto de responsabilidades es el contrario. Si un niño intenta hacer volar un cometa y lo consigue, la gente aplaude su destreza. Pero si fracasa, sus padres echan la culpan al viento.
3. Timidez y valentía son (fisiológicamente) lo mismo
Es importante que te quede claro esto: el miedo y la excitación están provocadas por la misma sustancia. La adrenalina.
Fisiológicamente ambas emociones pueden parecerte distintas, pero biológicamente la respuesta de tu cuerpo es idéntica. La única diferencia son tus expectativas: cuando esperas que algo malo ocurra, te invaden el miedo y la ansiedad. Pero cuando anticipas un final feliz, sonríes de excitación.
La realidad es que muchos conferenciantes sienten la misma tensión que tú antes de hablar en público, pero ellos lo interpretan como excitación. El miedo se puede transformar en pasión cuando cambias la forma en que traduces esa emoción.
4. ¿Por qué debes aceptar tus pensamientos negativos y no luchar contra ellos?
Las importancia de las emociones (a raíz de publicaciones como Inteligencia emocional) ha influido tanto en la cultura occidental que a menudo luchamos para cambiarlas, cuando en realidad lo que deberíamos hacer es aceptarlas.
En el caso de la timidez, una de las terapias más populares es cambiar el diálogo interno negativo del paciente por mensajes positivos.
Pero la distancia entre las emociones y los comportamientos que desencadenan puede ser enorme. Para superar este salto, un investigador japonés (¿dónde podría haber más pacientes? 😉 ), el Dr. Morita, creó una terapia que ha demostrado una tasa de éxito de entre el 80 y 90%. Casi nada.
Esta terapia no reniega de las emociones: las acepta como parte de la vida. Por eso intenta cambiar las conductas en lugar de las emociones. Cuando los pacientes aceptan que pueden fracasar, se sienten más confiados.
De hecho, es un enfoque muy parecido a la meditación budista. Primero reconoce tu miedo y luego actúa a pesar de él.
5. Aprende a equivocarte para reducir tu perfeccionismo
No es raro que las personas tímidas aparenten ser bastante competentes socialmente. Pero si pudieras leer su mente descubrirías que ella misma no lo valora en absoluto así y es tremendamente crítica consigo misma.
Gran parte de la autocrítica constante a la que se somete la gente tímida se basa en sus propias expectativas desmesuradas. Creen que sus chistes deben ser los más graciosos, sus historias las más interesantes y sus comentarios los más certeros; unas pretensiones imposibles de mantener.
La buena noticia es que el enfoque del teatro de improvisación está teniendo muy buenos resultados para reducir esta ansia de perfección y entender que no es necesario ser el alma de todas las fiestas para poder estar orgulloso de ti mismo.
El teatro de improvisación no permite ningún tipo de perfeccionismo porque las escenas se suceden tan rápido que es inevitable cometer errores, incluso en los actores más experimentados. Así se consigue que los participantes se centren en crear conexiones con los demás en lugar de mantener el foco en sí mismos.
6. Cómo reducir tus nervios con una simple postura corporal
con la cabeza alta, los hombros hacia atrás y los brazos ocupando la mayor amplitud posible, te proporciona una imagen autoritativa y confiada.
Pero lo que quizás no sabías es que también puede ser útil para combatir la timidez porque se ha demostrado que, manteniendo un rato esa posición, reduces tu nivel de estrés.
El investigador que hizo este descubrimiento concluye que no es necesario adoptar esta postura durante la situación que provoca los nervios: hacerlo unos minutos antes también resulta eficaz.
Antes de enfrentarte a una situación que te produzca ansiedad, como ir a una fiesta donde no conoces a nadie o hablar en público, mantén esta postura durante un par de minutos. Te tranquilizará.
7. Es infinitamente mejor reconocer que eres tímido que ocultarlo
Si buscas un poco por internet (donde cualquiera puede escribir hoy en día) te encontrarás que multitud de consejos para superar la timidez incluyen el clásico “Muéstrate seguro de ti mismo”.
Nada más lejos de la realidad.
Según un estudio publicado en 2012, reconocer una emoción negativa con tus propias palabras puede reducir la intensidad de esa misma emoción. Reconocer tu timidez o nerviosismo es una de las formas más sencillas de relajarte.
Si es obvio que eres tímido, es mejor admitirlo que intentar ocultarlo a toda costa. ¿Por qué? Porque así ya no tendrás que esforzarte en ocultarlo y eso te quita mucha presión de encima. Además, como la mayoría de personas saben lo que es pasarlo mal por culpa de la timidez, empatizarán contigo.
Lógicamente, en según qué situaciones (como una reunión de negocios, por ejemplo) esta estrategia no será oportuna, pero en general admitir tu timidez es una buena idea.