12/02/2022
La vacunación de niños y adolescentes. Según el Centro para el control y prevención de enfermedades CDC la incidencia de enfermedad sintomática por COVID-19 en el rango de 0-17 años es de 31,3 en 100.000 casos, solamente superado por 18-49 años y superior a 50-64 años y más de 65 años.
Indudablemente, los casos hospitalizados y la mortalidad son mucho menores, indicando una menor gravedad de los casos. En el Reino Unido ha producido un incremento notable de casos, especialmente en rango de 0-18 años, siendo el grupo con mayor incidencia.
La situación actual de la vacuna COVID-19 en niños y adolescentes es la siguiente: En el rango de 12 a 18 años, la Agencia Europea ha aprobado dos vacunas mRNA (Comirnaty con 2ª dosis a los 21 días de la primera y Spikevac, con 2ª dosis a los 28 días de la primera).
En el rango de 5 a 12 años, la FDA ha aprobado Comirnaty con dos dosis de 10 µg cada una (a diferencia del resto de edades que contiene 30 µg). La Agencia Europea está evaluando los datos y probablemente proceda a su aprobación en breve.
En el caso de Comirnaty (BNT162b2), se publicaron estudios que demuestran una efectividad de la vacuna en adolescentes (12-18 años) frente a la variante Delta del 93%, dato importante en un momento en el que esta variante se ha mostrado prevalente en muchos países.
En España, con datos del 28 de Octubre 2021, el 84,2% de la población de 12 a 19 años, se encuentra vacunada con dos dosis. Para la evaluación de la vacuna BNT162b2 en las edades de 5 a 11 años, Pfizer ha presentado a la FDA (Reunión 170 del Comité Asesor de Vacunas y Productos Relacionados).
La solicitud de autorización de uso de emergencia, con unos datos de eficacia del 90,7% y una neutralización de la variante Delta a los 7 días tras la segunda dosis que representa un incremento de protección 29 veces el título GMT con relación al previo a la vacunación.
La incidencia en el rango de edad de 12-19 años (más del 80% con vacunación completa) ha pasado en un mes de 154 a 30/100.000, e incluso en la edad de menos de 12 años, población que todavía no se ha vacunado, un descenso en la incidencia de 150 a 54 por 100.000, demostrando una importante protección de grupo, hasta el punto de publicar en Lancet Respiratory Medicine el editorial.
España ha alcanzado la inmunidad de rebaño. Parece prematura esta afirmación, pero los datos de vacunación permiten el optimismo. La EMA, a la vista de los datos disponibles, ha aprobado el empleo de la vacuna BNT/Pfizer en niños de 5 a 11 años.
Los datos sobre efectividad de la vacuna BNT162b2 en adolescentes (12 a 18 años), indican que entre los pacientes adolescentes hospitalizados, dos dosis de la vacuna fue altamente efectiva frente a la hospitalización (94% eficacia), frente al ingreso en UCI )8% de eficacia) y frente a la necesidad de soporte respiratorio (98% de eficacia), no encontrando en la población vacunada ningún fallecido [141, 142].
Para niños de 5 a 11 años de edad se administra en dos dosis, con 3 semanas de diferencia, pero con una dosis más baja (10 microgramos) que la que se usa para personas de 12 años o mayores (30 microgramos). Los resultados de la evaluación de esta vacuna en niños de 5 a 11 años de edad, han demostrado que la administración de dos dosis de 10 µg de BNT162b2, con una separación de 21 días entre ellas es segura, inmunogénica y eficaz.
Los datos de infecciones en niños y adolescentes (0-17 años) obtenidos en USA por el CDC demuestran que en este país, con una vacunación escasa para sus posibilidades, había con fecha 2 de Octubre de 2021 un total de cerca de 150 millones de infectados, y más de 900.000 fallecimientos por Covid-19, con una baja mortalidad en las edades de 0-17 años de 645. Si recurrimos a la estadística, el riesgo de fallecer por una infección es bajo, pero existe; deberíamos compararlo con el riego de fallecer tras la vacunación y concluir que la vacuna protege.
No cabe duda que es imprescindible realizar una pedagogía sobre la conveniencia de vacunar a estos niños, cuya decisión caerá indudablemente en los padres y madres que preguntarán al pediatra sobre esta vacunación, conocedores por los medios de las posibles efectos secundarios de las vacunas (como de cualquier otra decisión). Parece muy necesario un documento de consenso dirigido por el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP), que aporte datos actualizables constantemente que permitan al pediatra aportar el link para aclarar las posibles dudas.