03/02/2026
Nadie nos enseñó a mirarnos con ternura.
Nos enseñaron a compararnos, a medirnos, a desconfiar unas de otras.
En terapia muchas mujeres descubren algo clave:
esa competencia no era personalidad, era una herida aprendida.
Cuando empiezas a sanar: ✨ la otra mujer deja de ser amenaza
✨ puedes escuchar sin juzgar
✨ aparece la admiración en vez de la comparación
✨ entiendes que no somos rivales, somos contexto
La sororidad no siempre nace sola.
A veces se construye cuando sanas lo que te dolió.
🤍 Si sientes que este proceso te resuena, la terapia puede ser un espacio seguro para sanar esas heridas y vincularte distinto.
📩 Escríbeme si quieres acompañamiento terapéutico.