13/07/2025
💤 Dormir bien también es una cuestión laboral.
En entornos laborales exigentes, la privación del sueño se ha convertido en un problema silencioso pero de alto impacto. Lejos de ser una elección personal, el descanso adecuado es una necesidad biológica que incide directamente en la salud ocupacional, la seguridad y la productividad.
Según la Guía de recomendaciones para la salud del sueño en entornos laborales, el insomnio crónico puede representar hasta un 0,82% de pérdida del PIB anual, con un promedio de:
🔹 11-18 días de absentismo,
🔹 39-45 días de presentismo, y
🔹 44-55 días de pérdida de productividad al año.
Dormir mal no solo reduce el rendimiento individual:
🔹 Disminuye la concentración y la toma de decisiones.
🔹 Aumenta los errores, lapsos de atención y accidentes.
🔹 Afecta la comunicación y el trabajo en equipo.
🔹 Incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y mentales.
🔹 Favorece el ausentismo, presentismo y burnout.
La OMS ya lo ha advertido: vivimos en una sociedad con déficit crónico de sueño. El 70% de la población duerme menos de lo necesario y hasta el 45% desarrollará algún trastorno grave del sueño.
¿Qué pueden hacer las organizaciones?
Promover la educación sobre higiene del sueño es una inversión en salud, seguridad y rendimiento laboral.
📌 Difundir buenas prácticas de descanso.
📌 Capacitar en desconexión digital.
📌 Generar entornos que respeten los ritmos biológicos.
👉 Dormir bien no es una pérdida de tiempo, es una de las estrategias más efectivas para mejorar el desempeño humano y prevenir riesgos en el trabajo.
Fuente: Guía de Recomendaciones para la Salud del Sueño en Entornos Laborales, Alianza por el Sueño.