18/01/2026
Cuando el medicamento se usa para “manejar” y no para sanar
Cada vez es más común que a niños con TDAH se les recete medicación como primera y, a veces, única respuesta. Se nos dice que es para “ayudarlos”, para que se concentren, se comporten o encajen.
Pero pocas veces se habla con la misma claridad de los costos reales que esto puede tener en su desarrollo.
Medicamentos psicoestimulantes y otros fármacos pueden provocar efectos secundarios importantes: alteraciones del sueño, pérdida del apetito, ansiedad, irritabilidad, embotamiento emocional y, en algunos casos, dependencia psicológica. Más grave aún, muchos niños crecen creyendo que algo está “mal” en ellos y que solo funcionan si están medicados.
El TDAH no es simplemente un problema a silenciar. Es una condición que requiere nutrición, comprensión, acompañamiento, estructura, movimiento, límites claros, educación emocional y apoyo familiar y escolar.
Medicar sin un abordaje integral puede convertirse en una forma rápida de controlar conductas, pero no necesariamente de ayudar a la persona.
No todos los niños necesitan medicación. Y cuando se considera, debería ser el último recurso, no el primero. Los niños no son problemas que se corrigen químicamente; son seres en desarrollo que necesitan tiempo, guía, paciencia y respeto.
Cuidar la salud mental infantil también implica cuestionar soluciones fáciles y atrevernos a hacer el trabajo más difícil: educar, acompañar y formar con conciencia y valores.
Porque manejar no es lo mismo que sanar.
Y callar un síntoma no es lo mismo que entender a un niño.
Master Robert Almagro