06/11/2025
Lo llamas cuidarte pero en realidad lo que te mueve es el miedo, y es ese miedo a engordar el que finalmente dirige tus decisiones sobre la comida y condiciona tu relación con ella.
Puede que te veas reflejadas en alguna de estas señales, nosotras mismas las vivimos durante años:
1.𝗖𝗼𝗺𝗲𝘀 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗼𝗰𝗮 𝗼 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿í𝗮𝘀 comer aunque no te guste o no te apetezca, estás acostumbrada a hacer sacrificios en pos de un beneficio mayor (adelgazar) que nunca llega o al menos no como a ti te gustaría.
2. 𝗡𝗼 𝘁𝗲 𝗱𝗮𝘀 𝗺𝗮𝗿𝗴𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝗲𝗿𝗿𝗼𝗿, mides y calculas todo lo que vas a comer y no te permites salirte del plan salvo que tengas “un permiso” de tu nutricionista, coach o entrenador…
3. 𝗧𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗺𝘂𝗰𝗵í𝘀𝗶𝗺𝗮 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗮 𝗱𝗲 𝘃𝗼𝗹𝘂𝗻𝘁𝗮𝗱 𝘆 𝗱𝗶𝘀𝗰𝗶𝗽𝗹𝗶𝗻𝗮 y aguantas lo que haga falta para conseguir tu objetivo: Aguantas hambre, cansancio, restricción, sigues dietas rígidas. Hasta que ya no puedes más y tienes que abandonar.
4. 𝗘𝘀𝘁𝗮́𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗮𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮𝘀, pones por encima las reglas y normas externas que alguien con más autoridad te ha pautado o directamente ya has adoptado esas reglas como tuyas tras años de dietas. Y las sigues sin cuestionarte qué es lo que realmente te apetece.
5. 𝗧𝗲 𝗲𝘅𝗶𝗴𝗲𝘀 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼, en todas las áreas de tu vida y la comida por supuesto no es una excepción. Si haces algo lo haces bien o no lo haces. De manera que si te propones adelgazar la comida se vuelve una prueba diaria: “lo hago bien o mal”.
6. 𝗡𝗼 𝗲𝘀𝗰𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝘁𝘂𝘀 𝘀𝗲ñ𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗵𝗮𝗺𝗯𝗿𝗲 𝘆 𝘀𝗮𝗰𝗶𝗲𝗱𝗮𝗱 simplemente comes cuando toca comer (lo que te hayan pautado en la dieta, no te permites improvisar) y si tienes hambre pero no toca comer te aguantas el hambre porque no toca comer.
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