26/01/2026
¿Tu hijo comió increíble ayer… y hoy solo dos cucharadas?
Y tu cabeza se va directo a: “algo tiene”, “se me va a desnutrir”, “tengo que insistir”.
Esto es más común de lo que crees!
El apetito infantil NO es lineal.
Y esto no es falta de disciplina, ni manipulación, ni capricho.
En niños de 1 a 3 años, el apetito sube y baja porque el crecimiento y la demanda energética no ocurren en línea recta.
Hay días de más movimiento, más gasto, más hambre… y otros días donde el cuerpo simplemente necesita menos.
El gran error es evaluar la salud de tu hijo por un plato.
En pediatría evaluamos tendencias: semanas, energía, ánimo, crecimiento, etc etc
Ahora lo más importante:
el problema casi nunca es que tu hijo coma poco un día.
El problema es lo que hacemos los adultos después:
presionar, insistir, negociar, distraer o perseguir con la cuchara.
Porque la evidencia muestra que la presión para comer puede alterar la autorregulación del apetito, aumentar el conflicto en la mesa y favorecer conductas alimentarias problemáticas como rechazo, aversión o ansiedad con la comida.
Por eso la meta no es “hacerlo comer”.
La meta es crear condiciones seguras para que coma mejor a largo plazo:
estructura, exposición repetida, paciencia y un ambiente emocional tranquilo.
Si este post te dio claridad, guárdalo y compártelo. La ciencia bien explicada también se comparte.
Wood AC, Blissett JM, Brunstrom JM, et al. Caregiver Influences on Eating Behaviors in Young Children: A Scientific Statement From the American Heart Association. Journal of the American Heart Association. 2020;9(10):e014520. doi:10.1161/JAHA.119.014520.
Galloway AT, Fiorito LM, Francis LA, Birch LL. “Finish Your Soup”: Counterproductive Effects of Pressuring Children to Eat on Intake and Affect. Appetite. 2006;46(3):318–323. doi:10.1016/j.appet.2006.01.019.
de Souza Rezende P, Bellotto de Moraes DE, Mais LA, Warkentin S, Augusto de Aguiar Carrazedo Taddei J. Maternal Pressure to Eat: Associations With Maternal and Child Characteristics Among 2-to 8-Year-Olds in Brazil. Appetite. 2019;133:40–46. doi:10.1016/j.appet.2018.10.014.