27/03/2026
*Buscar las cualidades*
_27 de marzo_
«De acuerdo con los principios de la recuperación, tratamos de no juzgar, poner etiquetas ni moralizar.»
_Texto Básico, p. 13_
¿Cuántas veces en recuperación hemos malinterpretado el comportamiento de otro, formulado un juicio precipitado, puesto una etiqueta y encasillado completamente a un individuo? Quizás tenían un concepto de un Poder Superior diferente del nuestro, por lo tanto llegamos a la conclusión de que sus creencias no eran espirituales. O tal vez vimos a una pareja discutir y dimos por sentado que era una relación enfermiza, aunque más adelante descubrimos que el matrimonio había tenido éxito durante muchos años.
Encasillar irreflexivamente a nuestros compañeros nos ahorra el esfuerzo de tener que conocerlos. Cada vez que juzgamos el comportamiento de otro, dejamos de verlo como un posible amigo y compañero de viaje en el camino de la recuperación.
Si se nos ocurriera preguntar a las personas a las que juzgamos si les gusta que las etiqueten, nos responderían con un sonoro «no». Si nos lo hicieran a nosotros, ¿no nos sentiríamos subestimados? Claro que sí. Así como queremos que los demás vean nuestras mejores cualidades, nuestros compañeros adictos también quieren ser bien considerados. Nuestro programa de recuperación nos pide que veamos la vida positivamente. Cuanto más atención prestemos a las cualidades de los demás, más las veremos en nosotros.
*Sólo por Hoy:*
Descartaré mis críticas negativas a los demás y me centraré, en cambio, en apreciar las cualidades favorables de todos.
Lit del SxH del 27 de marzo.
Queremos que el lugar en el que nos recuperamos sea seguro y esté libre de influencias externas. Para la protección de la confraternidad, insistimos en que no se traiga a las reuniones droga alguna ni material relacionado con la misma.
Dentro de la confraternidad, nos sentimos en la más plena libertad para expresarnos porque no tenemos ningún vínculo con la policía. Nuestras reuniones tienen un ambiente de identificación. De acuerdo con los principios de la recuperación, tratamos de no juzgar, poner etiquetas ni moralizar. Nadie nos reclutó y ser miembro es gratis. NA no ofrece asesoramiento ni servicios sociales.
Nuestras reuniones son un proceso de identificación, esperanza y participación. El corazón de NA late cuando dos adictos comparten su recuperación. Lo que hacemos se convierte en realidad cuando lo compartimos y .…en las reuniones habituales todo esto sucede en mayor escala. Una reunión tiene lugar cuando dos o más adictos se encuentran para ayudarse mutuamente a mantenerse limpios.
Al principio de la reunión leemos literatura de NA que está a disposición de todos. Algunas reuniones tienen oradores, discusiones sobre un tema o ambas cosas a la vez. Las reuniones cerradas son sólo para adictos o para aquellos que crean tener un problema con las dr**as. Las reuniones abiertas acogen a toda persona que desee conocer nuestra confraternidad. El ambiente de recuperación se protege por medio de las Doce Tradiciones. Nos autofinanciamos completamente con las contribuciones voluntarias de nuestros miembros. Independientemente del lugar donde se realicen nuestras reuniones, no estamos afiliados a ninguna organización. Las reuniones proporcionan un lugar para estar con otros adictos. Lo único que hace falta para celebrarlas son dos adictos que se interesen y compartan.
*UN PRINCIPIO ESPIRITUAL POR DÍA*
27 de marzo
*La autonomía y nuestras decisiones*
Nuestras decisiones nos definen.
_-Vivir limpios, Capítulo dos, “El contacto con los demás”_
Ninguno de nosotros ha elegido tener la enfermedad de la adicción. Tampoco elegimos la educación recibida, el grupo demográfico al que pertenecemos, nuestra identidad o cultura, o tener una serie de defectos de carácter específicos (o virtudes). Estos aspectos de nosotros no cuentan toda nuestra historia, ni mucho menos. Esta realidad tampoco niega la responsabilidad sobre nuestra autonomía personal, nuestro libre albedrío para tomar decisiones que, en muchos sentidos, pueden estar determinadas por estas características. Autonomía personal es tener la capacidad y la disponibilidad de actuar según el propio criterio. Como adictos en recuperación, nuestro objetivo en materia de autonomía personal es tener la capacidad y la buena disposición de actuar de acuerdo con los principios espirituales, en contraste con el egocentrismo que determinaba muchas de las decisiones que tomábamos durante la adicción activa.
Por medio de los Doce Pasos de NA, analizamos la mano que nos tocó cuando repartieron esas cartas y lo que hicimos con ellas. Este trabajo nos abre muchas puertas para tomar decisiones conscientes de quiénes somos, que están en consonancia con nuestros verdaderos valores y con un propósito más elevado. «En el Cuarto Paso tuve una revelación que muchos tenemos: me di cuenta de que aferrarme a mis resentimientos era una elección que frenaba mi avance. Y mi experiencia con el Séptimo Paso me demuestra que cuando estoy a punto de dejarme llevar por un defecto de carácter, puedo elegir -escribió un miembro. Para mí, autonomía es ese momento de gracia en que pido: "Ayúdame a elegir de otra manera porque quiero vivir de otra manera"».
Somos lo que hacemos, no lo que sentimos o pensamos que somos. No somos todo exterior ni todo interior. Podemos ser amables sin sentirnos amables. Podemos sentirnos amables y no actuar con amabilidad. Nuestras decisiones son un reflejo de nuestras prioridades: cómo tratamos a la gente en nuestra vida (desde nuestro padrino hasta una persona que nos gusta para salir o alguien que nos atiende en una cafetería), cómo pasamos nuestro tiempo o gastamos nuestro dinero, cómo nos portamos cuando nadie nos ve. Ya no vivimos por defecto o indirectamente a través de otros; hemos forjado la persona que somos de verdad y podemos tomar decisiones que reflejan esta versión de nosotros. Somos autónomos, responsables de nuestros sentimientos, palabras y actos. Y así como nadie puede hacernos hacer nada, tampoco podemos tomar decisiones por los demás.
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_*Mi autonomía, mi buena disposición. Mi decisión. Ahora bien, ¿qué prioridades establezco que reflejen cómo quiero vivir?*_
LAS LIBERTADES DE A.A.
27 de marzo
Ya sabemos lo que verdaderamente son nuestras diversas libertades; y confiamos en que ninguna generación futura de A.A. se sienta en la obligación de limitarlas. Nuestras libertades de A.A. constituyen la tierra en que puede florecer el auténtico amor…
EL LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 303
Yo tenía deseos inmensos de libertad. Primero, libertad para beber; más tarde, liberación de la bebida. El programa de recuperación de A.A. tiene su base en la libre elección. No hay mandatos, leyes ni mandamientos. El programa espiritual de A.A., como se ha delineado en los Doce Pasos, y por el cual se me ofrecen libertades aun mayores, es solamente sugerido. Yo puedo tomarlo o dejarlo. Se ofrece el apadrinamiento, no se fuerza, y yo voy y vengo como lo desee. Son éstas, y otras libertades, las que me permiten recobrar la dignidad, que fue aplastada por la carga de la bebida, y que tanto se necesita para apoyar una sobriedad duradera.
El Grupo y la Comunidad Mundial
En el momento en que por el trabajo de Paso Doce se forma un grupo, se
hace el descubrimiento de que la mayoría de los individuos no pueden
recuperarse a menos que exista un grupo. Cada miembro cae en la
cuenta de que no es sino una pequeña parte de un gran todo; que ningún
sacrificio personal es demasiado grande ante la preservación de la
Comunidad. Descubre que el clamor de sus deseos y sus ambiciones
internas deben silenciarse si es que han de causarle algún daño al
grupo. Se ve claramente que si no sobrevive el grupo, tampoco
sobrevive el individuo.
* * *
El miembro solitario marinero, el A.A. que se ha ido a la guerra en
ultramar - todos estos miembros saben que pertenecen a la comunidad
mundial de A.A., que su separación no es sino física, que sus
compañeros pueden estar tan cerca como el siguiente puerto de escala.
De altísima importancia es que tienen la certeza de que la gracia de Dios
está con ellos en alta mar o en su remoto puesto fronterizo, al igual que
está en su propio hogar".
1. DOCE Y DOCE, pág. 136 - 2. CARTA, 1966
En el momento en
que este trabajo de Paso Doce resulta en la formación de un
grupo, se descubre otra cosa—que la mayoría de los indivi-
duos no pueden recuperarse a menos que exista un grupo.
Se da cuenta de que el individuo no es sino una pequeña
parte de una gran totalidad; que para la preservación de
la Comunidad, no hay ningún sacrificio personal que sea
demasiado grande. Va descubriendo que tiene que silenciar
el clamor de sus deseos y ambiciones personales, cuando
éstos pudieran perjudicar al grupo. Resulta evidente que si
no sobrevive el grupo, tampoco sobrevivirá el individuo.
Así que, desde el mismo comienzo, la cuestión de cómo
vivir y trabajar juntos como grupos ha tenido para noso-
tros una importancia primordial. En el mundo a nuestro
alrededor, vimos personalidades destrozar pueblos enteros.
La lucha por la riqueza, el poder y el prestigio estaba des-
garrando como nunca a la humanidad.