08/03/2026
Ya está bien.
Ya está bien de llamar “fortaleza” a lo que muchas veces ha sido pura sobrecarga, renuncia y supervivencia.
A las mujeres se les ha enseñado a abarcar más de lo humanamente razonable. A estar pendientes de todo. A sostenerlo todo. A cuidar, producir, rendir, agradar, criar, trabajar, sonreír, mantenerse “bien”, verse “bien” y no romperse delante de nadie. Y si se rompen, encima que no molesten. Que no exageren. Que no sean intensas. Que no sean difíciles. Que no sean “histéricas”.
Se espera de ellas un nivel de exigencia sencillamente inhumano.
En casa, en el trabajo, en la maternidad, en la pareja, en su imagen, en su forma de hablar, en su manera de estar en el mundo. Tienen que poder con todo, pero sin que se note el peso. Tienen que llegar a todo, pero sin perder la calma. Tienen que ser fuertes, pero de una forma cómoda para los demás.
Y luego nos sorprende la ansiedad.
Nos sorprende la tristeza.
Nos sorprende el agotamiento crónico.
Nos sorprende que tantas mujeres vivan sintiendo que nunca hacen suficiente, que nunca descansan del todo, que nunca están a salvo del juicio.
Porque el cuerpo de las mujeres sigue estando en debate.
Siempre.
Se opina sobre su talla, su edad, su ropa, su cara, su pelo, su embarazo, su forma de envejecer, su forma de mostrarse y hasta su forma de ocupar espacio. Si enseñan, mal. Si tapan, mal. Si cambian, mal. Si no cambian, también. El cuerpo de una mujer sigue siendo tratado como territorio público.
Sus derechos también siguen en debate.
Derechos que tendrían que ser incuestionables se siguen discutiendo como si fueran concesiones, como si hubiera que justificarlos una y otra vez, como si la autonomía de una mujer todavía necesitara aprobación externa para ser válida.
Este 8M no hace falta romantizar la resiliencia femenina.
Hace falta señalar con claridad todo lo que la obliga.
Todo lo que la exprime.
Todo lo que la juzga.
Todo lo que la cansa.
Y todo lo que después pretende llamar “normal” a ese nivel de desgaste.
Porque no es normal.
Es injusto.
Y ya está bien.