28/11/2025
Violación del "Código Deontológico Médico"
Según el "Código Deontológico Médico Internacional", los médicos tienen la obligación profesional de **conocer en detalle la composición, los efectos, las indicaciones, las contraindicaciones y las posibles interacciones** de cualquier medicamento que administren o recomienden. Esto incluye "las vacunas", porque "las vacunaciones son medicamentos inyectables" y, por lo tanto, requieren el mismo nivel de conocimiento, responsabilidad y control que un antibiótico o cualquier otro fármaco.
Por esta misma razón, el médico **debería emitir una prescripción formal (la receta firmada)** antes de administrar una vacuna, exactamente igual que hace con cualquier medicamento que prescribe. Este acto forma parte de su responsabilidad profesional y es coherente con el principio ético fundamental de conocer el medicamento que ofrece al paciente.
Sin embargo, en la práctica, muchos médicos "no realizan esta prescripción formal para las vacunas*" En lugar de eso, envían mensajes, correos electrónicos o comunicaciones genéricas a pacientes que ni siquiera ven desde hace años, indicando que “deben vacunarse”, sin saber si esa persona "está bien, está enferma, tiene alergias o presenta contraindicaciones". Este comportamiento contradice directamente la obligación profesional de evaluar al paciente antes de administrar cualquier medicamento.
Al mismo tiempo, en televisión y en los medios de comunicación aparecen **periodistas, presentadores, comediantes e incluso políticos** hablando de vacunas y repitiendo mensajes de promoción como si se tratara de un producto comercial.
No son médicos, no conocen la situación clínica de quienes los escuchan y, sin embargo, "ejercen una influencia real sobre el público", que a menudo sigue esas recomendaciones como si provinieran de una autoridad sanitaria. Esto constituye una forma de "propaganda", similar a la publicidad comercial de un automóvil o de cualquier otro producto que necesita ser vendido, independientemente de su calidad.
Esta propaganda beneficia directamente a las "farmacéutica", cuyos presupuestos de marketing y publicidad en televisión son extremadamente altos y financian a los mismos canales y programas que luego promueven estos mensajes. La influencia mediática "no sustituye" la evaluación clínica ni el acto médico, pero sí puede "inducir" a las personas a tomar decisiones que deberían depender exclusivamente de una relación médico–paciente basada en información real y personalizada.
A ello se suma que, cuando se pregunta a algunos médicos ¿cuál es la composición exacta de una vacuna? a menudo no pueden responder y se limitan a frases genéricas como: “es segura”, “no pasa nada”, “no da problemas”.
Pero el "consentimiento informado" del paciente "no reemplaza" la responsabilidad profesional del médico ni su deber de conocimiento.
El Código Deontológico Médico Internacional establece claramente que **ningún médico debe administrar un medicamento cuyo contenido no conoce**, y que siempre debe proporcionar al paciente **información precisa, comprensible y completa**.
Por lo tanto, las prácticas descritas, falta de prescripción formal, ausencia de evaluación clínica, desconocimiento de la composición y delegación de la influencia sanitaria a figuras mediáticas no médicas, constituyen una clara "violación del Código Deontológico Médico", que exige conocimiento, responsabilidad y rigor profesional en la administración de cualquier medicamento, incluidas las vacunas.
Dr. Christian Daniel Vinueza Castillo