24/10/2025
*Rendición*
_23 de octubre_
«Al renunciar al control, conseguimos un poder mucho más grande.»
_Texto Básico, p. 51_
Cuando consumíamos, hacíamos todo lo posible para manejar las cosas a nuestro antojo. Usábamos todas las tretas imaginables para tener al mundo bajo control. Cuando conseguíamos lo que queríamos, nos sentíamos poderosos e invencibles; cuando no, nos sentíamos vulnerables y derrotados. Pero esto no nos detenía, sencillamente nos obligaba a nuevos esfuerzos para controlar y manipular nuestra vida hasta lograr un estado de gobernabilidad.
Tramar cosas era la forma de negar nuestra impotencia. En tanto pudiéramos distraernos con nuestros planes, postergábamos aceptar que estábamos fuera de control. Pero poco a poco nos dimos cuenta de que nuestra vida se había vuelto ingobernable y que toda la astucia y manipulación del mundo no iban a ponerla de nuevo en orden.
Cuando admitimos nuestra impotencia, dejamos de tratar de controlar y nos las arreglamos para vivir mejor: nos rendimos. Como nuestro poder no es suficiente, buscamos un Poder más grande que nosotros. Como necesitamos apoyo y orientación, pedimos a ese Poder que cuide de nuestra voluntad y nuestra vida. En lugar de intentar programar nuestra propia vida, pedimos también a otras personas en recuperación que compartan su experiencia sobre cómo vivir el programa de NA. La fuerza y la orientación que buscamos están a nuestro alrededor; lo único que tenemos que hacer es apartarnos del ego para encontrarlas de un Dios bondadoso, menos nos importará la opinión de los demás.
*Sólo Por Hoy:*
Trataré de no tramar ni manipular a mi antojo para tener una vida gobernable.
Mediante el programa de NA, me entregaré al cuidado de mi Poder Superior.
Muchos empezamos a apreciar de verdad nuestra recuperación al llegar al Undécimo Paso. En él, nuestra vida cobra un sentido más profundo. Al renunciar al control, conseguimos un poder mucho más grande. La naturaleza de nuestra creencia determinará nuestra forma de orar y meditar. Lo único que necesitamos es estar seguros de que nuestra manera de creer nos funciona. En recuperación, lo que cuentan son los resultados. Como ya se ha mencionado, nuestras oraciones parecieron funcionarnos desde el momento en que llegamos al Programa de Narcóticos Anónimos y nos rendimos ante nuestra enfermedad. El contacto consciente que aquí se describe es el resultado directo de vivir los pasos. Empleamos este paso para mejorar y mantener nuestra espiritualidad.
Cuando llegamos a NA, recibimos ayuda de un Poder más grande que nosotros. Fue un proceso puesto en marcha por nuestra rendición al programa. El propósito del Undécimo Paso es tomar mayor conciencia de este poder y mejorar capacidad de usarlo como fuente de fortaleza en nuestra nueva vida.
Cuanto más mejoramos el contacto consciente con nuestro Dios a través de la oración y la meditación, más fácil es decir: «Hágase Tu voluntad, no la mía». Si podemos pedir ayuda a Dios cuando la necesitamos, nuestra vida mejora. Las experiencias que ciertas personas cuentan sobre la meditación y sus creencias religiosas personales no siempre nos sirven. Nuestro programa no es religioso, sino espiritual. Cuando llegamos al Undécimo Paso, los defectos de carácter que nos habían causado problemas en el pasado ya han sido abordados con trabajo de los pasos anteriores. La imagen del tipo de persona que nos gustaría ser, no es más que una visión fugaz de la voluntad de Dios para con nosotros. Nuestra perspectiva a menudo es tan limitada que solo vemos nuestros deseos y necesidades inmediatas.
*UN PRINCIPIO ESPIRITUAL POR DÍA*
23 de octubre
*Expresar nuestra autonomía con integridad*
La autonomía nos permite expresar lo que somos con integridad y llevar un mensaje: la verdad de nuestra experiencia, cada uno a su manera.
_-Los principios que nos guían, «Cuarta Tradición», reflexión inicial, Pág. 60_
La autonomía de la que habla la Cuarta Tradición es muy atractiva para muchos de nosotros en NA. Somos personas que tendemos a dar mucho valor a la autodeterminación, Durante la adicción activa, la insistencia en hacer las cosas a nuestra manera a menudo producía malos resultados, en general porque «nuestra manera» tenía mucho más que ver con el egocentrismo que con la integridad En recuperación, la autonomía es más un activo que un pasivo, tal como expresa el Texto Básico: «Nuestro auténtico valor consiste en ser nosotros mismos»,
Es la segunda mitad de la Cuarta Tradición la que nos mantienen en el buen camino: «excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a NA en su totalidad», Para los grupos de NA, eso significa que consideramos nuestro papel parte de la Confraternidad, que no solo tenemos en cuenta lo que quiere nuestro grupo, Como adictos en recuperación, a nivel personal, buscamos un equilibrio entre nuestro derecho a hacer lo que queremos y nuestra responsabilidad hacia quienes nos rodean: familia, amigos, la Confraternidad y la sociedad Una forma de empezar a aprender sobre ese equilibrio consiste en cómo compartimos en las reuniones.
«Cuando era nuevo, mi forma de compartir era exageradamente agresiva, lo que alteraba a alguna gente —escribió un miembro—, Mi justificación era: "Bueno, iY0 soy así!! Al cabo de un tiempo, empecé a tratar de imitar la manera en que compartían los demás, pero, como no era mi propia voz, siempre me salía mal, A la larga, acabé sintiéndome cómodo con mi forma de ser, pero tratando de pensar también en los sentimientos de quienes me rodeaban... Por fin empezaba a conectar».
Si hay un grupo de personas capaz de detectar algo falso, es el de los adictos. La autenticidad transmite un mensaje que perdura, tanto si la expresamos por medio de una interpretación deslumbrante o de un discurso discreto y en voz baja, Tanto si tratamos de llegar al adicto que todavía sufre como de salvar nuestra propia vida, intentamos buscar el justo equilibrio entre autonomía y responsabilidad, libertad y autocontrol, autodeterminación y conexión.
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_*Ser autónomos no significa ignorar a quienes nos rodean. Practicaré el equilibrio entre libertad personal y responsabilidad social.*_
"LO QUE SABEMOS MEJOR
23 de octubre
“¡Zapatero a tus zapatos!”… más vale que hagas una cosa perfectamente bien que muchas mal hechas. Este es el tema central de esta tradición, el punto alrededor del cual toda nuestra Sociedad se congrega en unidad. La vida misma de nuestra Comunidad depende de la conservación de este principio.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 146
La supervivencia de A.A. depende de la unidad. ¿Qué pasaría si un grupo decidiera convertirse en una agencia de empleos, un centro de tratamiento o una agencia de servicio social? Demasiada especialización conduce a ninguna especialización, a desperdicio de esfuerzos y, finalmente, a la decadencia. Yo tengo la capacidad de compartir mis sufrimientos y mi forma de recuperación con el recién llegado. La conformidad al propósito primordial de A.A. asegura la protección del maravilloso regalo de la sobriedad, así es que mi responsabilidad es enorme. La vida de millones de alcohólicos está íntimamente ligada a mi competencia para “llevar el mensaje al alcohólico que aún sufre”."
Algunos empezaban arriba e iban bajando hasta la
planta baja para convertirse en miembros del club; otros
empezaban en el club y, después de pescarse una borrache-
ra, ingresaban en la planta de desintoxicación y luego as-
cendían al tercer piso para educarse. En cuanto a actividad,
era como una colmena; pero a diferencia de la actividad de
una colmena, todo era confusión. Un grupo de A.A., como
tal, era sencillamente incapaz de encargarse de semejante
proyecto. Esto se descubrió demasiado tarde. Entonces se
produjo la inevitable explosión—como el día en que estalló
la caldera de la fábrica de fuegos artificiales. El grupo se vio
envuelto en una fría y opresiva nube de miedo y frustración.
Cuando se disipó, algo maravilloso había ocurrido. El
promotor principal escribió una carta a la oficina de la Fun-
dación, diciendo que ojalá hubiera prestado más atención a
la experiencia de A.A. Luego hizo lo que llegaría a convertir-
se en algo clásico de A.A. Todo cabía en una tarjeta tamaño
postal. En la cubierta decía: “Primer Grupo de Villanueva:
Regla #62”. Al desdoblar la tarjeta una sola frase mordaz
saltaba a la vista: “No te tomes tan en serio, hombre”.
De esta manera, un grupo de A.A., bajo el amparo de la
Cuarta Tradición, había ejercido su derecho a equivocar-
se. Además, había prestado un gran servicio a Alcohólicos
Anónimos, por haber estado humildemente dispuesto a
aplicar las lecciones que había aprendido. Habían logra-
do sobreponerse con buen humor para seguir dedicándose
a mejores cosas. Incluso el arquitecto principal, rodeado
por las ruinas de su sueño, no pudo evitar reírse de sí mis-
mo—y esto es el colmo de la humildad.
CUARTA TRADICIÓN — forma larga
Con respecto a sus propios asuntos, todo grupo de A.A.
debe ser responsable únicamente ante la autoridad de su
propia conciencia.
*Responsabilidad*
_24 de octubre_
«No somos responsables de nuestra enfermedad, sino únicamente de nuestra recuperación. A medida que empezamos a aplicar lo que aprendemos, nuestra vida comienza a cambiar y mejorar.»
_Texto Básico, p. 103_
Cuanto más avanzamos en recuperación, menos evitamos la responsabilidad sobre nosotros y nuestros actos. Aplicando los principios del programa de Narcóticos Anónimos, podemos cambiar nuestra vida. Nuestra existencia cobra un nuevo significado al aceptar la responsabilidad y la libertad de elección que ésta implica. No damos la recuperación como cosa segura.
Asumimos la responsabilidad de nuestra recuperación trabajando los Doce Pasos con un padrino. Vamos regularmente a reuniones y compartimos con el recién llegado lo que nos han dado desinteresadamente: el don de la recuperación. Nos integramos en nuestro grupo habitual y compartimos la recuperación con el adicto o la adicta que todavía sufre. A medida que aprendemos a practicar eficazmente los principios espirituales en todos los aspectos de nuestra vida, la calidad de ésta mejora.
*Sólo Por Hoy:*
Si uso las herramientas espirituales que he conseguido en recuperación, estoy dispuesto a y puedo tomar decisiones responsables.
En nuestra recuperación descubrimos que es esencial aceptar la realidad. Una vez que podemos hacerlo, nos damos cuenta de que no es necesario consumir dr**as para intentar cambiar nuestra percepción. Sin dr**as, y si nos aceptamos a nosotros mismos y al mundo tal como es, tenemos la oportunidad de empezar a funcionar como seres humanos útiles. Aprendemos que los conflictos forman parte de la realidad y, en lugar de huir de ellos, aprendemos nuevas maneras de resolverlos. Son parte del mundo real. Frente a los problemas, aprendemos a no dejarnos llevar por las emociones. Nos ocupamos de los problemas que se presentan e intentamos no forzar soluciones. Hemos aprendido que si una solución no es práctica, no es espiritual. En el pasado convertíamos situaciones sencillas en problemas, hacíamos montañas de simples granos de arena. Nuestras mejores ideas nos trajeron hasta aquí. En recuperación, aprendemos a depender de un Poder más grande que nosotros. No tenemos todas las respuestas ni las soluciones, pero podemos aprender a vivir sin dr**as. Si nos acordamos de vivir «sólo por hoy», podemos mantenernos limpios y disfrutar de la vida.
No somos responsables de nuestra enfermedad, sino únicamente de nuestra recuperación. A medida que empezamos a aplicar lo que aprendemos, nuestra vida comienza a cambiar y mejorar. Pedimos ayuda a los adictos que están disfrutando de la vida libres de la obsesión de consumir dr**as. No hace falta que entendamos este programa para que funcione; .… lo único que debemos hacer es seguir las sugerencias.
Los Doce Pasos son esenciales en el proceso de recuperación, nos proporcionan alivio porque son una nueva forma de vida espiritual que nos permite participar de nuestra propia recuperación.
Los Doce Pasos se convierten desde el primer día en parte de nuestra vida. Al principio, quizás seamos muy negativos y sólo nos permitimos agarrarnos al Primer Paso. Luego el miedo empieza a ser menor y podemos emplear estas herramientas de forma más completa para sacarles mayor provecho. Nos damos cuenta de que los viejos sentimientos y temores son síntomas de nuestra enfermedad. Ahora es posible la auténtica libertad.
*UN PRINCIPIO ESPIRITUAL POR DÍA*
24 de octubre
*La conciencia y el Décimo Paso*
.. se trata [...] de estar en sintonía con la voz de la conciencia y escuchar lo que nos está diciendo. Cuando tenemos la incómoda sensación de que las cosas no van bien, debemos prestarle atención.
_-Funciona, Décimo Paso, Pág.107-108_
Gracias al programa de NA, nuestra época de justificar nuestro mal comportamiento a quedado mayormente atrás. Sin duda seguimos cometiendo errores, algunos muy grandes pero nos apresuramos a arreglar nuestros desastres. En lugar de insistir con obstinación o buscar excusas cuando atacamos o nos autodestruimos, dejamos que nuestros errores nos recuerden que seguimos siendo muy humanos y que necesitamos un mantenimiento espiritual regular.
«Eso es lo que tiene estar en recuperación, ¿no? —compartió un miembro—. Tengo conciencia de mí y del mundo que me rodea, Cuando meto la pata, no puedo hacer como si todo fuera a las mil maravillas, aunque a veces lo intento», La mala memoria puede parecer un sustituto atractivo de una conciencia tranquila. Pero no lo es. Con frecuencia nos lleva a tratar de encontrar distracciones nuevas para olvidar. Afortunadamente, aunque a veces parezca lo contrario, no podemos desaprender lo que sabemos sobre nosotros, Reconocemos nuestra parte de responsabilidad en todas nuestras dificultades y detectamos nuestros defectos incluso aunque aparezcan con nuevos disfraces, Por mucho que intentemos cerrarnos en banda y no aflojar, hemos desarrollado una conciencia.
En vez de esperar hasta las tres de la madrugada para que nos despierte la conciencia, el Décimo Paso nos ofrece una manera de hacer limpieza y mantenerla al día. Adoptamos —y a veces retomamos— la costumbre de reflexionar con regularidad, nos tomamos el tiempo necesario para permanecer en sintonía con el medidor interno de nuestra conciencia, Examinamos nuestro comportamiento con empatía y nos preguntamos: «¿He tratado a los demás como me gustaría que me traten a mí?». Nos decimos la verdad, tomamos nota de cuándo reaccionamos de forma admirable y dónde debemos mejorar el enfoque la próxima vez. Cultivar la conciencia es un subproducto de esta práctica y vale la pena el esfuerzo de vivir una vida guiada por la conciencia.
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_*Hoy viviré de acuerdo con mi conciencia, me dedicaré a desarrollarla mejor mientras reflexiono sobre mis errores y disfruto de lo bueno que surge al vivir según mis valores.*_
"“POR FE Y POR OBRAS”
24 de octubre
En el yunque de la experiencia, se martilló la estructura de nuestra Sociedad… Así ha sido con A.A. Mediante la fe y las obras hemos podido seguir adelante aprovechando las lecciones de una increíble experiencia. Estas lecciones están vivas hoy en las Doce Tradiciones de Alcohólicos Anónimos, las cuales —Dios mediante— nos sostendrán y mantendrán unidos mientras Él nos necesite.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 127
Dios me ha concedido el derecho de equivocarme a fin de que nuestra Comunidad exista como existe hoy. Si yo pongo la voluntad de Dios primero en mi vida, es casi seguro que A.A., como yo lo conozco, permanezca como está hoy."
A muchos les parece que tanta libertad para el individuo
equivale a una anarquía total. Todo recién llegado, todo ami-
go, al conocer a A.A. por primera vez, se quedan sumamente
perplejos. Ven una libertad que raya en el libertinaje; no obs-
tante, se dan cuenta inmediatamente de la irresistible deter-
minación y dedicación que tiene A.A. Preguntan, “¿Cómo
puede tan siquiera funcionar tal pandilla de anarquistas?
¿Cómo es posible que den preferencia a su bienestar común?
¿Qué puede ser lo que les mantiene unidos?”
Aquellos que miran más detenidamente, no tardan en
descubrir la clave de esta extraña paradoja. El miembro de
A.A. tiene que amoldarse a los principios de recuperación.
En realidad su vida depende de la obediencia a principios
espirituales. Si se desvía demasiado, el castigo es rápido y
seguro; se enferma y muere. Al comienzo, obedece porque
no le queda más remedio; más tarde, descubre una manera
de vivir que realmente le agrada. Además, se da cuenta de
que no puede conservar esta preciosa dádiva a menos que la
comparta con otros. Ni él ni ningún otro pueden sobrevivir
a menos que lleve el mensaje de A.A. En el momento en
que este trabajo de Paso Doce resulta en la formación de un
grupo, se descubre otra cosa—que la mayoría de los indivi-
duos no pueden recuperarse a menos que exista un grupo.
Se da cuenta de que el individuo no es sino una pequeña
parte de una gran totalidad; que para la preservación de
la Comunidad, no hay ningún sacrificio personal que sea
demasiado grande. Va descubriendo que tiene que silenciar
el clamor de sus deseos y ambiciones personales, cuando
éstos pudieran perjudicar al grupo. Resulta evidente que si
no sobrevive el grupo, tampoco sobrevivirá el individuo.
Así que, desde el mismo comienzo, la cuestión de cómo
vivir y trabajar juntos como grupos ha tenido para noso-
tros una importancia primordial. En el mundo a nuestro
alrededor, vimos personalidades destrozar pueblos enteros.
La lucha por la riqueza, el poder y el prestigio estaba des-
garrando como nunca a la humanidad.