09/03/2026
A veces creemos que estamos cuidándonos…
pero en realidad estamos intentando controlarnos.
Controlar cada horario, cada comida o cada momento de descanso puede dar sensación de orden.
Sentir culpa cuando no “cumples” puede parecer responsabilidad.
Pensar que relajarte es perder disciplina puede sonar a compromiso.
Pero cuando el cuidado se vuelve rígido, deja de ser escucha y empieza a ser exigencia.
Escucharte no es rendirte.
Es dejar de pelear contigo.