12/02/2026
YOGA SENSIBLE
Cuando el cuerpo recuerda antes que la mente
Desde el prisma del trauma el énfasis en la precisión y la sensibilidad al practicar yoga adquiere un peso especial. El cuerpo no solo ejecuta posturas: recuerda.
Recuerda patrones de defensa, colapsos antiguos, tensiones que no pertenecen al presente. Por eso, cuando Iyengar advierte que un dolor que nubla la conciencia es un obstáculo -no un mérito-, está señalando algo crucial: hay estímulos que reactivan memoria corporal sin generar comprensión.
En una práctica atravesada por trauma, forzar no conduce a una práctica consciente, sino a mera repetición. El cuerpo entra en modos conocidos -hipercontrol, disociación, aguante automático- y la mente confunde resistencia con progreso. Es, por tanto, prioritario ampliar gradualmente la percepción interna. Ajustar, sostener, usar soportes no es retroceder; es crear condiciones para que la mente pueda permanecer sin huir.
Aquí el yoga deja de ser una técnica más de mejora física y se convierte en una pedagogía del sistema nervioso. Cuando la postura se sostiene sin violencia, el cuerpo aprende algo nuevo: que es posible permanecer en la intensidad sin colapsar ni endurecerse. Esa es la verdadera liberación de las memorias psico-corporales (saṃskāras): no eliminar el recuerdo, sino desactivar la compulsión a reaccionar ante él.
La práctica correcta no reabre heridas para “sin conciencia”, sino que restaura la capacidad de sentir sin perder presencia. Y eso, en términos profundos, ya es sanación.