15/02/2026
Cada 15 de febrero, el Día de la Prevención del Cáncer Infantil nos invita a reflexionar sobre la relevancia del diagnóstico temprano, la caracterización precisa y el abordaje integral de las neoplasias pediátricas, cuya presentación clínica suele ser inespecífica y retadora para el equipo asistencial.
En el ámbito de los tumores sólidos infantiles, el proceso diagnóstico continúa siendo complejo debido a la superposición morfológica entre distintos tumores. En este contexto, la citometría de flujo ha adquirido un papel cada vez más protagónico como técnica complementaria a la histopatología y la inmunohistoquímica. Su capacidad para obtener un inmunofenotipo detallado en tiempo real, aun con muestras pequeñas o de baja celularidad, permite:
1. Diferenciar tumores morfológicamente similares mediante la identificación de patrones antigénicos específicos.
2.Orientar diagnósticos diferenciales en tumores como neuroblastoma, sarcoma de Ewing/PNET, rabdomiosarcoma, tumor neuroectodérmico y otros tumores sólidos no hematopoyéticos.
3. Guiar decisiones terapéuticas iniciales en escenarios donde el tiempo es crítico, como en pacientes con enfermedad metastásica o compromisos vitales asociados.
La estandarización de paneles de anticuerpos y protocolos constituye un pilar fundamental para garantizar la reproducibilidad interinstitucional. Protocolos validados no solo reducen la variabilidad preanalítica y analítica, sino que además mejoran la correlación con técnicas complementarias, permitiendo una clasificación más robusta basada en evidencia.
En este Día de la Prevención del Cáncer Infantil, desde SIMED reafirmamos la importancia de impulsar rutas diagnósticas integradas, incorporar tecnologías de alta sensibilidad y promover la capacitación continua del personal médico y de laboratorio. La combinación de precisión diagnóstica, estandarización y trabajo multidisciplinario constituye la base para mejorar los desenlaces clínicos y garantizar intervenciones oportunas en nuestros pacientes pediátricos.