11/12/2025
Hay personas que llevan años esforzándose, aprendiendo, creciendo, y aun así sienten que cada logro es una especie de accidente afortunado que podría desaparecer en cualquier momento.
Lo que suele generar malestar no es el éxito en sí, sino la distancia entre lo que haces y lo que te permites reconocer.
Cuando te repites a ti mismo que no eres suficiente, que te falta algo, que “otro lo haría mejor”, es fácil entrar en dinámicas que mantienen las dudas sobre ti mismo a la larga.
La realidad es que no hay nada defectuoso en ti. Lo que hay son patrones aprendidos que han funcionado durante mucho tiempo para manejar la presión, la crítica o el miedo al error. Patrones que, probablemente, en algún momento fueron muy útiles para protegerte.
👉 Entender de dónde vienen y qué función cumplen es el primer paso para dejar de luchar contra ti y empezar a relacionarte de otra manera con tus habilidades, tus logros y tu historia.