14/02/2026
Comparto la inteligente reflexión de Mi colega Mamen Bueno - Psicoterapeuta. En tiempos de individualismo,capitalismo, relaciones Líquidas, IAs y mensajes sobre la nueva conciencia de la importancia a la atención de la Salud Mental .
Últimamente veo muchos posts así.
Personas que le piden a la inteligencia artificial que les diga cómo son, que las describa o que les devuelva una imagen de sí mismas.
Y casi siempre ocurre algo llamativo:
la respuesta es amable, validante, optimista.
Habla de potencial, sensibilidad, resiliencia.
Rara vez confronta.
Rara vez incomoda.
Rara vez señala nuestras sombras.
Quizá parte de su éxito tenga que ver con eso.
En la relación con una máquina no hay riesgo relacional.
No hay mirada que confronte.
No hay silencios incómodos.
No hay posibilidad de herir ni de ser heridos.
La inteligencia artificial está diseñada para ser útil y tranquilizadora.
No se frustra.
No se defiende.
No nos devuelve reacciones imprevisibles.
Pero el crecimiento psicológico rara vez ocurre en un entorno completamente cómodo.
Se da en el encuentro.
En la diferencia.
En la tensión entre cómo me veo y cómo me ven.
En el momento en que algo incomoda… y decido no huir.
Cuando alguien real nos dice algo que no nos gusta, el sistema nervioso se activa.
Aparece la vergüenza, la defensa, la frustración.
Y ahí, si hay seguridad suficiente, puede abrirse un proceso de integración.
Si solo nos exponemos a espejos que nos devuelven una versión mejorada de nosotros mismos, ¿qué ocurre con nuestra tolerancia a la frustración?
¿Con nuestra capacidad de sostener miradas distintas?
¿Con nuestra habilidad para reparar vínculos?
No se trata de demonizar la tecnología. Puede ser útil.
Pero no sustituye la complejidad de una relación terapéutica.
No puede sostener un proceso profundo ni acompañar tu historia desde una presencia viva.
La psicoterapia es vínculo, regulación compartida, confrontación respetuosa y reparación.
Es tiempo.
Es ética.
Es humanidad.
La inteligencia artificial puede acompañar ciertas reflexiones.
Pero no sustituye el trabajo psicoterapéutico.
Si buscas comprenderte de verdad y transformar tus patrones, ese camino necesita algo más que respuestas amables: necesita relación.
Y en la relación, aunque a veces incomode, es donde ocurre la transformación.
¿Qué opinas?