01/11/2025
Feliz día a todos los santos anónimos que día a día hacen de este mundo un lugar mejor.
¡Feliz día de todos los santos, especialmente los santos desconocidos de la puerta de al lado!
"La vida de los santos revela el estilo de vida del Reino de los cielos: una existencia marcada por el sufrimiento amante y la esperanza que no decepciona. La vida de las bienaventuranzas.
Me gustaría ilustrarlo con la vida de una santa que no es de las más conocidas, y cuya memoria se celebra el 20 de Octubre, Santa María Bertila de Boscardin.
Hija de campesinos, nace en Italia en 1888. Desde pequeña, como todos en aquella época, se dedica a la vida agrícola y a las tareas domésticas, sin posibilidad de completar sus estudios y sufriendo el mal carácter de su padre. Deseosa de entregarse al Señor, pidió consejo al párroco, quien le sugirió el instituto de las hermanas Maestras de Santa Dorotea: allí ingresó y continuó realizando las tareas domésticas, en las que tenía especial destreza.
Tras los primeros votos temporales, prestó su servicio en un hospital al cuidado de los enfermos. Con el fin de desempeñar mejor su tarea, estudia para obtener el título de enfermera. La Guerra Mundial de 1914-18 supone un gran trabajo para todo el personal hospitalario, y en esta dolorosa situación no escatima esfuerzos. Posteriormente, tras ser trasladada a otra comunidad, atiende a los enfermos con paciencia y dedicación ejemplares. A este periodo se remontan los malentendidos con algunos médicos y con su superiora, que decide alejarla de los enfermos y enviarla a trabajar a la lavandería. Es un periodo muy doloroso para María Bertila, pero lo aceptó en silencio y sin perder su alegría.
De vuelta al hospital, reanuda su incansable servicio a los enfermos. Muere en 1922 a causa de un tumor operado ya dos décadas antes, que ahora se había reproducido. Se produjeron muchos milagros atribuidos a ella, y en 1952 fue beatificada por Pío XII y canonizada en 1961 por Juan XXIII.
Vivió las Bienaventuranzas de forma silenciosa, pero profundamente heroica, encarnando el espíritu del Evangelio en su servicio humilde. Su vida fue una respuesta encarnada a cada Bienaventuranza:
* Nació en una familia campesina, fue considerada “limitada” intelectualmente, pero vivió con total humildad y verdadera pobreza de espíritu.
* Soportó humillaciones dentro de su congregación sin quejarse, con mansedumbre y obediencia.
* Consoló a los que lloran, enfermos y moribundos, especialmente durante la guerra, compartiendo su sufrimiento.
* Sirvió con dedicación a los más necesitados, sin buscar reconocimiento, solo satisfacer el hambre y sed de justicia de los enfermos.
* Su visible limpieza de corazón fue posible, por estar centrada en la Eucaristía y la oración constante.
* En medio del caos de la guerra, fue agente de paz y consuelo en los hospitales y entre sus hermanas.
* A pesar de ser marginada por algunas superioras, sufriendo una auténtica persecución, nunca dejó de servir con amor."
Luis Casasús, Presidente de las misioneras y los misioneros identes