22/11/2025
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Moverse para combatir el hígado graso y la sarcopenia.
La enfermedad hepática esteatósica (hígado graso) se asocia con la sarcopenia a través de diversas vías de señalización.
Un alto flujo de ácidos grasos libres hacia el hígado genera un entorno de lipotoxicidad hepática, que induce la producción de citocinas proinflamatorias, como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), una citocina que puede alterar la vía de señalización mTORC1, disminuyendo la síntesis de proteínas musculares. A su vez, TNF-α parece estar relacionada con la activación de otras cascadas de señalización que promueven la degradación de proteínas musculares.
Por otro lado, la sobrecarga de citocinas proinflamatorias y de lípidos en el músculo esquelético altera la señalización de la insulina, debido a que los productos del metabolismo lipídico, como las ceramidas o los diacilgliceroles, pueden activar quinasas intracelulares que inhiben la fosforilación del receptor de insulina. Los tres elementos del eje obesidad- esteatosis hepática-sarcopenia comparten vías patogénicas comunes: acumulación de ácidos grasos, falta de actividad física, dieta deficiente y desequilibrio metabólico.
Las intervenciones en el estilo de vida, en particular los ajustes dietéticos y los programas de entrenamiento personalizados, se perfilan como estrategias cruciales. El entrenamiento aeróbico y de fuerza mejora la musculatura, reduce eficazmente la esteatosis hepática y el riesgo cardiovascular asociado. El ejercicio regular desencadena la secreción del factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1) y disminuye las citocinas inflamatorias, las especies reactivas de oxígeno y la miostatina.
Moverse y comer mejor para combatir la esteatosis hepática y la sarcopenia.
Crişan y col. (2025)
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11722590/