21/04/2026
El viernes falleció mi madre.
Sin dolor, sin que lo esperáramos sencillamente recibió la llamada del Padre y acudió a su lado.
No es fácil poner en palabras algo así, porque hay dolores que no se pueden ordenar del todo cuando todavía están ocurriendo por dentro. Solo sé que hoy se me mezcla el amor, la tristeza, los recuerdos, el cansancio y esa sensación extraña de estar viviendo algo que una parte de ti no termina de creer.
Mi madre ha sido parte de mi vida, de mi historia y de lo que soy. Como todas las madres y todas las hijas, hemos compartido luces y sombras, momentos fáciles y otros no tanto, pero su huella está ahí, y estará siempre.
En un momento así una entiende, todavía más, algo que a veces olvidamos mientras todo parece ir tirando: nadie debería sostener solo lo que emocionalmente le sobrepasa.
Hay circunstancias que nos abruman de tal manera que pensar, decidir, gestionar o simplemente seguir funcionando se vuelve muy difícil. Y es ahí donde tener una red de ayuda importa de verdad. Importa tener a alguien que esté.
A alguien que sostenga.
A alguien que piense contigo cuando tú no puedes.
A alguien que ayude sin invadir.
A alguien que, simplemente, no te deje sola ante lo que duele.
Gracias a Dios esa red en mi caso es mi familia mis amigos y mi trabajo.
Ojalá aprendamos a construir esos vínculos antes de necesitarlos desesperadamente. Ojalá recordemos más a menudo que pedir ayuda no es debilidad, y que estar para otros puede cambiarlo todo en un momento límite.
Hoy solo puedo recordar, agradecer y atravesar este dolor desde la fe q ella me enseñó, a través del amor en que nos educo para abrazar la vida siempre aún en el dolor.
Buen viaje mamá. Te queremos. ❤️🩹