17/02/2026
Los niños no siempre tienen palabras para explicar lo que les pasa. Pero siempre están comunicando algo.
Detrás de una rabieta, de un grito o de un “mal comportamiento” suele haber cansancio, sobreestimulación, inseguridad o necesidad de conexión. La conducta es el lenguaje que tienen cuando aún no saben nombrar lo que sienten.
Acompañar no es justificar todo, es intentar mirar más allá de la conducta y preguntarnos: ¿Qué estará necesitando ahora?
Cuando cambiamos la mirada, cambia la forma de intervenir… y cambia el vínculo. 🤍