19/01/2026
RAZONES PARA DEJAR DE FUMAR
Afortunadamente cada vez son más las personas que deciden dejar de fumar.Aducen varios motivos, algunos de los cuales vamos a analizar a continuación.
Muchas personas quieren dejar de fumar; otras siguen fumando y sin plantearse aún la posibilidad de que un día deberán dejar de fumar por razones de salud.
Vamos a indicar las cinco razones más frecuentes, que llevan a un fumador a pensar en dejar de fumar, y que seguro coinciden con las suyas.
Otras que hemos incluido no suelen ser tan conocidas por los fumadores, pero sí por los ex-fumadores, que pasan de una dependencia que les oprimía a una serie de nuevas sensaciones mucho más agradables y saludables.
La primera razón para plantearse dejar de fumar está relacionada con la salud. Durante los últimos 30 años se ha demostrado claramente la incidencia del consumo de ci*******os en la salud. En la actualidad la medida más importante para reducir la mortalidad por cáncer o por enfermedades cardiovasculares es reducir o dejar de fumar. Por eso no es de extrañar que existan campañas para que la gente consuma menos ci*******os o la aplicación por parte de los Gobiernos de medidas restrictivas en su consumo. Los catarros, las carrasperas, las molestias de garganta, están entre los problemas más comunes y leves; mientras que el
cáncer de pulmón, las enfermedades circulatorias, la bronquitis crónica y el enfisema, están entre las más importantes de las conocidas por casi todos los fumadores, que saben que fumar les produce daño, un daño que a veces les puede costar la vida. Este es el motivo básico por el que muchos fumadores deciden dejar de fumar al sufrir directamente las consecuencias del tabaco, al padecer enfermedades que exigen cuidarse para llevar una vida mejor.
La segunda razón es económica. Cada vez se irá incrementando el precio del tabaco, con el aumento de los impuestos sobre el
mismo. Los sucesivos incrementos del precio de los ci*******os va en esta línea, para adecuarse a la futura normativa comunitaria, que será mucho más restrictiva que la actual en el consumo de ci*******os. Cuando el fumador de dos o tres cajetillas diarias, y más si es tabaco rubio, hace las cuentas de su gasto a fin de mes,
resulta ser una cantidad nada despreciable. Y, a pesar de lo que parezca, va aumentando el número de personas que se plantean dejar de fumar por razones económicas, lo que, unidas a las de salud, les ayudan a dejar más fácilmente los ci*******os.
La tercera razón que una persona debe tener en cuenta para dejar de fumar es el aspecto físico y estético. Los fumadores habitualmente huelen peor que los no fumadores; el humo impregna la ropa que visten, así como las cortinas, moquetas,
papeles de su casa o lugar de trabajo, diversión, etc. Ellos no son muy conscientes de este problema al tener atrofiados en parte sus sentidos del gusto y del olfato. No debe extrañarles que en alguna ocasión les pongan mala cara por este motivo. Al dejar de fumar, el antiguo fumador pasa a tener buen aliento, sus dedos dejan de estar amarillos, su cara recupera un color saludable, y todo porque los compuestos del tabaco dejan de ejercer los efectos fisiológicos nocivos en su organismo.
La cuarta razón es que dejando de fumar no se pierde un placer, sino que se deja una adicción (al tabaco, a la droga nicotina que contiene) y se ganan otros placeres, como son el gusto y el olfato, aparte de mejorar en la salud física general.
Como ya indicamos anteriormente, al tener atrofiados en parte los sentidos del gusto y del olfato, los fumadores están perdiendo la posibilidad de degustar muchos sabores y percibir infinidad de olores que al fumar tienen vetados. Esto tiene gran importancia en nuestro medio, donde nos caracterizamos por tener la suerte de poder vivir en contacto directo con la naturaleza o muy cercanos a ella. Los olores de las flores, árboles, frutales, agua del mar, pescados, mariscos, vinos, entre otros muchos ejemplos, son más intensos, variados y naturales para los que no fuman que para los fumadores.
La quinta y última razón para dejar de fumar, que muchos fumadores tienen clara y otros desconocen, es que no se fuma por casualidad. Se fuma tanto por la dependencia fisiológica a la nicotina, que es la droga que contiene el tabaco, como por
la dependencia conductual fruto de la repetición re forzada en múltiples situaciones a lo largo de un prolongado y repetido período temporal. Aunque a muchos fumadores no les gusta que se les considere drogadictos, lo son realmente, aunque
de la nicotina y no de otras dr**as. Sin embargo, está claro que no es lo mismo depender de la nicotina (que no produce ningún problema social, excepto los costes de sus enfermedades y de su propia muerte, por lo que se la considera una droga legal junto con el alcohol) que de la he***na o co***na (dr**as ilegales,
que tienen consecuencias sociales importantes conocidas por todos). Dejar de fumar ci*******os es, por tanto, dejar de depender de una sustancia, acabar con una dependencia fisiológica-comportamental, dejando de ser esclavo de esa sustancia que un día lejano se probó y ya no se ha podido abandonar.
Seguro que usted se ha visto reflejado en lo anterior. Piense y reflexione sobre ello.