25/11/2025
Día Internacional De La Eliminación De La Violencia Contra Las Mujeres.
Reeditamos la guía "Salud Mental y Mujer: Tus derechos son los míos" realizada desde la perspectiva de y , ilustrando la realidad que viven muchas mujeres.
Es nuestra intención difundirla para visibilizar, reivindicar y reconocer.
Hablar de y en la sociedad actual, tan orientada a mostrar solo lo bueno, se nos invita a hablar únicamente de lo positivo, a ocultar y no reconocer las injusticias,
hasta el punto de llegar a normalizarlas. Sin embargo, es imprescindible empezar a visibilizar y nombrar las vulneraciones de derechos si queremos avanzar hacia la reparación. Hoy, más que nunca, deben primar la reflexión y la autocrítica para poder mostrarnos de forma auténtica y conectar realmente
con los demás. Esto nos permitirá construir una sociedad mejor.
- Las mujeres con trastorno mental se encuentran en situación de triple vulnerabilidad: por SER MUJER, por el ESTIGMA asociado al problema de salud mental y por el grado de asociado al trastorno. Además, en muchos casos, también concurren otros condicionantes como pobreza, exclusión, etnia, inmigración...
- entre el 75% y el 80% ha sufrido algún tipo de violencia en el
ámbito familiar o de pareja, una probabilidad que multiplica por tres o cuatro la de la población general. Esta sobrerrepresentación no es casual, sino el resultado de una compleja interacción entre desigualdad de género, estigma social, prejuicios en los servicios de atención y una falta estructural de protección.
- Muchas interiorizan desde la infancia ideas negativas sobre su propio valor, capacidad y credibilidad, debido a que han crecido en
entornos donde se les hace creer que sus percepciones no son válidas, que exageran o que su palabra tiene menos peso. Así, cuando aparece la violencia, esta suele pasar desapercibida, justificarse o integrarse como algo “normal” en la relación.
- El actúa de manera implacable: la mujer deja de ser vista como sujeto de derechos para convertirse en una “paciente”, un “caso” o un “problema”. Esto condiciona profundamente su vida,
subordinando sus decisiones, autonomía y voz al diagnóstico.