16/12/2025
Desde el desarrollo del lenguaje y la autorregulación, es importante recordar que los niños son activos, curiosos y están en constante aprendizaje. No están preparados para permanecer quietos, en silencio o inhibiendo su movimiento por periodos prolongados.
La regulación conductual se favorece cuando utilizamos normas simples, específicas y contextualizadas, por ejemplo:
✔️ “En la calle caminamos despacio, correr es peligroso.
✔️ “Puedes venir conmigo, pero sentado en el coche y luego jugamos.”
Estas indicaciones deben darse de manera gradual, ajustadas a la situación y al nivel de comprensión del niño, favoreciendo tanto el desarrollo del lenguaje como la regulación emocional.
Los niños no nacen sabiendo cómo comportarse. El adulto cumple un rol fundamental como modelo, guía y referente. Cuando acompañamos con lenguaje claro y expectativas realistas, la crianza se vuelve más calmada, respetuosa y comprensible para el niño.
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