Aetinape

Aetinape Asociación Española de Titulados Náutico-Pesqueros. Entidad profesional, de naturaleza libre, plural y democrática.

La organización se fundó en 1982 y se mantiene única y exclusivamente con la aportación de sus socios.

COVID, "BREXIT" Y GUERRA HAN HECHO A LA PESCA MÁS RESILIENTE, DIGITAL Y DIVERSAAnalistas de la UE certifican que ha supe...
09/04/2026

COVID, "BREXIT" Y GUERRA HAN HECHO A LA PESCA MÁS RESILIENTE, DIGITAL Y DIVERSA

Analistas de la UE certifican que ha superado «una prueba de estrés» inédita

Desde que ha doblado la esquina del 2020, el sector pesquero ha tenido que mostrar su lado más nietzscheano. Dar pruebas de eso de que «lo que no te mata te hace más fuerte». Y puede alardear de ello. Lo ha certificado Eumofa (Observatorio Europeo del Mercado de Productos Pesqueros y Acuícolas), que en su último estudio ha abordado el impacto de la pandemia, el brexit y la guerra de agresión rusa contra Ucrania en la cadena de la pesca y la acuicultura, comprobando que el sector ha podido superar esa «prueba de estrés sin precedentes» a la que estuvo sometido entre el 2019 y el 2024.

Fueron aquellas tres crisis que no llegaron al sector a modo de ondas gigantes aisladas, sino que cobraron forma de tren de olas, pues las tres «se superpusieron y se agravaron mutuamente, creando un período prolongado de tensión que reconfiguró las cadenas de suministro, la dinámica del mercado y el comportamiento empresarial en toda la cadena de valor de los productos acuáticos».

Ahora bien, el sector pesquero ha sabido manejar el timón en ese escenario de tormenta, ha dado pruebas de una extraordinaria resiliencia y ha emergido en el ecuador del decenio «más adaptable, más digitalizado y con mayor conciencia del riesgo». Una cualidad esta última que bien le puede servir de escudo o ensayo en esta nueva crisis que se presenta a raíz de la guerra de Irán, pues ya ha aprendido a operar en un entorno diferente. El anterior no volverá. O al menos «parece improbable», dice Eumofa.

LLEGA LA PANDEMIA
CAMBIOS EN EL CONSUMO Y ATASCO LOGÍSTICO
La pandemia de covid fue la perturbación más aguda, al entender de los analistas del observatorio del mercado comunitario. Para empezar, con el cierre de la actividad social se desplomó por completo la demanda del sector horeca (hostelería, restauración y cátering), por más que creció el consumo dentro del hogar. Las restricciones de movilidad también influyeron en la mano de obra, que escaseó todavía más. Y a todos los inconvenientes aún se sumaron los problemas logísticos, con serios cuellos de botella. Toda la cadena sufrió perturbaciones de inmediato, trastornos que afectaron tanto a la pesca como a la acuicultura y la transformación. Los productos frescos, como ostras, mejillones y pescado de alta calidad, «se vieron afectados de forma desproporcionada», señala el informe. Congelados y conservas, por contra, tuvieron un aumento repentino de la demanda.

Así, la pandemia provocó un cambio de hábitos tanto en la industria de procesamiento como en los patrones de consumo y, aunque muchos de los impactos fueron «a corto plazo», otros han quedado instaurados. Y no se espera una reversión a las estructuras de mercado anteriores. Un ejemplo que ponen operadores gallegos es la cada vez mayor concentración de las subastas de pescado, que en lugar de dosificarse a lo largo de la semana se concentran en dos o tres días, dejando prácticamente en blanco el resto de las jornadas.

Según los agentes del sector entrevistados por los analistas, las medidas de emergencia del Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura (Fempa) y las ayudas nacionales fueron vitales para evitar la quiebra generalizada de empresas, pues permitieron proporcionar liquidez, compensaron la interrupción temporal de la actividad y ayudaron a que los operadores redirigiesen los volúmenes hacia los canales minoristas y de exportación.

EL DIVORCIO BRITÁNICO
MENOS CUOTA PARA LOS BARCOS Y MÁS TRABAS AL COMERCIO
Cuando la cadena mar-industria veía ya atemperado el impacto de la pandemia, llegó el brexit, la desconexión del que hasta entonces formaba parte de los Veintiocho y que pasó a ser un tercer país para un club de Veintisiete. Ese divorcio introdujo «ajustes estructurales más persistentes», pero que no afectaron por igual a todos los países de la UE. El brexit trajo al sector pesquero pérdida de cuotas, nuevos controles sanitarios y fitosanitarios y más burocracia, lo que alteró «los flujos comerciales y elevó los costes de transacción de forma duradera». Los productos frescos y refrigerados fueron los más afectados, ya que los requisitos de certificación provocaron atascos y retrasos en las fronteras, impactando la calidad y precio de las mercancías.

La reserva de ajuste consiguió mitigar algunos de los efectos nocivos, sobre todo para el sector de Irlanda, los Países Bajos, Bélgica y Francia. No obstante, muchas empresas tuvieron que reconfigurar sus rutas logísticas, buscando una menor dependencia del Reino Unido incluso por tierra.

GUERRA DE UCRANIA
MÁS COSTES DE EXPLOTACIÓN Y SUBIDA DE PRECIOS AL CONSUMIDOR
En ese reajuste se estaba cuando llegó la tercera ola: la agresión de Rusia a Ucrania. Eumofa ha constatado que esta crisis ha tenido consecuencias económicas duraderas. A diferencia de la pandemia, que afectó sobre todo a los canales de distribución, la guerra provocó un aumento drástico y sostenido de los costes de explotación, en especial de energía y piensos para la acuicultura. Las flotas de mayor consumo de combustible, las plantas procesadoras que dependen de la electricidad y las piscifactorías fueron las que acusaron más el golpe. Los fondos Fempa consiguieron amortiguar el impacto inmediato, pero no mitigaron el aumento de costes, que acabaron repercutiéndose en unos consumidores que se volvieron más sensibles al precio del pescado.

GUERRA DE IRÁN
PUNTO DE PARTIDA
La guerra de Irán es la nueva disrupción que se ha presentado ante el sector pesquero. Llega con una subida de costes del combustible que parece replicar la del 2022. Pero lo que ha cambiado es el sector. Porque el tren de crisis aceleró «las estrategias de adaptación, que ahora parecen estructurales más que transitorias», señala Eumofa. En ese proceso, las empresas pesqueras ampliaron los formatos congelados, preenvasados ??y de valor añadido para reducir la exposición a la volatilidad del mercado y las interrupciones logísticas. Además, la digitalización avanzó rápidamente: el comercio electrónico, las ventas directas al consumidor y las herramientas de trazabilidad digital crecieron notablemente. Las cadenas de suministro se diversificaron, reduciendo la dependencia del Reino Unido y Rusia y de las reprocesadas en China, con más inversión en almacenamiento en frío, automatización y tecnologías de eficiencia, cambios que los patrones de consumo reforzaron también en el largo plazo.

Aunque el gasto en productos pesqueros creció, hay que atribuirlo a la inflación, dado que bajó igualmente el volumen adquirido. Los consumidores balancearon hacia los productos congelados, en conserva y más baratos, cediendo un poco el segmento prémium.

Ahora bien, la guerra de Irán llega a un sector más resiliente, digitalizado y diversificado, y con las cadenas de suministro reconstituidas. Eso sí, igual de expuesto a las subidas del combustible.

La exposición a la volatilidad de los precios del gasoil, talón de Aquiles de la pesca española
El sector pesquero español fue capaz de surfear las tres oleadas de crisis, dando muestras de una gran capacidad de adaptación. La cadena mar-industria española es uno de los casos concretos que ha estudiado el Observatorio Europeo del Mercado de Productos Pesqueros y Acuícolas (Eumofa), que resalta que «España superó las sucesivas crisis gracias a la escala, la diversificación y el apoyo político coordinado», que llegó desde el Gobierno central, pero también de Europa. Eso sí, la vulnerabilidad a la volatilidad de los precios del combustible y su dependencia de las importaciones en determinados productos —como los piensos para la acuicultura y las materias primas para la industria de transformación— son los talones de Aquiles de un sector que es líder a nivel comunitario: con desembarcos de 766.700 toneladas (2023) acapara una quinta parte de la capacidad total de la UE, domina la producción acuícola en volumen y presenta una potente industria de transformación.

Los analistas de Eumofa señalan que la primera ola de crisis, la de la pandemia, fue la más difícil de sortear. El confinamiento y el cierre del canal horeca provocaron una fuerte caída de la demanda de productos frescos y vivos, especialmente mejillones, ostras y pescado blanco de primera calidad. Además, el marisqueo experimentó un exceso de oferta y problemas logísticos y las exportaciones de pescado se ralentizaron por las restricciones al transporte. Al mismo tiempo, aumentaron las compras de productos del mar por parte de los hogares, con un incremento superior al 10 % en las ventas minoristas y online de congelados y en conserva, lo que compensó en parte el desplome del consumo fuera del hogar. Así es que, ya en la nueva normalidad, las empresas impulsaron inversiones en almacenamiento en frío, procesamiento de valor añadido y distribución online.

El brexit tuvo un efecto limitado en la pesca española, que sí golpeó a las flotas de Irlanda, Francia y los Países Bajos. Con todo, hubo retrasos y problemas con las exportaciones de productos del mar que venían del Reino Unido que los operadores sortearon cambiando muelles británicos por otros como Róterdam y Amberes.

El encarecimiento del gasoil con la guerra de Ucrania —pasó en un año de 0,50 a 1,20 euros— impactó de lleno en el sector, con una subida de costes que obligó a amarrar barcos. La crisis se superó con ayudas directas y medidas de emergencia.

LOS "PATEADORES", MARINEROS EN PARO QUE TRASIEGAN POR LOS PUERTOS ARGENTINOS: "LLEVO 3 SEMANAS DURMIENDO EN LA CALLE Y E...
07/04/2026

LOS "PATEADORES", MARINEROS EN PARO QUE TRASIEGAN POR LOS PUERTOS ARGENTINOS: "LLEVO 3 SEMANAS DURMIENDO EN LA CALLE Y ESPERANDO PARA EMBARCAR"
Somos Mar
Cecilia Valdez
Buenos Aires/La Voz

Una postal habitual en el muelle de la ciudad de Puerto Madryn (Chubut, Argentina) son lo que se conocen como pateadores. Son marineros en paro, desocupados, que se desplazan cientos de kilómetros desde sus ciudades de origen para hacer guardia a la entrada del muelle para que alguien los reclute para embarcar. En muchos casos duermen a la intemperie durante semanas y comen cuando consiguen algo de dinero. Lucas Villordo, de 32 años, y Maximiliano Romero, de 23, son dos de esos pateadores. Ambos provienen de la misma provincia, Corrientes, al norte del país, pero fue en Puerto Madryn donde se conocieron. Recorrieron más de 2.000 kilómetros para llegar a la ciudad chubutense y ahora se mueven juntos. Solo se separan algunas noches, cuando Romero recibe algo de dinero de sus padres y puede alquilarse una habitación para dormir. Todavía es verano en la árida Patagonia argentina, pero pronto el frío hará más duras las esperas entre embarque y embarque.

—¿Cuánto hace que esperan para conseguir un embarque?

—[Lucas Villordo] Hace tres semanas que estoy esperando. Los armadores me dijeron que hay mucha gente efectiva, pero la situación económica en Corrientes es muy complicada así que vine a ver si aquí tengo alguna oportunidad. Soy marino mercante, y ya había venido en el 2018 y después de 24 días pude embarcar en un barco potero, así que ahora tengo algo de experiencia en ese tipo de buques. Con el dinero que junté en ese momento volví a Corrientes con mi familia y pude terminar de hacer mi casa. Estoy casado y tengo 3 hijos.

—[Maximiliano Romero] Yo vine hace 2 semanas y nos conocimos. Hice la carrera en Prefectura de Corrientes y terminé el año pasado. Soy nuevo y no tengo experiencia, pero tengo mi libreta de embarque, muchas ganas de trabajar, y soy joven.

—¿Qué expectativas tienen?

—[L. V.] A mí me conocen de cuando estuve la otra vez y el jefe de planta me ha dicho que me va a tener en cuenta para otra marea. A nosotros nos llaman cuando necesitan algún relevo y eso sucede generalmente porque alguno se fue, o se accidentó, o por alguna emergencia. Yo conozco a un trabajador que vino de Corrientes y a los dos días ya lo llamaron, lo vieron aquí afuera y lo subieron.

—[M. R.] Nosotros venimos muy temprano por la mañana y nos vamos a última hora. A lo largo del día hablamos con los armadores, pedimos números de teléfono y los contactamos.

—Y mientras tanto, ¿viven en la calle?

—[L. V.] Sí. Es duro, pero hay que tener confianza, y paciencia. Hay gente que sabe lo que es patear y te ayuda y, aunque uno no pida, te dan algo de comer o alguna moneda.

—[M. R.] Mis padres tienen una verdulería y, a veces, me mandan algo de dinero y me puedo alquilar una habitación, pero no saben que vivo en la calle. Yo me enteré de los pateadores por mi padre, que trabajaba en un petrolero.

—¿Cuántos pateadores hay?

—[L. V.] A veces somos como 30, la mayoría de Corrientes. Es que la vida allí con este presidente [Javier Milei] se fue complicando, sobre todo el año pasado. También muchos creen que es sacar la libreta y listo, pero no es así.

—¿Cómo es su día a día?

—[M. R.] Cuando nos levantamos buscamos un lugar donde asearnos porque hay que estar presentable. Por lo general, vamos a algún baño público de la playa, a una gasolinera, o a algún centro comercial.

—¿Hasta cuando se plantean quedarse?

—[L. V.] Yo hasta que consiga algo, porque algo tiene que salir. Aquí hay cien barcos, en alguno me tienen que subir.

Un curso de ocho meses y la libreta marítima para poder enrolarse en un pesquero

En Argentina el curso de marinero tiene 8 meses de duración, es gratuito y se realiza en las Escuelas de Formación y Capacitación para el Personal Embarcado de la Marina Mercante, que dependen de la Prefectura Naval Argentina. Para poder embarcar los marineros necesitan una libreta marítima, que es el documento oficial en el que se registran los embarques y desembarques, la formación y los certificados de seguridad y que es indispensable para trabajar legalmente en un buque.

Los pateadores, aunque cuentan con libreta marítima, se disputan el trabajo con los trabajadores efectivos, o con los relevos que ya forman parte de la agenda de los empresarios, tienen experiencia y conocen el funcionamiento de los buques, a diferencia de los pateadores que dependen de su poder de convicción, las distintas coyunturas que se presentan y demostrar luego que pueden hacer bien su trabajo arriba del barco.

Conflictividad laboral

La polémica en torno a este personal se ha hecho más patente desde que el consejero delegado de Conarpesa —perteneciente en un 42% a la gallega Wofco—, Fernando Álvarez Castellano y el del Grupo San Isidro/Lanzal, Damián Santos, anunciaron que, de no haber un acuerdo salarial con el SOMU (Sindicato de Obreros Marítimos Unidos), no van a tolerar un escenario similar al del año pasado, cuando la flota estuvo paralizada 3 meses, embarcarán a los relevos, y harán acuerdos particulares con estas personas.

EL TONELAJE INSCRITO EN EL PABELLÓN ESPAÑOL REGISTRA EL MÍNIMO HISTÓRICO EN 25 AÑOSLa flota mercante de transporte bajo ...
06/04/2026

EL TONELAJE INSCRITO EN EL PABELLÓN ESPAÑOL REGISTRA EL MÍNIMO HISTÓRICO EN 25 AÑOS

La flota mercante de transporte bajo bandera española cae a 84 buques y 1,7 millones de GT mientras sigue creciendo la flota controlada bajo pabellón extranjero

Con datos provisionales a 31 de diciembre de 2025, se confirma una tendencia preocupante que ANAVE viene señalando desde hace casi una década: el pabellón español no es competitivo.

En 2025, la flota controlada bajo bandera española (Registro Especial de Canarias, REC) se redujo en 7 unidades, pasando de 91 a 84 buques. Por primera vez en la historia, España cuenta con menos de 90 buques mercantes de transporte navegando bajo pabellón nacional. El resultado es un nuevo mínimo histórico en número de buques.

En términos de capacidad, la caída es aún más acusada: el arqueo (GT) desciende un 16,0% (de 2,1 a 1,7 millones) y cerca de un 20% en peso mu**to (de 1,4 a 1,1 millones). En términos de tonelaje, se sitúa por debajo de los 2 millones de GT por primera vez en 22 años y marca el mínimo de los últimos 25. La pérdida de tonelaje se explica en buena medida porque las bajas han afectado a buques de gran porte, y muy particularmente a los metaneros. En el segmento de gases licuados, el número de unidades bajo pabellón español pasa de 13 a 10 y el tonelaje cae un 22,2% en GT y un 22,4% en tpm.

En paralelo, crece el número de buques controlados por navieras españolas bajo pabellón extranjero, que pasa de 114 a 119 unidades (cinco más). También aumenta su tonelaje: +3,1% en GT y +2,5% en tpm. Sin embargo, ese incremento no logra compensar la pérdida del REC. Como consecuencia, el conjunto de la flota controlada pierde dos unidades y reduce su capacidad total: -4,8% en GT y -4,2% en tpm.



Por tipos de buque, el pabellón español no registra crecimiento en ningún segmento y pierde dos buques de carga general, tres metaneros y dos buques de pasaje. En cambio, bajo pabellón extranjero aumenta la flota controlada de buques de carga general en cuatro unidades y la de buques ro-ro en dos, mientras que disminuye en una unidad la flota de buques de pasaje.

En número de buques, los pabellones extranjeros concentran ya el 59% del total de la flota controlada por armadores nacionales. En términos de arqueo, casi dos tercios del total de GT, en torno al 64%, está ya abanderado en otros pabellones. La cuota de buques con pabellón nacional ha disminuido en diez puntos porcentuales en tan solo cinco años y también registra un mínimo histórico.

El 52% de la flota controlada se registra en otras banderas del Espacio Económico Europeo, con una preferencia creciente por registros como Madeira, Malta o Chipre. El registro portugués de Madeira gana peso como pabellón preferido de los armadores españoles y acoge ya cerca de 60 buques, con alrededor de un millón de GT controlados por navieras nacionales.

FUENTE: ANAVE

¿POR QUÉ UN MARINERO VASCO TIENE UN TESLA Y UN GALLEGO NI PIPAS?Ambos ganan lo mismo por el mismo trabajo, pero uno se v...
30/03/2026

¿POR QUÉ UN MARINERO VASCO TIENE UN TESLA Y UN GALLEGO NI PIPAS?

Ambos ganan lo mismo por el mismo trabajo, pero uno se ve en la ruina y el otro aguanta los sinsabores de la faena porque el salario le cunde
Sofía Vázquez-Crónica Económica
La Voz de Galicia

Érase una vez un gallego y un vasco —colegas y amigos— que se enrolan en un gran buque de pesca con destino al Índico. El trabajo será duro y les tendrá meses fuera de casa. El barco, con bandera de España, tiene una tripulación internacional: una decena de españoles (mitad gallegos —mayoritariamente de la pontevedresa península de O Morrazo— y mitad vascos, todos de Bermeo) y una veintena de ghaneses y senegaleses.

Anxo e Iker tienen confianza y comienzan a profundizar en sus situaciones económicas y familiares. El vasco, sin intentar sacar pecho de lo que posee, revela que, por insistencia de su mujer, acaban de comprar una segunda residencia en la playa para disfrutar de esos días de vacaciones en los que todos los años se van de hotel. También cuenta que tiene un coche eléctrico, un Tesla, de esos que llaman la atención por sus líneas y también por su coste.

Anxo reconoce que lo único que hace es trabajar y que lo que gana (lo mismo que Iker) solo le llega para malvivir y dejar de estar con su familia durante muchos meses al año. Relata que su coche lo tiene que cambiar porque ya no da para más (su mujer lo llevó varias veces este mes al taller durante la marea) y que está tan desesperado por la situación económica que piensa en ir a las bateas con un grupo de gente de su pueblo que están dispuestos a contar con él.

La historia tiene un trasfondo injusto porque evidencia las desigualdades entre ciudadanos de un mismo país: el marinero vasco y el gallego ganan lo mismo por el mismo trabajo, pero uno se ve en la ruina y el otro aguanta los sinsabores de la faena porque el salario le cunde. ¿Qué está pasando?

Lo explica el fiscalista Javier Gómez Taboada, galardonado por esta historia con un accésit del Premio Antonio Lázaro Cané que convoca la Asociación Profesional de Expertos Contables y Tributarios de España.

1.— ¿Por qué esa percepción tan diferente de la vida? Si los dos trabajan lo mismo y cobran lo mismo deberían de poder hacer la misma vida.

—Bueno, más que una mera percepción, es la realidad de cada uno. Mientras que el gallego tiene todo su salario sometido al IRPF, el vasco tiene una exención del 50 %.

2.— ¿Qué dice la ley estatal?

—En esencia: que los tripulantes de ese tipo de pesqueros tendrían (en condicional) una exención del 50 % del IRPF si tal bonificación fuera aprobada por la UE.

3.— ¿Qué dice la comunitaria vizcaína?

—Que esa exención del 50 %, para los tripulantes vizcaínos no se somete a condicionante alguno.

4.— ¿Qué ocurre en la práctica?

—Que no habiendo aprobado la UE la previsión de la ley estatal, los tripulantes no vizcaínos ven todo su sueldo sometido al IRPF.

5.— ¿Cómo lo ha solucionado el Gobierno vasco la Diputación Foral de Vizcaya?

—No condicionando esa exención a aprobación alguna de la UE.

6.— ¿Por qué no se puede hacer lo mismo en Galicia?

—Porque Galicia no tiene esa capacidad normativa sobre el IRPF que sí que tienen las Diputaciones Forales vascas.

7.— ¿Por qué no lo ha solucionado el Gobierno central? ¿Lo podría hacer?

—Más allá de la decisión política en cuestión (en la que no entro), la alternativa del Gobierno central habría sido, o bien haber presionado más ante la UE para defender la exención estatal, bien haber presentado un conflicto competencial con la Diputación Foral de Vizcaya para intentar revocar la exención vizcaína.

8.— ¿Somos todos los españoles iguales ante la ley?

—Pues, evidentemente, no. Los políticos intentan explicarlo apelando a la autonomía financiera, a las singularidades territoriales, a que la igualdad debe medirse en términos de «presión efectiva global equivalente» y nunca en términos de comparar casos individuales… La realidad es que más allá de ese relato, el español medio percibe —con razón— que no somos iguales; y que hay españoles de primera y de segunda. Y esto, que ya está calando, no traerá nada bueno.

NIEBLA MENTALCUIDANDO LA SALUD MENTAL ENTRE OLA Y OLARaúl Elías Pérez GuisadoMédico de Sanidad MarítimaRevista MarSe hab...
26/03/2026

NIEBLA MENTAL
CUIDANDO LA SALUD MENTAL ENTRE OLA Y OLA
Raúl Elías Pérez Guisado
Médico de Sanidad Marítima
Revista Mar

Se habla mucho de los riesgos físicos del mar: el frío, las maniobras peligrosas, la faena dura. Pero hay otro riesgo, más sigiloso, que se cuela entre la rutina y el aislamiento: el desgaste de la salud mental.

La salud mental es un tema que a menudo queda anclado en el puerto, por tabú o por desconocimiento, pero afecta a la seguridad de toda la tripulación y a la calidad de vida de cada uno. Abordarlo no es signo de debilidad, es una muestra de fortaleza y de buen hacer profesional.

La vida en el mar moldea carácter. Exige resistencia, coraje y una dosis grande de estoicismo. Sin embargo, ese mismo entorno que forja personas tan especiales puede, a la larga, pesar como una losa sobre los hombros. El aislamiento prolongado, la lejanía de la familia, los ciclos de sueño alterados, la presión por la captura o por cumplir plazos, y la monotonía entrecortada por momentos de alta tensión, son factores que dejan huella. No en los brazos o en la espalda, sino en la mente.

No se trata de volverse loco. Se trata de un desgaste lento. Es la irritabilidad que crece sin motivo aparente, el mal humor que se instala como un pasajero indeseado. Es la dificultad para concentrarse en una tarea, lo cual, a bordo, puede suponer un peligro real. Es el sueño que no repara, las noches dando vueltas en el camastro mientras el barco se mece. Es la apatía, la pérdida de interés por la partida de cartas o la conversación en el comedor que antes eran un alivio. Son síntomas de que la carga emocional está llegando a su límite.

Atención a las señales
Ignorar estas señales es como hacerlo con una vía de agua pequeña. Al principio no parece grave, pero si no se ataja, puede comprometer la integridad del barco. Un tripulante con la mente nublada por la ansiedad o la tristeza profunda es más propenso a sufrir un accidente, a tomar una decisión errónea en un momento crucial o a caer enfermo. La salud mental es, por tanto, un asunto de seguridad colectiva. Cuidar el estado de ánimo propio y el de los compañeros no es solo una cuestión personal; es una responsabilidad profesional.

¿Qué se puede hacer entonces? No existen soluciones mágicas, pero sí herramientas que ayudan a capear el temporal interior.

La comunicación, aunque sea difícil, es el primer cable a tierra. Hablar, simplemente hablar. No hace falta hacer un drama. Un “hoy ando con la cabeza en otra parte” o “esta travesía se me está haciendo larga” abre una puerta. Escuchar al compañero sin juzgar, ofreciendo solo un oído atento, puede ser un alivio enorme para él. A veces, el simple hecho de verbalizar el malestar le resta poder.

Mantener rutinas positivas es un ancla. Intentar respetar los horarios de comida y sueño todo lo que permita el trabajo. Dedicar, aunque sean quince minutos del descanso a algo que distraiga de verdad: leer, escuchar música, un hobby manual. El ejercicio físico, aunque sea en un espacio reducido, libera tensiones y ayuda a dormir mejor.

La conexión con tierra, hoy en día, es más fácil. Aprovechar las llamadas o los mensajes para mantener el vínculo con la familia es vital. No solo para contar problemas, sino para sentirse parte de la vida allí, para tener un recordatorio de por quién se hace el esfuerzo.

Reconocer el problema cuando se sale del cauce. Sentirse permanentemente abrumado, tener pensamientos oscuros recurrentes, o notar que el alcohol se convierte en la única válvula de escape, son señales de alarma que requieren de atención profesional. Buscar ayuda al regreso a puerto, hablar con el médico o con un especialista, es el paso más sensato y valiente que puede darse. Las empresas armadoras y los sindicatos cada vez tienen más presentes estos recursos; informarse sobre ellos es un derecho.

Humanizar el mar
El mar es un lugar de trabajo implacable, pero no tiene por qué ser un lugar deshumanizante. La fortaleza del marinero no se mide solo por su resistencia al frío o al cansancio físico. La auténtica fortaleza incluye la inteligencia de reconocer cuando la mente necesita un mantenimiento, un cuidado. Porque un tripulante entero, por dentro y por fuera, es la mayor garantía para una travesía segura y un regreso a casa en las mejores condiciones. La próxima vez que sientas esa niebla en la mente, recuerda: atenderla no es bajar la guardia. Es reforzar la cubierta más importante: la propia.

*Raúl Elías Pérez Guisado, médico de Sanidad Marítima

LA OMI CONDENA LOS ATAQUES A LA NAVEGACIÓN Y PIDE UN MARCO DE PASO SEGURO EN EL ESTRECHO DE ORMUZEl Consejo de la OMI se...
24/03/2026

LA OMI CONDENA LOS ATAQUES A LA NAVEGACIÓN Y PIDE UN MARCO DE PASO SEGURO EN EL ESTRECHO DE ORMUZ

El Consejo de la OMI se reunió d para debatir la situación en Oriente Medio y sus repercusiones en el transporte marítimo y la gente de mar.

El Consejo de la Organización Marítima Internacional (OMI) ha condenado enérgicamente las amenazas y ataques contra buques y el pretendido cierre del Estrecho de Ormuz, en consonancia con la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que han afectado negativamente a los buques mercantes y comerciales y amenazado la seguridad y el bienestar de la gente de mar.

El Consejo ha pedido que se adopte un enfoque coordinado de la Protección y que la respuesta se coordine a escala internacional. Reiteró que debe respetarse el ejercicio de los derechos y libertades de navegación de los buques mercantes y comerciales, de conformidad con el Derecho internacional.

En su discurso de clausura, el Secretario General de la OMI declaró: "Que sea responsabilidad de todos y cada uno de nosotros demostrar que la inacción no es una opción, que las palabras por sí solas no bastan. Juntos, podemos impulsar el cambio necesario para proteger el bienestar de quienes no tienen voz y salvaguardar el principio de la libertad de navegación."

PROTECCIÓN, SEGURIDAD Y BIENESTAR DE LA GENTE DE MAR
El Consejo instó a poner fin inmediatamente a todos los ataques contra buques que afecten a marinos civiles inocentes. Hizo un llamamiento a los Estados miembros para que garanticen el suministro continuo de agua, alimentos, combustible y otros suministros esenciales a los buques que actualmente no pueden abandonar la región.

Se alentó a los Estados a facilitar las operaciones de cambio y renovación de tripulaciones de conformidad con las normas internacionales, para salvaguardar la salud, la seguridad y el bienestar de los marinos afectados. El Consejo instó a los Estados a garantizar que la comunicación de la gente de mar con sus familias y amigos pueda mantenerse y que los suministros y provisiones sigan siendo adecuados para sus necesidades.

El Consejo pidió un enfoque internacional coordinado para la seguridad de la navegación, teniendo en cuenta la fatiga y la presión de los que están a bordo, la autoridad primordial del capitán, así como los riesgos asociados al tránsito por la zona mientras los Sistemas Globales de Navegación por Satélite (GNSS) sufren grandes interferencias y suplantación de identidad.

Marco de paso seguro
El Consejo ha pedido que se establezca un marco marítimo seguro, como medida provisional y urgente, para facilitar la evacuación segura de los buques mercantes actualmente confinados en la región del Golfo. Esta medida tiene por objeto proteger la vida de los marinos y garantizar la seguridad de la navegación comercial evitando ataques militares.

El Consejo encargó al Secretario General de la OMI, D. Arsenio Domínguez, que tomara las medidas inmediatas necesarias para iniciar el establecimiento del marco, en colaboración con las partes pertinentes.

"Estoy dispuesto a empezar a trabajar inmediatamente en las negociaciones para establecer un marco humanitario que permita evacuar a todos los buques y marinos atrapados. Sin embargo, para que esto se materialice, necesitaré la comprensión, el compromiso y, sobre todo, las acciones concretas de todos los países y partes interesadas pertinentes", declaró el Secretario General Domínguez.[

CONFLICTO EN EL GOLFO PÉRSICO Y TRANSPORTE MARÍTIMOFrancisco Peleteiro GallegoZamorano y Peleteiro SLP Abogados Marítimo...
18/03/2026

CONFLICTO EN EL GOLFO PÉRSICO Y TRANSPORTE MARÍTIMO
Francisco Peleteiro Gallego
Zamorano y Peleteiro SLP Abogados Marítimos y Mercantiles
Somos Mar-La Voz

El conflicto que el pasado 28 de febrero se desató en Oriente Medio, y concretamente en Irán, tiene muchas derivadas, pero una muy importante para todos los intereses económicos a nivel mundial es el de las consecuencias para el tráfico marítimo y el transporte de, fundamentalmente, materias primas energéticas. Se desarrolla alrededor de un punto geográfico extraordinariamente estratégico, el estrecho de Ormuz, por donde a lo largo de sus 160 kilómetros de longitud, con zonas de 33 kilómetros de ancho, se transporta por vía marítima el 20 % del petróleo mundial, el 90 % del consumo de Japón o el 94 % de las exportaciones de Baréin o Catar.

Aunque algunos medios han anunciado que el estrecho de Ormuz había quedado cerrado, lo cierto es que las autoridades iraníes recomendaron que se detuviera cualquier navegación. Este aviso, junto a la declaración como zona de guerra, ha sido suficiente para que el tráfico marítimo se interrumpiera de forma casi inmediata. Las tres principales compañías de transporte marítimo a nivel mundial (MSC, Maersk y CMA?CGM) acordaron suspender su tránsito por el estrecho de Ormuz, y hasta 150 buques pertenecientes a otras navieras están atrapados en las cercanías de Ormuz.

A este bloqueo es necesario sumar la situación de inseguridad en el mar Rojo durante los últimos meses y que muy probablemente se recrudezca en los próximos días, lo que supondrá que muchos buques retomen la antigua ruta vía Sudáfrica, doblando el cabo de Buena Esperanza, sufriendo una importante dilación de los plazos y un incremento de los fletes por los costes temporales y de combustible de los propios buques.

Por si todo ello no fuera suficiente, los seguros de esos buques, en el caso que se mantengan operativos, experimentaran un incremento de coste que el mercado de Londres ya cifra en más de un 50 %. Los buques que transitan por zonas conflictivas (como antes del sábado ya lo era el golfo Pérsico) se ven obligados a contratar pólizas que tengan cláusulas de cobertura de riesgos de guerra, los cuales son expresamente excluidos en las pólizas habituales de los buques (casco y máquina y P&I: protección e indemnización). Esas pólizas tan específicas y que cubren riesgos de guerra, conflictos, terrorismo, piratería, etcétera, incluso en algunos casos confiscación del propio buque, son comercializadas por un número muy escaso de compañías aseguradoras del mercado inglés y del escandinavo, particularmente el noruego. Su contratación se realiza habitualmente por viaje, y pueden ser suspendidas, o incluso canceladas unilateralmente, por la aseguradora cuando las circunstancias lo aconsejen.

En este momento, prácticamente todas las aseguradoras que ofrecen pólizas que dan cobertura a este riesgo han suspendido o cancelado su cobertura, y sin duda lo han hecho por seguridad, pero también para incrementar sus primas. Estas primas, que podemos cifrar actualmente en aproximadamente un 0,25?0,50 % del valor del buque por viaje, se estima que como mínimo subirán en un 50-60 % en el caso que se sigan comercializando.
En definitiva, es muy posible que ningún buque ose navegar por el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz por seguridad, pero también por falta de cobertura de sus riesgos, ya que, ante la imposibilidad de contratar seguros de guerra, los intereses del buque asumirían directamente todos los riesgos y costes en caso de siniestro o confiscación.

Por lo tanto, debemos esperar una reducción importante en el tráfico marítimo, un incremento de fletes y una importante demora en la entrega de materias primas y bienes. El escenario es uno de los puntos geográficos más importantes a nivel global para el transporte marítimo y el transporte de productos energéticos, lo que tendrá un impacto mundial, pero de forma directa e inicial en países como India, China o Japón.

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