31/03/2026
En consulta es habitual escuchar: “Creo que como bastante bien, pero no noto cambios”.
En muchas ocasiones no se trata de hacer una dieta más estricta, sino de revisar cómo se está construyendo el plato en el día a día.
Los errores más frecuentes suelen ser:
– No incluir suficiente proteína, lo que afecta a la saciedad y a la masa muscular.
– Reducir demasiado las verduras, disminuyendo la fibra y el impacto positivo en la glucosa.
– Consumir productos ultraprocesados percibidos como “saludables”.
– Ajustar mal las cantidades respecto al nivel de actividad.
Pequeños desajustes repetidos pueden tener más impacto que un alimento puntual.
¿Con cuál de estos errores te identificas más?