21/02/2026
La violencia ginecobstétrica no es un evento aislado ni un error individual. Es una forma de violencia estructural que ocurre dentro del sistema de salud y que se sostiene en jerarquías históricas sobre los cuerpos de mujeres y personas gestantes.
Cuando se realizan procedimientos sin consentimiento libre e informado, cuando se minimiza el dolor, cuando se impone autoridad médica por encima de la autonomía, estamos ante una práctica que vulnera derechos.
En Ecuador existe al menos un caso reconocido por la Corte Constitucional en el que una adolescente fue esterilizada sin consentimiento en un hospital público. Sin embargo, no existen estadísticas nacionales que permitan dimensionar la magnitud del problema.
La falta de datos no significa que no exista violencia. Significa que no se está midiendo.
Este 2026, desde el Observatorio, vamos a nombrarla, documentarla y exigir responsabilidad estatal.
El sistema de salud también nos violenta.
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